lunes, septiembre 10, 2007
EL PARECIDO CON URIBE ES PURA COINCIDENCIA
15 de abril de 2002
"Parecido con Uribe es pura coincidencia": Bloque Metro
El Colombiano, de Medellín
Por Carlos Alberto Giraldo M.
Nordeste de Antioquia
A la una de la tarde comienza la charla, bajo un pedazo de bosque del nordeste de Antioquia: la intención es hablar de asuntos políticos con un grupo al que reputados organismos de derechos humanos, y Naciones Unidas, consideran una amenaza para la libertad de expresión y la institucionalidad colombiana.
Dos comandantes del Bloque Metro de las Autodefensas de Córdoba y Urabá, Acu, están del otro lado de la mesa. Rodrigo, o "Doblecero", como se conoce al jefe máximo de esta organización, tiene el atributo paisa de la cordialidad, pero también la malicia de un arriero que conoce su terreno: la guerra. Es ex militar y socio incondicional de Carlos Castaño.
Lo de "Doblecero" le viene del inicio de las Acu: un código con el cual, en orden numérico y de importancia, se identificaban al comienzo los jefes de esa organización que hoy, diez años después de nacer, incluye a unos cuatro mil hombres y a otros seis mil más de facciones regionales del país (los Llanos, el Valle, Santander, Magdalena Medio y Puerto Boyacá, entre otras).
A Rodrigo lo acompaña su segundo, un hombre menudo, liviano, de bigote casi adolescente.
Hablar del proceso político del país, con un grupo al que los cables de las agencias internacionales de noticias califican de "ultraderecha" y "enemigo a muerte de la guerrilla", implica abrir la baraja de preguntas sobre los candidatos presidenciales por uno en especial: Álvaro Uribe Vélez.
El columnista Armando Benedetti Jimeno, en un artículo reciente, decía que no cree que Uribe sea paramilitar. Y así también lo impone el Estado de Derecho: a Uribe se le deben garantizar la presunción de inocencia y su buen nombre. Él mismo, incluso, en respuesta a su polémica sobre el tema con el candidato Horacio Serpa, enfatiza en que ni hoy ni nunca ha tenido vínculos con grupos al margen de la ley.
La pregunta, entonces, frente a la propuesta de autoridad y mano firme de Uribe contra la subversión y los demás grupos al margen de la ley, es si el candidato es el preferido de las autodefensas. De eso hablamos con "Doblecero" y su segundo al mando del Bloque Metro.
Aunque los jefes de esta organización, que tiene influencia en el Nordeste y Oriente antioqueños, y en el Valle del Aburrá, niegan presionar futuros votos en favor de Uribe, entre sus jóvenes combatientes urbanos, con los que he hablado recientemente, no cabe duda sobre quién es el candidato por el que votarían ellos y muchos miembros de las comunidades en las que hacen presencia.
Elecciones y candidatos
¿Qué tan cierto es eso de que Álvaro Uribe es el candidato de las autodefensas?
"Cuando un candidato muestra tantos cuestionamientos y recelos frente al manejo del proceso de paz del país, le viene el estigma de que es de derecha o de ultraderecha. Hay una coyuntura que enfrasca la campaña electoral en el proceso de paz y quien se mostró más apático frente al mismo fue Álvaro Uribe. La gente habla del asunto de la seguridad: desde el campesino de la vereda hasta el que vive en la ciudad. La dureza de Uribe frente al proceso hizo esquematizarlo en que son las autodefensas quienes lo apoyamos. No, no somos nosotros, ni hemos tomado partido. No apoyamos a nadie. Hace cuatro años el tema era la seguridad y hoy lo es más que nunca".
Pero hay afinidades, identidades, en la visión de las autodefensas y la del proyecto político de Uribe Vélez...
"Cualquier parecido con la realidad es coincidencia. Hay que ser claros: si Álvaro Uribe Vélez llega a la presidencia u Horacio Serpa o Noemí Sanín, o cualquiera de los candidatos, el tema de la paz es prioridad, igual que el manejo del proceso. No somos enemigos del proceso como tal. Cuestionamos el manejo que se le dio con Pastrana. Si hay coincidencias con Uribe, las puede haber también con Serpa y con Noemí".
¿Quién es Álvaro Uribe para las autodefensas?
"El primer soldado de Colombia, según dice él. ¿El presidente de la guerra?".
Y Horacio Serpa...
"El acabose del neoliberalismo, dice él. ¿El presidente de la paz?".
Y ustedes le creen o no...
"Ahí está el interrogante".
Y Noemí...
"Una buena mujer".
Y eso le alcanza para ser presidente...
"Eso lo definirá el pueblo colombiano. Ella sería una buena presidenta para el posconflicto, o sea para después de que haya paz".
Luis Eduardo Garzón, en ocasiones ha denunciado amenazas, ¿quién lo amenaza?
"Lo deben amenazar ellos mismos".
¿Quiénes son ellos mismos?
"Habría que preguntarle a Luis Eduardo. Él goza de nuestro respeto y admiración por ser un líder de la izquierda democrática. No hay ninguna animadversión de parte nuestra hacia él. Es uno de los hombres más brillantes de la izquierda, a quien le cabe el país en la cabeza y tiene muy claros los conceptos y sabe cuáles serían las fórmulas para llevar al país al final de la guerra. O habría que decir que son fuerzas oscuras las que lo amenazan, pero ese cuento está muy trillado".
¿Qué tan cierto es que las autodefensas han impuesto candidatos para el Congreso y la Presidencia?
"El Estado y las Farc se repartieron la culpabilidad, a 50%, de la inclinación de la gente por ciertos candidatos. Los colombianos conocemos nuestra historia y sabemos lo que ha sido el país en los últimos 50 años. Sabemos de la inestabilidad y la rivalidad política, sabemos del abandono estatal frente a ciertos sectores, sabemos de la irresponsabilidad de la clase dirigente.
En las diferentes zonas del país tenemos la misma identidad en cuanto a cómo ha sido la forma de hacer política, con una clase dirigente que ha hecho un proceso electoral irresponsable con iguales resultados en la gestión para el desarrollo. Nos encontramos que donde ha estado la guerrilla, y esa dirigencia a la que nos referimos, son lugares abandonados, no hay inversión social, hay cantidad de problemas, partidismos de odios".
Pero, entonces, no imponen candidatos...
"La comunidad se ordenó, se organizó y vio que es más por culpa de los políticos tradicionales que no hay salud y educación. Quien se quiera aprovechar hoy del caudal electoral de las regiones tiene que ser más comprometido con su causa. Hoy le cobran a la mala dirigencia política lo que hizo mal o lo que no hizo tiempo atrás. La gente decidió que esos señores o se comprometen o no los reciben en sus zonas. Así de sencillo. Entonces, ellos, de manera irresponsable, culpan a las autodefensas. Se limpian con nuestro movimiento y dicen que imponemos candidatos".
Pero hablamos de los líderes de quién, ¿los de las autodefensas?
"No. Los líderes autóctonos de las zonas, de diferentes partidos y tendencias. Esos líderes educados en las regiones, que conocen y sienten las necesidades de las comunidades, son los que ahora le están cobrando a la mala dirigencia política".
Hay candidatos que al ser señalados de corruptos estuvieron o están vetados por las autodefensas...
"No. En este momento nadie".
Dicho de otra manera: ¿ustedes tienen amenazado a algún candidato?
"Absolutamente a nadie. Ellos, por sí mismos, son responsables. Claro que hablamos a nombre del Bloque Metro, no de la totalidad de los movimientos de autodefensa, aunque hay identidad con otras organizaciones regionales".
Las autodefensas van a dejar hacer elecciones...
"Lógico".
¿Qué significa "lógico"?
"No sólo que somos respetuosos del sistema democrático sino que nos declaramos de acuerdo con las elecciones, para escoger gobernantes, así no sean los mejores".
Después de diez años, incluso con ese crecimiento militar desmesurado, ¿qué son las autodefensas hoy en lo político?
"Como organización estamos concebidos para integrar en ella a todos los colombianos de bien; es decir, que quieran tener un futuro con justicia social y dignidad, con paz y desarrollo. No tenemos una ideología determinada. Tenemos un ideario político: una asociación de varias ideas políticas que propenden por la libre empresa, la defensa de la propiedad privada, la defensa del sistema democrático y las libertades individuales. Para definirnos tendríamos que decir lo qué no somos: ni totalitaristas ni estalinistas ni absolutistas. Estamos abiertos a la pluralidad política. Aquí dentro, incluso, hay gente con tendencias de izquierda y socialistas. No nos encasillamos en ideologías".
Desde la otra orilla preguntarían: si hay esa amplitud para entender el país y la política, ¿quién mata a los líderes sociales, comunitarios, sindicales y militantes de izquierda? Eso suena muy bonito, de palabra...
"Pasa lo que pasa porque estamos en una guerra y muchas de las personas que las autodefensas han dado de baja no ha sido por ser líderes comunitarios, políticos o sindicalistas. Ha sido por ser actores del conflicto que cumplen funciones determinadas. En apariencia son líderes de uno u otro tipo, pero en el fondo promueven el desangre que vive el pueblo colombiano: son responsables de reclutar y fomentar la incorporación de guerrilleros, de todo eso".
Es un hecho la polarización del país. Unos creen en alcanzar la paz mediante el diálogo, otros mediante una victoria militar sobre el "enemigo". ¿Las autodefensas a qué le apuestan en las condiciones actuales?
"Le apostamos a hacer la guerra para lograr la paz. Nuestro objetivo es la paz. Pero hay que hacer la guerra porque vemos una guerrilla que, como se muestra, sólo destruye. Para iniciar la paz política, habrá que iniciar procesos nuevos de reforma, pero no por la vía del fusil sino de educación y conciencia".
Hablan de hacer la guerra por la paz, sin ninguna otra opción...
"La función de un presidente no es tanto hacer la guerra sino conducir el país hacia la paz. Pensamos que esa es su función. Entonces su decisión debe ser ganar la guerra a los violentos que iniciaron la confrontación. Eso será quitarnos también la razón de ser. No hubo voluntad de paz: la zona de distensión y el proceso de paz fueron para las Farc una manera de proyectar la guerra. El próximo presidente debe gobernar haciendo la guerra y sosteniendo la economía. Pero entendemos que toda confrontación termina en un proceso de diálogo y negociación. Antes las partes deben estar convencidas de eso, no de la destrucción física del adversario. Las Farc no están convencidas de que ellas no pueden ganar la guerra. Hay que convencerlas de que no lo podrán hacer".
Tapar el sol con las manos
Las autodefensas, de acuerdo con los cuestionamientos de la comunidad internacional y con las exigencias de la guerrilla, asumen no estar en una mesa de negociación tripartita...
"En un conflicto, cuando uno no está sentado en la mesa de negociación es porque es el plato fuerte o el postre; es decir, lo están negociando a uno. Es imposible pensar que se terminará felizmente una negociación del conflicto en el cual hay tres actores, pero son sólo dos los que negocian. La guerra es hoy entre tres porque la dinámica de la misma así lo impuso. Hay cosas que no concuerdan, falta una pata. Entonces, aquí no habrá solución política mientras la guerrilla y la oligarquía desconozcan su propia creación, de unos por su accionar y de los otros por su incompetencia. Al negar a las autodefensas, con autonomía y como realidad militar, política y social, ambos niegan su esencia: la insurgencia niega esa violencia que llevó a muchos colombianos a generar unas reacciones en su contra y la dirigencia niega su ineptitud y su vacío de liderazgo. Si no aceptan que somos el resultado de sus excesos y carencias no habrá solución".
¿Para ustedes es urgente comenzar acercamientos con el Gobierno o eso está sujeto a qué dinámica?
"Para nosotros no es urgente, es una urgencia para el país. Estamos en lo que estamos: el conflicto. Somos conscientes de que son procesos. Nada se da gratis. Todo se gana mediante el accionar, el convencimiento propio y el de las otras partes del verdadero papel que tenemos. No tenemos urgencia de que se nos llame a negociar ni que se nos haga partícipes del proceso de paz. La urgencia de alcanzar la paz no sólo es nuestra sino de todo el país
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Grupos armados, de la ideología a la droga
06/04/2003 :: El colombiano - Colombia
Grupos armados, de la ideología a la droga
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• En proceso de paz con Auc se correría el riesgo de legalizar narcos.
• ONU rechazó pedido para que acompañara plan de paz con ilegales.
• Autodefensas no se consideran terroristas internacionales.
Por José Guillermo Palacio
Montañas Nordeste antioqueño
Rodrigo, o Doble Cero, así conocen en 45 municipios del Nordeste, Magdalena Medio y Oriente antioqueño al comandante del Bloque Metro, grupo armado que aunque fue creado por las Autodefensas Unidas de Colombia, ahora se aleja de la misma por considerar que buena parte de la estructura de su organización madre está sustentada en el poder del narcotráfico.
El distanciamiento se da también en los niveles político y militar. De hecho, Rodrigo sostiene que ha habido choques armados entre sus unidades y otros bloques de las Auc en las calles de Medellín.
Doble Cero no duda al momento de calificar a las organizaciones armadas. Si antes eran distanciamientos ideológicos, hacia futuro las diferencias las definirá la frontera del narcotráfico. Habrá narcos de derecha e izquierda, sostiene.
El posicionamiento del Bloque Metro en los territorios que ahora maneja ha estado enmarcado en una dura campaña que ha costado la vida y el desplazamiento a numerosos campesinos, que en el pasado soportaron la presión de las guerrillas de las Farc y el Eln.
Rodrigo interpreta esto como una consecuencia de la guerra colombiana, "que es la peor guerra que pueda padecer una sociedad en la cual todos los actores le apuestan al control político de la población".
Según el comandante Doble Cero, Naciones Unidas, de manera diplomática, rechazó una propuesta del presidente Uribe para que acompañara el proceso de diálogo con las Auc. En el tema de los diálogos advierte que, legalizar las Auc, como se pretende hacerlo se podría correr el riesgo de legalizar buena parte de los narcos que ahora se camuflan en el poder de las organizaciones armadas.
De su apuesta por la paz, su calificación como terroristas internacionales, las fumigaciones, la nueva estrategia guerrillera, el narcotráfico, la participación de Estados Unidos en el conflicto colombiano y del plan de seguridad democrática hablamos con esta fuerza.
La paz
Ustedes presentan la búsqueda de la paz como tema estructural de su existencia como organización armada. ¿En este momento el Bloque se prepara para la paz o para la guerra?
"Infortunadamente el momento actual y la dinámica que tiene el conflicto exigen el mantenimiento de una estructura de guerra, sin que ello implique para nosotros el abandono de la búsqueda de alternativas en pro de una solución política al conflicto".
¿Cuáles serían esas alternativas?
"En medio de la confrontación se debe trabajar por la madurez política de los actores del conflicto y de todos los estamentos de la sociedad civil para llegar al convencimiento de que la guerra no nos conduce por senderos de progreso y desarrollo, y encontrar soluciones que nos ayuden a salir de estas crisis. Esas alternativas tienen que salir de la misma dinámica del conflicto, no seré yo quien tenga las palabras mágicas para decir cual es la solución".
La semana pasada el presidente Uribe les pedía un chancecito a las Farc, estaría el Bloque Metro dispuesto a darle ese chancecito al país?
"Lamentablemente las guerrillas son determinadoras del conflicto, en sus manos está el dar o no chances al país. Nosotros como Bloque Metro pensamos que no estamos en condiciones de influir en el desescalamiento del conflicto".
El Gobierno de alguna manera da estatus político a las Auc, su organización madre, e inicia diálogos en busca de una salida política a la crisis. ¿Qué los aleja a ustedes de ese diálogo?
"Primero: La reforma que le hicieron a la Ley 418 para que no se necesitara el prerrequisito de estatus político para negociar con organizaciones armadas ilegales, de alguna forma, hace que el Gobierno, al tener como ley marco del acercamiento con las autodefensas a esta ley, no esté reconociendo el estatus político de las autodefensas, como de la misma forma no se le puede reconocer estatus político al narcotráfico y a otras organizaciones delincuenciales. La razón fundamental para que nosotros como bloque no estemos sentados en la mesa de exploración con el Gobierno es porque consideramos que como está diseñado el esquema de paz negociada del gobierno de Uribe no es un esquema que busque la conciliación nacional ni la obtención de una paz duradera, sino que es un proceso enmarcado dentro de una ley de sometimiento a la justicia, que solo llevaría a un desescalamiento temporal del conflicto, mientras se someten algunos combatientes arrepentidos o derrotados, y que luego se vería afectado el equilibro estratégico en detrimento de las muy ya menguadas condiciones de vida de la población".
Entonces, ¿cuál es su propuesta a la sociedad colombiana en pro de un proceso de paz?
"Nosotros propondríamos que crearan un ente que comience a trabajar en un diagnóstico serio e imparcial sobre las causas políticas, económicas y sociales que han llevado al país a la actual crisis y que este ente, así mismo, comience a buscar alternativas dentro de la sociedad civil y dentro de los actores del conflicto armado para buscarle soluciones a esto".
De su respuesta sobre los diálogos con las Auc, uno puede concluir que dialogar en esas condiciones puede amarrar el riesgo de legalizar buena parte del narcotráfico...
"Para nadie es un secreto que en un alto porcentaje las Auc están bajo el mando y el control de carteles del narcotráfico. Uribe a lo que le apuesta es a desmovilizar en forma no violenta a un gran número de personas que, sin darse cuenta, terminaron defendiendo un fenómeno como el narcotráfico. Esto en sí implica graves riesgos de institucionalizar la corrupción del narcotráfico en algunos sectores, pero nosotros creemos que el Gobierno es consciente de ello".
Pensar en una desmovilización negociada de los combatientes de las Auc es casi un imposible, sin el acompañamiento internacional. ¿Ha habido algún tipo de interés o aceptación de Naciones Unidas para acompañar este proceso?
"El gobierno de Uribe solicitó el acompañamiento de las Naciones Unidas para el proceso de sometimiento a la justicia de las Auc. Este foro internacional, muy diplomáticamente, declinó esa invitación, por considerarla, según ellos, innecesaria ya que la Iglesia estaba cumpliendo esta función y que con ello era suficiente".
¿Pesó en tal decisión la declaratoria de terroristas que de ustedes hizo el departamento de Estado?
"Primero, habría que aclarar que la declaratoria como terroristas internacionales que hace el Departamento de Estado de Estados Unidos, al incluirnos en su lista como autodefensas terroristas, se debió más a presiones de organizaciones de derechos humanos y del mismo gobierno colombiano, en el contexto de las negociaciones con las Farc en el gobierno pasado, y a las cuales el gobierno de Estados Unidos brindó todo su apoyo. Ahora, si miramos detenidamente, las Autodefensas no cumplen los requisitos exigidos por el gobierno de Estados Unidos para incluirnos en su lista".
De todas formas a ustedes se les responsabiliza de actos como genocidio, desplazamiento forzado y otras acciones calificadas como terroristas...
"Indudablemente estos actos de desplazamiento forzado que se dan dentro del conflicto armado, si se miran detenidamente bajo la óptica de definición del término terrorista, sí son actos de terrorismo, pero de acuerdo con la famosa lista, ésta se refiere al carácter de terrorismo internacional.
Nosotros como Bloque Metro siempre hemos mantenido una actitud muy crítica sobre este problema de desplazamiento forzado y esta fue, de alguna forma, una de las razones que nos llevaron a distanciarnos del resto de las Auc".
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domingo, septiembre 09, 2007
BLOQUE METRO WIKIPEDIA
Bloque Metro
De Wikipedia, la enciclopedia libre
El Bloque Metro fue una estructura paramilitar colombiana vinculada a las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) de Carlos Castaño y que operó en el nororiente antioqueño entre 1997 y el 2003. Su líder fue Carlos Mauricio García Fernández, alias “Doble Cero”, “Rodrigo Franco” o simplemente “Rodrigo”. Esta organización no se sumó al proceso de desmovilización y sus más de 1000 integrantes fueron combatidos y luego subsumidos por el Bloque Cacique Nutibara de Don Berna.
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En el origen de las autodefensas en Medellín [editar]
El Bloque Metro fue una organización contrainsurgente típicamente rural que intentó desarrollar una estrategia territorial copiando el modelo de urbanización desarrollado en el Valle de Aburrá por las guerrillas del ELN y las FARC durante toda la década de los noventa. Sin embargo, desarrolló una modalidad de subcontratación con organizaciones de alta capacidad operativa como la banda de la Terraza, que para finales de los años 90 se había convertido en el centro de coordinación de una parte importante de la delincuencia en la ciudad. Pero también se apoyó en algunas de las cooperativas de seguridad “CONVIVIR” existentes en la ciudad y desarrolló una estrategia de guerra orientada, en primer lugar, a golpear, aniquilar o absorber a los grupos milicianos. En segundo lugar, a someter a algunas de las bandas delincuenciales presentes en la ciudad. El grupo paramilitar respaldado por el Bloque Metro surgió como una fuerte presencia militar en Medellín a partir de 1998. Para el año 2000, había captado a muchas de las bandas criminales de la ciudad y para el 2001 era el grupo paramilitar dominante de la ciudad.
¿Quien fué Rodrigo Doblecero?' [editar]
Carlos Mauricio García Fernández nació en medellín en un hogar de clase media. Fué formado por los padres jesuítas en el tradicional colegio de San Ignácio de Loyola, donde cursó toda su educación. Ingresó a la Escuela militar de cadetes "JOSE MARIA CORDOVA" del ejercito colombiano, siendo uno de los mejores oficiales de su curso. Eligió el arma de Infantería. Durante su vida militar, siempre en zonas de combate, se formó en la contraguerrilla como "Lancero" y por sus meritos realizó cursos en la "Escuela de las Americas" de el ejercito de los Estados Unidos, donde también estudió en Fort Benning, Georgia las tecnicas contraguerrilleras de los "Green beretts" o boinas verdes, unidad de fuerzas especiales antisubversivas del U. S. ARMY. Realizó cursos de inteligencia y contrainteligencia y manejo avanzado de armamentos y explosivos tambien en los estados unidos. Se retiró del ejercito colombiano por voluntad propia en 1988, descepcionado por el manejo politico que le dió a la guerrilla el gobierno de Belisario Betancur que apabulló a los militares y potencializó a las guerrillas de las Farc, al M19, al EPL y al ELN, siendo el detonante de su frustración militar la toma del palacio de justicia por parte de la guerrilla del M19 y los narcotraficantes dirigidos por Pablo Escobar y el asesinato en dicha toma de varios magistrados a quien conocía y apreciaba por nexos familiares. Durante su vida militar realizó estudios de derecho en la universidad militar Nueva Granada y los concluyó en la Universidad de Antioquia. Nunca ejerció como abogado.
Ante el avance del cartel de medellín y su alianza con la guerrilla del M19 y posteriormente con el ELN y ante la evidencia que los metodos convencionales de las autoridades contra la organización de Pablo Escobar no tenían probabilidades de exito, García se sumó a un movimiento denominado "perseguidos por Pablo Escobar" o PEPEs quienes fueron un factor determinante en el desverebramiento del cartel de medellín.
En vista del exponencial crecimiento de las guerrillas en colombia, y la ineptitud de las autoridades colombianas para someter este fenómeno delincuencial, prefirió optar por la defensa legitima y sumarse a los comienzos de una incipiente organización de autodefensa que se comenzó a conocer como AUTODEFENSAS CAMPESINAS DE CORDOBA Y URABÁ ACCU, entonces orientada por Fidel Cataño Gil, donde desde su llegada las disciplinó y estructuró como un pequeño ejercito antisubversivo e introdujo la formación militar, redactando los estatutos de las Accu y siendo el fundador e instructor de la primera escuela de autodefensas antisubversivas en colombia, con regimen interno y estructura militar, destacandose por introducir el tema del DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO en el campo de las autodefensas. Fué el gran ideologo y estratega del movimiento politico militar de autodefensas campesinas y siempre tuvo en sus objetivos una negociación de paz con el gobierno colombiano, una vez se sometiera a la guerrilla. Siempre se reconoció como Autodefensa y rechazó el termino "paramilitar" pues actuaba por sus propias convicciones y en legitima defensa y no como instrumento de una guerra sucia.
Doblecero rechazaba por principio el narcotráfico pues había visto lo que hizo este fenomeno con las primeras autodefensas de Puerto Boyacá, que terminaron convertidas en bandas de sicarios al servicio de los narcotráficantes y por tanto se opuso ferreamente a la narcotización del movimiento de autodefensas, pues creia que le hacia perder los ideales y por tanto legitimidad a la lucha antisubversiva, asi esta fuera ilegal. Por tal razón su grupo politico militar de autodefensas campesinas "BLOQUE METRO" no hizo parte de las Autodefensas Unidads de Colombia, AUC,lo que exacerbó aun más el odio que sentían los narcotraficantes por él, los narcoparamilitares y sectores corruptos de las fuerzas armadas.
Por tal razón y a vista de las autoridades se unieron los delincuentes mas peligrosos del pais, integrantes del sector conocido como el NarcoParamilitarismo: Salvatore Mancuso,de las AUC Don Berna, dueño de la Banda de la terraza o BCN , Carepollo del bloque Bananero,Macaco ,Julian Bolivar, Cuco y Ernesto Baez dueños del Bloque Central Bolivar y Vicente Castaño, tambien narcotraficante y dueño de varios bloques en un consorcio criminal que aliado con sectores corruptos de las fuerzas militares comenzaron una cruzada militar para exterminar el Bloque Metro y asesinarlo.
La posición ambigua y temerosa asumida por Carlos Castaño, comandante de las ACCU, frente a la guerra con Rodrigo fué determinante para que fuera asasinado, pues nunca quiso aderirse abiertamente al narcoparamilitarismo y rechazar a Doblecero y su estructura militar. Carlos Castaño fué asesinado por un comando armado del grupo de las AUC Y BCB que enfrentaba al Bloque Metro el 12 de abril de 2004 en arboletes, Antioquia.
Finalmente consiguieron su objetivo en medio de una guerra en el oriente y nordeste de antioquia, que arrojó al menos 500 combatientes muertos, cientos de civiles desplazados y toda la región asolada por las hordas de las AUC.
CARLOS MAURICIO GARÍA FERNANDEZ, mas conocido como Rodrigo Doblecero fué asesinado el 28 de mayo de 2004 en la ciudad de Santa Marta, Colombia por sicarios de las Autodefensas Unidas de Colombia.
Fuego cruzado [editar]
Sin embargo, Rodrigo representaba claramente el ala más política del movimiento contrainsurgente, mas aun habiendo sido él mismo oficial del ejercito, , y por eso no iba a permitir que se antepusieran los intereses del narcotráfico. Siempre denuncio que las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) habían vendido bloques enteros de la organización - con hombres y armas - a los narcotraficantes, que los utilizaban para proteger su negocio y no en la lucha contra los grupos armados de izquierda.
Aún cuando el Bloque Metro se había posicionado fuerte en distintos barrios, no tenía el control total, ya que aún quedaban muchas estructuras armadas autónomas de bandas delincuenciales e insurgentes. Castaño también fue víctima en ese entonces un dilema que Rodrigo no pudo resolver; efectuar un desarme cuando la guerrilla no lo estaba haciendo y que los únicos beneficiados fueran los grupos vinculados al narcotráfico.
En el contexto de la guerra contrainsurgente de las AUC libraban en todo el país, la salida que se le buscó al fracaso del Bloque Metro fue el de concederle una franquicia a otra estructura con capacidad de establecer un proyecto más o menos hegemónico de control social en la ciudad
Es así como en el 2001 nació el Bloque Cacique Nutibara (BCN), bajo el mando de Diego Fernando Murillo alias “Adolfo Paz” y conocido en el mundo del narcotráfico como “Don Berna”. Su llegada parecía el camino más eficaz para responder al reto de la urbanización del conflicto y disputar la hegemonía sobre Medellín a la alianza guerrillera y miliciana que se estaba forjando contra las autodefensas.
El costo de oponerse a la desmovilización [editar]
Cuando comienza el proceso de negociación de las AUC para lograr la desmovilización de sus combatientes, el Bloque Metro fue uno de los pocos que se opusieron tenazmente. Castaño, que había sido uno de los padrinos del bloque no tuvo mas opción que restarles su apoyo. Seria el mismo Rodrigo quien señalaría el 27 de mayo del 2003:” La propuesta de ultimátum está basada en que el Bloque Metro es un obstáculo para los proyectos estratégicos de las AUC y el Bloque Central Bolívar".
El paramilitar agregó que el bloque principal de las AUC encabezado por Carlos Castaño y Salvatore Mancuso y el Bloque Central Bolívar le advirtieron que "si en una fecha determinada nosotros no entramos en un proceso de desmovilización con el gobierno, paralelo al de ellos, se desatará una guerra total o de aniquilamiento”.
Fue precisamente en esa época que se rodó en barrio La Sierra un documental homónimo de la periodista colombiana Margarita Martínez y el estadounidense Scott Dalton y que relataba la historia de dos jóvenes involucrados en los enfrentamientos entre el Bloque Metro y el Cacique Nutibara. 'Doble Cero' era el jefe paramilitar de ese entonces en el barrio La Sierra, y fue él mismo quien les dio permiso para ingresar.
Durante Julio del 2003 el Alto Comisionado para la Paz manifestaría asimismo: “El Bloque Metro si ha estado por fuera, el Bloque Metro es un grupo muy pequeño que no tiene más de 400 hombres, opera en la zona de Medellín y Antioquia y lamentablemente su dirigente, su jefe...una incomprensión histórica del proceso se ha opuesto de manera radical a esta negociación, nosotros esperamos que entre en razón, que Dios le toque su corazón, que él deje su dureza y que finalmente entre también en este proceso.”
Las contradicciones entre el bloque Metro y las estructuras del bloque Cacique Nutibara lograron el repliegue total del primero y la expansión del segundo: “...ha salido victorioso el bloque Nutibara que consiguió hacia finales del 2003 el repliegue total del bloque Metro en zona rural del municipio de San Roque. Hasta este municipio del nordeste antioqueño, llegaron en septiembre casi 2.000 hombres de los bloques Central Bolívar (BCB), Cacique Nutibara y Calima a desalojar a los integrantes del Bloque Metro, que llegaron a estas tierras en 1997”.
Después de la derrota [editar]
Derrotado en el nordeste antioqueño por los hombres de Vicente Castaño (El Profe), Diego Fernando Murillo (Don Berna) y de Carlos Mario Jiménez (Macaco), además de una ofensiva del ejército oficial, Doble Cero consideró la posibilidad de recibir protección del gobierno de los Estados Unidos.
La calma comenzó cuando parte de los integrantes del Bloque Metro de las AUC, terminó en las filas del Bcn, entre 2002 y 2003. Aquellos que no se desmovilizaron con el Bloque Cacique Nutibara lo hicieron luego con el Bloque Central Bolívar o el Bloque Héroes de Granada.
A fines de mayo Carlos Mauricio García muere acribillado en Santa Marta con 5 balas en la cabeza. Doble Cero, que contaba 39 años, fue sepultado en un cementerio de Medellín, capital del departamento de Antioquia.
Véase también [editar]
Enlaces externos [editar]
- COL - Uno de los Fundadores de las AUC y Jefe del Bloque Metro
- El Bloque Cacique Nutibara: La red
- Colombia: denuncia amenaza paramilitar
- Los paramilitares en Medellín: ¿desmovilización o legalización?
- Documental La Sierra
- El paramilitarismo del Presidente Álvaro Uribe Vélez
- Comuna 8: la consigna es no matar
- Informe de Derechos Humanos
- Y qué hacer por Colombia.
- ENTREVISTA ALTO COMISIONADO PARA LA PAZ
- La DEA le solicitó a Castaño salir de la escena del conflicto
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jueves, octubre 13, 2005
HABLA VICENTE CASTAÑO
Habla vicente Castaño
El verdadero jefe de las autodefensas le da la cara al país por primera vez. Entrevista exclusiva de SEMANA.
José Vicente Castaño Gil jamás había hablado en público. La única imagen que se conocía de él era una vieja fotografía que tiene más de 30 años. En la última década su nombre ha estado cubierto por un manto de misterio. Por años dejó que sus hermanos, Carlos y Fidel, fueran los protagonistas públicos de la historia reciente del paramilitarismo en Colombia. Mientras ellos, Fidel en los 80 y Carlos en los 90, concentraban la atención de los medios y la opinión pública, en el transfondo del siniestro mundo paramilitar Vicente fue asumiendo las riendas de uno de los ejércitos ilegales más poderosos y sangrientos del país: las AUC. Mientras Carlos era el vocero, Vicente era el cerebro. Mientras Carlos salía en televisión, Vicente creaba frentes de paramilitares en distintas regiones del país. Fue él quien hace más de 10 años consolidó los primeros bloques de autodefensa y se encargó de diseñar y expandir el fenómeno paramilitar a todos los rincones del territorio.
No ha sido, ni es, jefe de ningún bloque de las autodefensas. No tiene a ningún hombre bajo su mando. Pero tiene el respeto y la obediencia de todos los comandantes. Vicente es hoy el único factor de cohesión de esa confederación armada bastante anárquica en que se han convertido las autodefensas.
Junto con Salvatore Mancuso convenció a los comandantes paramilitares de todo el país de sentarse en la mesa de negociación con el Estado. Y ha sido clave en dirimir las diferencias internas entre los paramilitares y afianzar un proceso de diálogo con el gobierno que ha estado lleno de tropiezos y escepticismo.
Vicente Castaño ha estado relacionado con muchos episodios criminales y varias investigaciones penales. Una de ellas lo señala de haber ordenado el atentado del dirigente sindical Wilson Borja en diciembre de 2000. También está relacionado en los procesos que se abrieron tras los asesinatos de los ex congresistas araucanos Alfredo Colmenares Chía y Octavio Sarmiento. Su nombre también ha sido vinculado con el mundo del narcotráfico. El año pasado el fiscal David Kelly del Distrito Sur de Nueva York lo acusó, junto con Diego Fernando Murillo, alias 'Don Berna', de haber exportado "miles de kilos de cocaína a Estados Unidos, y es responsable de haber proporcionado cómplices con rutas para la importación de miles de kilos de cocaína desde Colombia hasta Estados Unidos", según el indictment.
La semana pasada el gobierno anunció la próxima desmovilización de Vicente Castaño. Después de años de silencio, 'El Profe', que es el alias con el que se le conoce por sus consejos hacia los comandantes, decidió ponerle la cara al país para hablar de todos los temas. SEMANA presenta en exclusiva la única entrevista que ha dado el verdadero hombre fuerte de los paramilitares.
SEMANA: ¿Por qué después de tantos años de permanecer en la sombra y en el anonimato decidió hablar públicamente?
VICENTE CASTAÑO: Porque estoy cada día más convencido de que las armas sobran y para tratar de convencer a la gente que las armas sobran hay que hablar.
SEMANA: ¿Cómo se vinculó usted con las autodefensas?
V.C.: Hace 11 años por un llamado de mi hermano Carlos cuando ocurrió la desaparición de Fidel. Antes de eso yo estaba dedicado a manejar los negocios de la familia.
SEMANA: ¿Por qué lo llamó su hermano Carlos?
V.C.: Porque él se sintió sólo. Cuando Fidel desapareció Carlos continuó con el grupo de Fidel y comenzó a formar unas autodefensas. Pero, como al año, él no sabía si seguir con las autodefensas. Fue ahí cuando me llamó en total desespero y me dijo que cogiera las riendas. En ese momento, hace 11 años, no eran propiamente autodefensas sino un pequeño grupo de hombres, menos de 40. Frente al desespero de Carlos yo asumo la dirección de lo poco que había en ese momento.
SEMANA: Una vez adentro, ¿qué hizo?
V.C.: La situación en el norte del país se comenzó a complicar y aumentaron los ataques de la guerrilla. Entonces yo llamé a todos los vecinos que tenían pequeños grupos para defenderse. El primero al que llamé fue a Mancuso. Eso fue a finales de 1995.
SEMANA: ¿Concretamente, qué papel desempeñaba usted y cuál era la posición de Carlos?
V.C.: Carlos empezó manejando y coordinando todas las relaciones entre los diferentes grupos. Él se encargaba de las relaciones con la fuerza pública y del poco trabajo político que se podía hacer en ese momento. Él toda la vida ha sido muy fuerte en ese tema. Yo empecé a crear y manejar la escuela de formación.
SEMANA: ¿Cómo era la escuela de formación?
V.C.: Inicialmente la escuela era de formación militar. Después fue de formación política y trabajo social.
SEMANA: ¿Usted sabía de táctica militar?
V.C.: Yo no sabía nada de entrenamiento militar. Esa tarea se la delegué al comandante Rodrigo quien era un hombre brillante y había sido el jefe de seguridad de Fidel. Rodrigo había sido capitán del Ejército y tenía gran conocimiento de táctica y estrategia militar. La escuela empezó a crecer gracias a los contactos y las amistades que Rodrigo y Carlos tenían para ingresar armamento al país.
SEMANA: ¿Cómo era el reclutamiento?
V.C.: Al comienzo fue muy difícil reclutar gente del común. Entonces se empezó a reclutar a miembros y ex miembros de las Fuerzas Armadas pero casi ninguno servía porque la instrucción inicial de las autodefensas era muy drástica y ellos veían que la cosa iba a ser muy complicada y con mucha disciplina.
SEMANA: ¿Usted contrató como instructores a mercenarios extranjeros como los israelíes?
V.C.: Asesor militar extranjero nunca hubo. Carlos fue el único que recibió instrucción de los israelíes, de Yair Klein y compañía. La instrucción militar la hacía el comandante Rodrigo que era un formador militar impresionante. Rodrigo fue realmente el hombre que entrenó a las autodefensas en táctica militar.
SEMANA: ¿Si Rodrigo se encargaba de las escuelas de formación, usted entonces qué hacía?
V.C.: Yo fui el creador de la expansión nacional.
SEMANA: ¿Cómo fue ese proceso?
V.C.: Inicialmente Rodrigo comenzó con un reentrenamiento de lo poco que existía y fue creciendo en grupos de 20 hombres, después de 30, 50, 100 hasta que llegamos al punto que había un pelotón permanente de 200 hombres en formación en el norte de Urabá. La primera etapa de expansión fue con Mancuso. Él formó su frente del Sinú y después empezó a expandirse por toda la Costa Atlántica hasta llegar a la frontera con Venezuela.
SEMANA: ¿Cómo se financiaban?
V.C.: Todo venía de los ganaderos y los industriales que hacían aportes directos. En ese momento era mucho más fácil que ahora porque aportaban mucho más. Esos dineros se utilizaban para impulsar el crecimiento de los grupos en otras zonas en donde no había esas personas pudientes que aportaran dinero.
CARLOS CASTAÑO
SEMANA: Durante años Carlos Castaño fue el comandante de los paramilitares y de un momento a otro decidió renunciar. ¿Qué pasó?
V..C.: Fue una cosa que inicialmente nunca entendimos y él nunca lo explicó. Después con el tiempo ya nos dimos cuenta, y él mismo confesó que renunció por algo estratégico que era tratar de tomar distancia de la Corte Penal Internacional -CPI-.
SEMANA: ¿Pero cuál era la estrategia?
V.C.: Él empezó a estudiar muy bien el tema cuando salió el rumor de que podía ser juzgado por la CPI. El argumento de Carlos era que tenía que tomar distancia porque había ciertas fechas a partir de las cuales la Corte empezaría a cobijar los delitos que le imputaban y necesitaba blindarse.
SEMANA: Usted y Carlos estaban distanciados y se habla de discusiones muy fuertes entre los dos por diferentes temas.
V.C.: Nosotros nunca tuvimos riñas. Carlos siempre hacía sus cosas solito y yo siempre hacía las mías. Él nunca me anunciaba sobre sus cosas y yo siempre le anunciaba las mías. A nosotros nunca nos vieron alterados. Nuestras relaciones toda la vida fueron buenas. Jamás llegamos a tener un problema.
SEMANA: ¿Qué opina de la versión que le atribuye a usted el asesinato de su hermano Carlos Castaño?
V.C.: La versión de que yo lo mandé matar apareció porque hubo un incidente entre los hombres que manejan mi seguridad en un intercambio de disparos. La versión sale del hecho de que a mi gente de seguridad la vieron en el lugar de los hechos y que, como ellos no hacen nada sin mi consentimiento, entonces la conclusión fue que yo lo había ordenado.
SEMANA: ¿Y que hacía su gente de seguridad en el lugar donde desapareció Carlos Castaño?
V.C.: Solucionando un problema de tierras del cual Carlos estaba enterado.
SEMANA: ¿Carlos Castaño está vivo o muerto?
V.C.: Está desaparecido porque ninguno de nosotros lo ha visto muerto. Hasta que no aparezca o lo vea muerto no diré nada.
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SEMANA: Usted, 'Don Berna' y 'Macaco' están solicitados en extradición. ¿El anuncio de la desmovilizavión de los tres no es un manera de tratar de evitar la extradición?
V.C.: Esas son especulaciones políticas ligadas a la coyuntura. Nosotros no entramos a las autodefensas por miedo a ser extraditados o miedo a terminar en una cárcel. Entramos a luchar por este país. Sin embargo qué sentido tiene entrar a un proceso de negociación si no tenemos las garantías de que no nos van a extraditar.
SEMANA: Es decir, que si no se resuelve el tema de la extradición, ¿no se entregan?
V.C.: Nosotros siempre hemos visto el tema de la extradición como un tema político que depende de las buenas relaciones que Colombia tenga con Estados Unidos. Creemos mucho en el Presidente y en el aval que le han dado los americanos al apoyar el proceso. Los americanos nunca incumplen.
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SEMANA: ¿Usted está dispuesto a ir a la cárcel para pagar por sus delitos?
V.C.: Dependiendo del tipo de cárcel.
SEMANA: ¿Por ejemplo La Modelo?
V.C.: Nosotros nos encaminamos por una colonia agrícola.
SEMANA: ¿Cuántos años está dispuesto a pagar?
V.C.: Lo menos posible.
SEMANA: ¿Las autodefensas cómo van a reparar a las víctimas de sus crímenes?
V.C.: La reparación es más simbólica. No entendemos cómo le podemos reponer a una persona un familiar perdido. Nosotros también hemos sido víctimas. El solo hecho de vernos obligados a ingresar a una guerra que nunca quisimos nos convirtió en víctimas desde el primer momento.
SEMANA: ¿Pero la reparación podría incluir, por ejemplo, las tierras que ustedes se han apropiado o han comprado?
V.C.: Si nos toca dar las tierras para programas sociales no hay diferencia porque eso ya lo venimos haciendo con proyectos productivos en varias zonas del país. Queremos que nos dejen hacer nuevos modelos de empresas que ya hemos venido desarrollando a nivel nacional
SEMANA: ¿En dónde está desarrollando esos proyectos?
V.C.: En Urabá tenemos cultivos de palma. Yo mismo conseguí los empresarios para invertir en esos proyectos que son duraderos y productivos. La idea es llevar a los ricos a invertir en ese tipo de proyectos en diferentes zonas del país. Al llevar a los ricos a esas zonas llegan las instituciones del Estado. Desafortunadamente las instituciones del Estado sólo le caminan a esas cosas cuando están los ricos. Hay que llevar ricos a todas las regiones del país y esa es una de las misiones que tienen todos los comandantes.
¿V.C.: Creo que podemos afirmar que tenemos más del 35 por ciento de amigos en el Congreso. Y para las próximas elecciones vamos a aumentar ese porcentaje de amigos.
NARcotrÁfico
SEMANA: Parte de la expansión de las autodefensas fue también posible debido a que usted vendió 'franquicias' de grupos paramilitares a narcotraficantes para consolidar esa expansión territorial.
V.C.: La evolución de las autodefensas se da por varios procesos. Cuando tuvimos la avalancha de gente de todo el país pidiendo que lleváramos a las autodefensas eso causó una oleada que se desbordó en una cantidad de acciones armadas sin control en todo el país. Todo el mundo comenzó a armar grupos. El Estado para tratar de frenar esos excesos libró una cantidad de órdenes de captura contra muchos ganaderos y eso los obligó a frenar su financiación. Ahí empieza un nuevo proceso evolutivo de las autodefensas.
SEMANA: Pero es innegable que 'Los Mellizos', Mejía en Arauca, Arroyave en los Llanos y 'Gordolindo' en el Pacífico, que eran narcos, fueron algunos de los que compraron 'franquicias' paramilitares...
V.C.: Lo que sucedió es que cuando la expansión llegó a esos territorios en donde sólo había narcotráfico, Carlos se inventó esa cuestión de que se estaban vendiendo los frentes pero eso no era así. Aquí nunca se le ha vendido un frente a nadie.
SEMANA: Pero hace dos años una investigación del CTI de la Fiscalía señalaba que usted le vendió a 'Los Mellizos' el bloque Vencedores de Arauca en 2.000 millones de pesos.
V.C.: Acá nunca se vendió un frente.
SEMANA: ¿Cómo explica que 'Los Mellizos', que eran narcotraficantes reconocidos, terminaran como comandantes paramilitares?
V.C.: La llegada de 'Los Mellizos' acá tiene una explicación. En la parte final de la expansión quedaron unas zonas muy difíciles a las que las autodefensas no pudieron llegar. No había con quién cubrirlas. Entonces se abrió un consenso nacional para saber quién podría encargarse de esas regiones. Una de las regiones fue Arauca, donde la guerrilla era amo y señor. Se le pidió a los comandantes Ramón Izasa, 'Botalón', a los del norte y nadie quiso encargarse de esas zonas por lo difícil y complicado que era. En ese entonces la política era terminar de cubrir todos los territorios a nivel nacional y sólo estaban descubiertos cuatro.
SEMANA: ¿Cuáles?
V.C.: Nariño, Arauca, Guaviare y Caquetá. De allí fue que salió el Bloque Libertadores del Sur, que se encargó de Nariño, y que lo cogió 'Don Berna' en compañía del Bloque Central Bolívar (BCB). Ese bloque también cogió la zona del Caquetá y Guaviare. Arauca nadie lo quería. 'Los Mellizos' eran conocidos de la organización y se fueron acercando ofreciendo donaciones para los grupos de los Llanos hasta que nos dijeron que por qué no les dábamos ese frente. Nosotros tuvimos al comandante 'Pablo Mejía' (Víctor Mejía Múnera) un año en formación y después de eso él empezó a manejar el Bloque Vencedores de Arauca. Con 'Gordolindo' fue igual. Él se acercó y fue él quien expandió el Bloque Calima hacia el Cauca. Él financió los costos de su entrada financiando el bloque totalmente por un año.
SEMANA: ¿Pero usted le vendió a Miguel Arroyave la 'franquicia' del Bloque Centauros en los Llanos en seis millones de dólares?
V.C.: Arroyave llegó después de que él sale de la cárcel. Arroyave había sido un gran apoyo en logística cuando nosotros entramos a los Llanos, pero después de que él salió de la cárcel vio que nosotros no fuimos capaces de controlar el Llano. Carlos estaba al frente de eso y me preguntó la forma de penetrar sólidamente en los Llanos. Yo le dije que el problema era que no había una persona capaz de controlar el Llano y esa persona tenía que tener dinero. Entonces fue cuando él tomó la determinación de designar a Arroyave como comandante.
SEMANA: ¿Por qué matan a Arroyave?
V.C.: Fue por la descomposición en que venían las autodefensas producto del nerviosismo en que entraron todas las autodefensas desde que empezó el proceso de paz.
SEMANA: Los casos de 'Los Mellizos', Arroyave y 'Gordolindo' son una muestra de que en ese afán por expandirse, los narcotraficantes fueron clave. ¿No les importó convertirlos en jefes paras?
V.C.: En las autodefensas la mayoría éramos ilegales y con problemas jurídicos. Nunca vimos problemas que alguien con problemas jurídicos ingresara.
SEMANA: Pero esa política terminó abriendo las puertas para que entraran poderosos narcotraficantes...
V.C.: Cuando eso no se hablaba que las autodefensas iban a entrar a un proceso de negociación, ni que iba a haber un proceso político. Nosotros sólo pensábamos en la libertad del país de la opresión guerrillera.
SEMANA: ¿El tema del ingreso de narcotraficantes, el que algunos bloques protejan a capos y la financiación del dinero de la droga ha causado divisiones en las autodefensas?
V.C.: El tema del narcotráfico nunca nos ha dividido.
SEMANA: Pero fue justamente el tema del narcotráfico en las AUC uno de los detonantes de la guerra entre Rodrigo, que criticó abiertamente la presencia de narcotraficantes en las autodefensas, concretamente con 'Don Berna'...
V.C.: Rodrigo y 'Berna' estuvieron juntos en la guerra contra Pablo Escobar. Rodrigo era el jefe de seguridad de Fidel y el coordinador de todo lo de los Pepes era 'Berna'. Desde esa época Rodrigo no quería a 'Berna'. Rodrigo nunca aceptó que 'Berna' fuera autodefensa. La ideología de Rodrigo era que las autodefensas debían estar conformadas por personas muy selectas, muy puritanas.
SEMANA: ¿Pero usted y el estado mayor de las AUC terminaron tomando partido en esa guerra a favor de 'Berna'?
V.C.: Inicialmente todo el estado mayor terció en favor de Rodrigo. Todos lo llamamos para que se reconciliara con 'Berna y él se negó. Rodrigo empezó a atacar a todo el mundo. Hubo ataques militares de Rodrigo al BCB y la respuesta fue autorizar para que se defendieran militarmente. Rodrigo no me perdonó nunca que no me hubiera hecho del lado de él y que otras personas de las autodefensas ayudaran a 'Berna'. Ahí Rodrigo cogió un odio infernal contra mí.
SEMANA: ¿Cómo ve el tema de los desmovilizados?
V.C.: Están improvisando con ese tema. Uno de los más difíciles ha sido por ejemplo el de los miembros del Cacique Nutibara porque la mayoría fueron personas recogidas de las bandas que no tenían una formación muy profunda en las autodefensas.
SEMANA: ¿Y cómo ve que están funcionando los albergues de desmovilizados en Bogotá?
V.C.: Los albergues en Bogotá son un fracaso total. Un gran porcentaje de los que están ahí no son desmovilizados de las autodefensas o de la guerrilla. Son colados que se metieron ahí a ver qué pescan. Creo que lo mejor para los desmovilizados es involucrarlos en departamentos de seguridad, en seguridad privada o con el Estado. Son muchachos que son profesionales en un campo, que es la seguridad, y si se les pone a hacer cosas que ellos no saben hacer van a estar inconformes.
SEMANA: ¿Qué opina del comisionado Luis Carlos Restrepo?
V.C.: Que es un hombre muy inteligente, muy pragmático y muy sagaz. Lo malo es que es muy personalista. Todo lo quiere manejar él y al modo de él. Cuando llegó lo veíamos como un loco pero después uno no es capaz de vivir sin él. Eso pasa siempre con los siquiatras.
SEMANA: Desde su perspectiva de líder de las autodefensas, ¿cómo ve a las Farc?
V.C.: El Estado les ha quitado territorio. Pero la comandancia está intacta. Están acudiendo a la estrategia de esperar y ganar tiempo. Si la política de seguridad democrática continúa habría éxito frente a la guerrilla. Si el próximo presidente no continúa con esa estrategia, las Farc, en uno o dos años, recuperarían todo el terreno que han perdido con las autodefensas y el Estado.
SEMANA: ¿Cree que las Farc han sido golpeadas militarmente?
V.C.: Las Farc tienen muchas armas y deben tener alrededor de 15.000 hombres. Y eso es un pequeño ejército. Todas las armas que tienen son nuevas. La renovación de todo su armamento se dio en el período del Caguán. Tienen mucho material de apoyo liviano como morteros, lanzagranadas, ametralladoras y municiones por cantidades. Hay que reconocer que, aunque los hemos sacado de muchas regiones de Colombia, tienen más capacidad de fuego y armamento que nosotros.
SEMANA: ¿Es cierto que en el campo militar la guerrilla se desempeña mejor que las autodefensas?
V.C.: No. Nos llevan ventaja en cuanto a armamento. Aunque debemos reconocer que algunos de nuestros mejores comandantes en la actualidad son ex guerrilleros. En este momento debemos tener a unos 4.000 ex guerrilleros en nuestras filas, eso es cerca del 40 por ciento del total de nuestro pie de fuerza. Tuvimos una época en la que ese porcentaje llegó al 80 por ciento.
SEMANA: ¿Y tienen muchos ex miembros de la Fuerza Pública?
V.C.: Los ex militares que tenemos en nuestras tropas son muy buenos en la parte administrativa pero malos para combatir. Algunos de estos soldados son buenos es en táctica de defensa, especialmente cuando hay que salir corriendo, porque hasta para correr se necesita táctica.
SEMANA: ¿Ha estado en un combate?
V.C.: Nunca.
SEMANA: ¿Por qué le dicen 'El Profe'?
V.C.: Mi hermano Fidel me puso el 'Profesor Yarumo' porque cuando yo lo visitaba yo le decía que empezara programas en el campo. La mayoría de los comandantes me dicen 'El Profe' porque me han visto como un consejero nacional.
SEMANA: ¿Se considera más guerrero o estratega?
V.C.: No soy un guerrero. Soy un estratega.
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LAS TRAICIONES DE SEGOVIA (FRAGMENTO)
Las traiciones de
Segovia
(fragmento) texto completo en el libro "Pais de plomo" de Juanita Leon o en www.elmalpensante.com
Por Juanita León
Como Barranca, como Urabá, como el Magdalena Medio, el municipio de Segovia ha pasado del rojo
intenso al azul paramilitar en medio de convulsiones y contubernios políticos, sociales y
militares que nadie hubiera previsto apenas diez años atrás.
Cuando el jefe paramilitar del Bloque Metro, Rodrigo Franco, alias "Doble Cero", denunció
públicamente en agosto de 2002 a sus amigos militares de Segovia, Antioquia, por haberlo
traicionado, muchos colombianos renuentes a creer en la existencia de alianzas entre las
autodefensas y miembros del ejército finalmente creyeron.
Que la denuncia fuera hecha precisamente por Doble Cero le otorgaba mayor credibilidad, porque
Rodrigo Franco era el paramilitar de mostrar, el "comandante de las causas perdidas", como lo
bautizó el corresponsal estadounidense Scott Wilson en un artículo publicado en The Washington
Post. Doble Cero no estaba involucrado en el narcotráfico, era un hombre educado y no hacía alarde
de la violencia aunque la ejercía sin piedad. Parecía un hombre sensato. Nacido en Medellín en
1965, se educó en el tradicional colegio jesuita de San Ignacio. Fue teniente del ejército en la
década de los ochenta y sirvió en el Magdalena Medio, donde se hizo conocer por sus tácticas
contrainsurgentes poco convencionales e ilegales. Éstas empañaron su carrera militar hasta que en
1989 se retiró de las Fuerzas Armadas y -como otros cientos de oficiales- se fue a trabajar con
Fidel Castaño, en un principio como escolta. Gracias a su entrenamiento militar, Doble Cero
ascendió en la organización, convirtiéndose en una pieza clave para la consolidación de las
Autodefensas Unidas de Córdoba y Urabá y en amigo personal de Carlos Castaño.
Muchas cosas lo unieron al jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (auc) hasta cuando ambos
fueron asesinados por sus ex compañeros con pocos días de diferencia. Castaño, el 16 de abril de
2004; Doble Cero, el 28 de mayo. Pero una cosa los separaba: el narcotráfico. Castaño consideraba
que éste era un mal necesario para financiar la guerra contra la guerrilla, mientras que Doble
Cero estaba convencido de que el negocio de las drogas perjudicaba la cruzada contra las Farc,
corrompía el movimiento, lo traquetizaba. Su opinión era minoritaria dentro de las auc, y también
incómoda, lo cual obligó a Doble Cero a retirar a sus 1.500 combatientes del Bloque Metro de la
confederación paramilitar en septiembre de 2002.
Antes de llegar a esa decisión ocurrieron sucesos importantes. Cuando faltaba un mes para su
retiro de la confederación paramilitar, Doble Cero reveló en un comunicado de mediados de agosto
de 2002 que una patrulla del ejército al mando del subteniente Jairo Velandia Espitia había
asesinado el 9 de agosto a veinticuatro combatientes suyos en estado de indefensión en las afueras
del casco urbano de Segovia, tras citarlos para coordinar un ataque conjunto contra una columna de
las Farc. Su denuncia -ignorada por los medios, que en ese momento estaban concentrados en los
atentados terroristas cometidos por las Farc durante la posesión del presidente Álvaro Uribe en
Bogotá el 7 de agosto- ponía en entredicho al general Martín Orlando Carreño. El hoy comandante
del ejército dirigía en ese entonces la Segunda División y era considerado un oficial tropero y
aguerrido con una importante carrera militar por delante. El 10 de agosto había aparecido en una
rueda de prensa presentando el operativo de Segovia como una victoria histórica del ejército
contra los paramilitares, resultado de "varios meses de una ardua labor de inteligencia".
Los medios colombianos dejaron pasar el incidente y la denuncia de Doble Cero hasta que Scott
Wilson, corresponsal estadounidense del Washington Post, publicó el 18 de septiembre la versión de
que los paramilitares habían sido engañados y emboscados en Segovia. En su nota, Wilson señaló la
coincidencia y conveniencia de este aparente triunfo militar con la certificación anual en
derechos humanos realizada en esas fechas por el gobierno de Estados Unidos. La Operación
Tormenta, como la bautizó el general Carreño, era muy útil para despejar cualquier duda sobre el
compromiso -tantas veces cuestionado- del ejército en su lucha contra los paramilitares y para
asegurar la asistencia militar por 1.300 millones de dólares, objeto en ese momento de debate en
el Congreso estadounidense.
La ministra de Defensa, Marta Lucía Ramírez, y el vicepresidente, Francisco Santos, salieron de
inmediato a descalificar públicamente el artículo del Post. Pero ya era demasiado tarde. El Tiempo
publicó al día siguiente el escalofriante testimonio de uno de los paramilitares emboscados, quien
supuestamente había entablado la relación con el subteniente Velandia, y Doble Cero concedió
sendas entrevistas a medios nacionales e internacionales en las cuales describió en detalle la
alianza de los paramilitares con los militares en Segovia. El incidente se convirtió en una
auténtica pesadilla para el gobierno, porque aunque la larga connivencia entre autodefensas y
militares o policías es evidente desde hace varios años en algunas regiones, la élite en Bogotá ya
no pudo seguir negando la alianza, una vez lo escuchó directamente de boca del paramilitar. La
confesión de un criminal es irrebatible.
La increíble metamorfosis de Segovia
Segovia es un municipio minero de 32.000 habitantes situado 200 kilómetros al nororiente de
Medellín. Su metamorfosis es un ejemplo de las rápidas mutaciones que han venido sufriendo ciertas
regiones de Colombia, donde más agudo ha sido el conflicto. Mientras en los años ochenta el
municipio fue víctima de cruentas represalias de paramilitares por ser uno de los más antiguos
bastiones de la izquierda en el occidente del país, ahora el pueblo en masa enterraba a sus
antiguos victimarios como si fueran mártires de la patria.
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viernes, octubre 07, 2005
COMMANDER OF LOST CAUSES
Colombian Paramilitary Takes Stand Against Drug Trade
Sunday, July 6, 2003; Page A12 Washington Post Foreign Service.Sunday, July 6, 2003; Page A12
THE MOUNTAINS OF EASTERN ANTIOQUIA, Colombia -- The world of Rodrigo 00 is shrinking.
In the brilliant green valley below, explosions thud in the afternoon heat and then fade away. Combat, involving his men. A small plane makes slow loops over his hilltop camp. Intelligence gathering, he says, following the white speck with his eyes.
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Rodrigo 00, his nom de guerre, is the commander of lost causes. With smiling eyes and requisite gallows humor, he is taking a quixotic stand against drug trafficking and has condemned the government's nascent efforts to make peace with a brutal paramilitary force that he once helped lead.
He has lived most of his 38 years in war zones. The zone he now lives in is being taken over by his former comrades in arms. This month alone he has lost 100 men in combat and desertions, all to former friends.
Rodrigo leads an armed faction that has broken with Colombia's national paramilitary federation. He now condemns it as a drug trafficking organization with all the bitterness of a disgruntled former executive. In doing so, a man who acknowledges using harsh anti-insurgency tactics in his region has signed his own death warrant. But he continues trying to build a small-scale utopia here among the rich cattle ranches and deep river valleys of eastern Antioquia, a region that has endured war for 39 years.
"We refuse to give up our ideals and they refuse to give up their interests," Rodrigo told a recent visitor to his camp, 140 miles northwest of Bogota, the capital. "This really is Colombia's problem in miniature. Sometimes you have to fight."
Behind Rodrigo's tenuous stand is the story of the rise and fall of Colombia's paramilitary movement. A witness to its most important chapters, Rodrigo says he thinks the Colombian government, backed by the United States, has misjudged the paramilitary movement and may agree to a peace accord with an organization that he believes has no intention of giving up its most profitable enterprise: drug trafficking.
The regional paramilitary forces that emerged more than a decade ago across northwest Colombia grew into a powerful political and military counterweight to the country's two Marxist guerrilla groups, the 18,000-member Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC) and the smaller National Liberation Army (ELN). Early support for the paramilitary groups came from Colombia's upper classes, mostly wealthy ranchers who were targets of kidnapping and extortion by the guerrillas. But the group's exponential growth over the past three years has been financed largely by Colombia's multibillion-dollar drug trade, the source of as much as 90 percent of the cocaine reaching the United States.
Now the paramilitary confederation, known as the United Self-Defense Forces of Colombia (AUC) has split into at least five regional groups led by powerful commanders like Rodrigo. The fighting among the groups has complicated Colombia's already bewildering war map, as well as President Alvaro Uribe's desire to begin a peace process with the AUC. The State Department, citing drug trafficking and human rights abuses, has classified both the AUC and its guerrilla rivals as terrorist organizations.
Uribe's goal is to remove a key element of Colombia's multi-sided civil war by disarming a paramilitary force that once boasted as many as 15,000 members. Rodrigo, however, says any future negotiations would be used by drug traffickers in the AUC to gain political legitimacy and escape prosecution, their huge profits intact.
Rodrigo withdrew his 1,500-member Metro Bloc from the AUC last September, just before its leaders, Carlos Castaño and Salvatore Mancuso, were indicted by the United States on drug trafficking charges.
In addition to differences over drug trafficking, Rodrigo did not believe the time was right to disarm. The guerrillas he grew up fighting, he says, have shown no signs of weakening, despite Uribe's "triumphalist" claims.
Hoping to undermine a potential AUC peace process, Rodrigo gave The Washington Post a copy of an assessment prepared for the president as he considers whether to proceed with formal negotiations. The analysis, which is dismissed by Uribe's peace commissioner, Luis Carlos Restrepo, as "not an official document," concludes that "it is impossible to distinguish between the self-defense groups and narcotrafficking organizations." Members of the Colombian government verified the findings, but nonetheless remain committed to pursuing a peace process with the AUC.
"Those who do not take part in the peace process we are going to go after," Vice President Francisco Santos said in an interview. "This is the last window of opportunity for them."
Like many paramilitary commanders, Rodrigo was once a Colombian army officer. He grew up in Medellin, a crossroads of Colombia's drug trade, and studied at the Jesuit San Ignacio School.
As a lieutenant in the late 1980s, he ran anti-guerrilla patrols in the central Magdalena River valley, only about 25 miles from his current camp. At the time, the region's inhabitants were sympathetic to the FARC. Lacking civilian support, Rodrigo's units were savaged in guerrilla ambushes. So he began forcing young men who had avoided Colombia's obligatory military service to work as guides or face jail time.
"It was very good for my operations, but very bad for my résumé," Rodrigo said of the tactic, which got him suspended. "I knew I'd never make general after that, so I quit."
Among the civilians helping the military were two brothers, Carlos and Fidel Castaño, whose father had been killed by the FARC. "They did not need to be forced to help," Rodrigo said wryly. Fidel, the older brother, was a swaggering rancher and emerald speculator who tempered his bloodthirsty anti-guerrilla attitudes with a populist political vision of how to end the long war. Rodrigo went to work for him in 1989.
After helping the Colombian police and the U.S. Drug Enforcement Administration hunt down and kill the Medellin drug kingpin Pablo Escobar in 1993, the Castaño brothers concentrated their paramilitary army in the northern province of Cordoba where Fidel owned more than 25,000 acres of ranch land. He began parceling out property to peasants in an effort to build a bridge between the region's small economic elite, who supported the fledging paramilitary groups, and the far larger pool of rural poor, many of whom supported the guerrillas.
The Castaños envisioned an authentic middle class that would deprive the FARC of its civilian support. Rodrigo still subscribes to that political prescription for Colombia's war. But he said AUC supporters, particularly drug lords who own huge tracts of prime land in the provinces of Cordoba and Antioquia, have opposed reform at every step.
"Any peace process with the AUC should not be measured by the number of men disarmed, but by the amount of land turned over to the government by the narco-traffickers," he said. In an irony not lost on Rodrigo, land reform has also long been a key demand of Colombian guerrilla groups.
The AUC's efforts to win popular support in southern Cordoba came under assault from the FARC in the mid-1990s, as the guerrillas began forming lucrative alliances with drug traffickers to finance their insurgency. Carlos took over the paramilitary group in 1994 and began looking for ways to achieve military parity with the guerrillas. Rodrigo remained a top lieutenant.
At around that time, Colombia's two major drug cartels were waging a bloody struggle for control of the industry after the collapse of Escobar's Medellin-based organization. Rodrigo said the leaders of one of the trafficking groups came to Castaño with a deal in the late 1990s: Help us and you can earn money for your war machine.
Among them was a man named Diego Fernando Murillo Bejarano, also known as Don Berna, who was fleeing a contract on his life taken out by the Cali cartel. A former Medellin cartel figure, he is now the third-ranking member of the AUC, using the pseudonym Adolfo Paz. He is also Rodrigo's nemesis. His potent Medellin-based paramilitary unit is pounding Rodrigo from the west.
"Their argument was, this is the only way we are going to defeat the guerrillas," Rodrigo recalled. "But I told them our job is not to defeat the guerrillas, but to help the state defeat the guerrillas. And narco-trafficking only weakens and corrupts the state."
He lost his argument.
"Castaño is a noble guy," Rodrigo said. "He's the only political guy in an organization filled with drug traffickers. But this was the worst possible decision he could have made. It was the breaking point."
By Rodrigo's account, the drug traffickers started influencing the AUC's military tactics. Rodrigo said Castaño was pressured to begin taking over key drug-producing regions and the overland corridors needed to move shipments out of the country. With a force far smaller than the FARC's, wiping out the guerrillas' civilian supporters was the most efficient way to do this. Huge civilian massacres became the AUC's trademark.
At the same time, Rodrigo said he discovered that many drug traffickers working for the FARC were no longer AUC military targets. The AUC was now relying on the same traffickers for money, bringing the paramilitaries and the FARC into a de facto alliance that he predicts will perpetuate the war.
"The FARC still talks like guerrillas, lives like guerrillas and acts like guerrillas," Rodrigo said. "The AUC talks like narcos, lives like narcos and acts like narcos."
Rodrigo says he has not allowed drug cultivation in his region, raising money instead through obligatory taxes on merchants and the sale of black-market gasoline in the 45 counties of eastern Antioquia province that are under his control. Although few massacres have been attributed to the Metro Bloc, small-scale killings of civilians carried out by his men have become routine in many towns under his control. There is no pending order for his arrest. Few people even know his real name.
His wife and 9-year-old daughter went into hiding after receiving threats from the AUC, a danger he said his family never faced when he was fighting the guerrillas. A regional commander of Colombia's military, he said, has been offered $1 million by a rival paramilitary group. They want to secure safe passage so that a column of their fighters can attack Rodrigo's camp. So far the officer has refused. He is one of many military officers whom Rodrigo still considers a friend.
It is hard to see how Rodrigo will survive much longer against his former comrades, who have helicopters, private planes and endless sums of money at their disposal. Rodrigo acknowledges his delicate position but says he will survive. "Fighting the guerrillas was child's play compared to what I face now," he said.
Rodrigo contends that Colombian history is on his side. "I have seen drug cartels rise and fall before, and these guys are doing the exact same thing," he said. "Their days are numbered."
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LA MUERTE DE CARLOS CASTAÑO
Pacto de sangre
La desaparición (¿muerte?) de Carlos Castaño va al fondo de las contradicciones internas de las autodefensas. ¿Quién y por qué lo querían matar?
Carlos Castaño se equivocó: estaba seguro de que sus enemigos no podrían llegar al sitio donde se veía con su esposa Kenya y su hija. Pero el viernes 16 de abril unos 50 hombres de las mismas autodefensas, al mando de uno de sus viejos lugartenientes, al que apodan 'Monoleche', le descargaron una lluvia de plomo.
A las 2 de la tarde, cuando navegaba por Internet, como acostumbraba hacerlo sin falta casi todos los días, su escolta personal, que en ese momento era de nueve hombres, se vio asaltada y sin mayor posibilidad de respuesta, ante la superioridad numérica de los atacantes.
Jorge Antonio Ramos Montes, apodado 'El Tigre', un joven analfabeta de 21 años, miembro de la guardia de Castaño y quien sobrevivió al ataque, relató a la Policía Judicial que los agresores llegaron a la vereda El Guadual y abrieron fuego de inmediato.
En la tienda conocida como Rancho al Hombro, según testigos, se produjo la balacera que duró unos 20 minutos y tras la cual Castaño desapareció.
En las tablas de la construcción quedaron las perforaciones de los tiros de fusil. Los lugareños aseguraron que el jefe paramilitar se arrojó al piso y se protegió tras el enfriador del establecimiento.
La declaración de Ramos Montes indicó que en pocos minutos la guardia de Castaño se vio sometida. "Nos llevaron por muertos, pero de los cinco únicamente estaban muertos 'El Duende' y Richard, los otros estábamos heridos y yo me hice el muerto porque a los otros dos los ajusticiaron cerca de San Pablo, cuando 'El Noventa' decía: 'vamos por las palas para enterrarlos y yo me escapé" (ver recuadro).
El relato de este escolta, que logró llegar a Montería y fue trasladado a Bogotá el miércoles 21 de abril, coincide con el de Jairo Vladimir Rojas, apodado 'La Vaca', que también identificó a 'Monoleche' como el líder del comando agresor.
Rojas llegó a Necoclí y luego fue llevado al Hospital de Apartadó, desde donde los organismos de seguridad lo trasladaron al centro de operaciones aéreas del Ejército (Catam), en Bogotá, contiguo al aeropuerto El Dorado, para luego ser operado de una fractura de tibia y peroné causada por un proyectil.
A las 2 de la tarde de ese día , Carlos Castaño navegaba por Internet en esta tienda conocida como Rancho al Hombro del corregimiento El Guadual del municipio de Arboletes, noroccidente de Antioquia, en cercanías del Golfo de Urabá, cuando fue atacado por un grupo cercano a los 50 hombres
Los atacantes sabían las rutinas de Castaño. Tenían la certeza de que ese viernes 16 de abril estaría conectado a Internet.
Salvatore Mancuso les dijo a los medios de comunicación que no hubo un atentado contra Castaño sino que se trató de una refriega “por fuego amigo”
t El gobierno pidió a la Fiscalía aclarar lo sucedido con Castaño para tomar una decisión frente a las negociaciones que adelanta con las Autodefensas Unidas de Colombia
Una de las personas más cercanas a Castaño en Urabá señaló también a Rancho al Hombro como el escenario de los hechos. "Llegaron fue dando bala, sin nada de risas", dijo.
Pero un jefe paramilitar contactado por SEMANA sostuvo que el ataque se produjo en una finca ganadera lujosa de las varias que hay en esa región. Según esta versión, siete escoltas cubrieron la retirada de Castaño y otros dos lo acompañaron en su carrera por los potreros aledaños.
Allí, entre una y otra finca, el jefe paramilitar se movía constantemente. Según la fuente, en la misma zona está la finca de Carlos Castaño conocida como La 37 o El Sapo. "Es que Carlos se mueve o se movía constantemente desde las 4 de la mañana o sea que él estaba recién llegado a esa finca. Él siempre llega y no se demora demasiado en ninguna parte. Es como picado de avispas a toda hora".
En San Pedro de Urabá, aunque todo era silencio en el recorrido que hizo SEMANA, la gente sabía que uno de los conductores y acompañantes permanentes de Castaño no volvió después del ataque del viernes 16 de abril.
Ese testimonio describió que el ayudante escuchó el tiroteo unos metros más abajo, donde se encontraba, y acudió al lugar, donde fue retenido.
"Aquí mandaron el vehículo, una camioneta Toyota Carevaca, y el muchacho que la trajo apenas dijo: 'a mí lo único que me ordenaron fue que trajera el carro". La familia del conductor desaparecido se negó a hablar sobre el asunto. Otra fuente anotó que "nadie sabe en qué va a parar esto. La gente de las fincas de la zona de El Guadual no sabe qué ocurrirá en adelante".
Salvatore Mancuso, al mando del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia y uno de los más representativos jefes paramilitares en la mesa de negociación con el gobierno, aseguró al diario El Colombiano que apenas se trató de una refriega entre las propias tropas de las AUC.
Según la versión de Mancuso, al "incidente" también se sumó la presencia de tropas de la Brigada 17 en el área. Tras los hechos se perdió la comunicación con Castaño.
El fin de semana pasado la suerte del jefe paramilitar era desconocida. Un allegado aseguró que "Carlos no se ha entregado a la justicia de Estados Unidos". En el mismo sentido, Salvatore Mancuso había dicho desconocer una "negociación (de Castaño) con alguna agencia de Estados Unidos". Versión que corroboró el propio embajador William Wood a los medios la semana pasada.
Un hombre de la total confianza de Castaño relató a SEMANA que el pasado miércoles se internó en la zona del ataque en procura del algún rastro, pero su tarea resultó infructuosa.
"Di la vuelta por los alrededores. En Rancho al Hombro hablé con algunos soldados. Estuve en la finca de Carlos y todo estaba normal. Luego rodeé los potreros y no había nadie pendiente de la suerte de él, contó. La verdad, ante la certeza del ataque, es que no tuvo manera de huir porque la zona no se presta para eso. Son potreros, sin vegetación espesa para ocultarse. Además, los atacantes muy seguramente tenían acordonado el lugar. O está privado de la libertad por las mismas AUC o está muerto. No hay más".
En su declaración el escolta Ramos Montes detalló que en medio de la balacera uno de los atacantes gritaba: "Alto, paren el fuego, que el señor se entregó, Carlos se entregó' (.) Y yo no sé de la suerte que haya corrido Carlos Castaño ni tampoco mis otros compañeros: 'Cucaracho', 'El Duma', 'El Pollo' y 'El Vaca', que está herido".
Familiares consultados el viernes dijeron no tener noticias de Castaño e insistieron en que la agresión al jefe paramilitar es un hecho. "Estamos totalmente seguros. Hasta este momento (viernes 23 a las 11 de la mañana) no tenemos noticias de su paradero".
En su versión de los hechos los parientes confirmaron que el ataque se produjo en Rancho al Hombro, donde Carlos solía encontrarse con su esposa Kenya y su hija. "Él salía del campamento y allí se veía con ellas".
Recordaron que el 16 de abril Castaño esperaba en los alrededores de Rancho al Hombro a una persona que debía llegar al aeropuerto Los Garzones, de Montería, a las 9 de la mañana. "Pero el aeropuerto estuvo cerrado y esa persona sólo arribó a Montería al mediodía. Por eso, cuando llegó al sitio, ya todo el ataque había ocurrido".
¿Pura coincidencia?
Todas las versiones conocidas por SEMANA indican entonces que sí hubo ataque y en todas se señala al jefe paramilitar 'Monoleche' como líder del comando agresor.
Este hombre es uno de los llamados 'tangueros', el grupo con el que Fidel Castaño inició su ofensiva contra las guerrillas del EPL y de las Farc, desde el sur de Córdoba hacia el norte de Urabá, a finales de la década de los 80 y comienzos de los 90.
"Desde sardino se incorporó al grupo de Las Tangas (finca de los Castaño, a orillas del río Sinú, donde aparecieron apenas seis cadáveres de 43 campesinos de Pueblo Bello, desaparecidos en febrero de 1990). Se volvió una de las personas de confianza de Fidel y tras su muerte se sumó a sus hermanos Carlos y Vicente", relató a SEMANA un miembro de las autodefensas.
Esta fuente agregó que en los últimos años 'Monoleche' se convirtió en la mano derecha, "en el representante y vocero" de Vicente Castaño, al tiempo que amasó una notoria fortuna en haciendas. "Es un aficionado de los gallos de pelea y de los caballos de paso fino", dijo.
Según fuentes de los organismos de inteligencia, esta persona sería uno de los principales contactos entre los paramilitares de las AUC y los carteles del narcotráfico en el país.
Un jefe paramilitar comentó que "Monoleche' no hace nada ni mueve un dedo si no es con el visto bueno de Vicente, y pocas personas podrían ser encargadas para una misión de esa trascendencia como atacar a Carlos Castaño".
En el último año la relación de Castaño con los demás miembros de la cúpula de las AUC se 'enfrió'. El tono de sus pronunciamientos indicaba la distancia cada vez mayor de quienes por mucho tiempo aparecieron como sus notables aliados e incluso amigos: Salvatore Mancuso, Ernesto Báez, Adolfo Paz, Julián Bolívar y el mismo Vicente Castaño. Una persona cercana a las reuniones de los máximos jefes 'paras' con el gobierno en Tierralta y Valencia indicó que Carlos Castaño era un hombre al que se descubría cada vez más solo en términos de respaldo político y de protagonismo.
"Era un hombre despojado", dijo. Su ausencia del denominado Estado Mayor Negociador, que anunció el pasado 31 de marzo la reintegración de las Autodefensas Unidas de Colombia, reveló su marginación.
En la última entrevista que concedió, Castaño sugirió al periodista preguntar si temía por su vida. "Estaré en el proceso hasta cuando humanamente sea posible", y agregó, en una suerte de anuncio de sus temores, "sé que hoy corro riesgo como antes".
Desconfiaba hasta de su sombra y ya se lo habían advertido. "Y él que de por sí es bastante escurridizo", anotó una persona cercana a Castaño.
Las razones
En medio de un ambiente caldeado por sus explosivas declaraciones frente al maridaje creciente entre paramilitares y narcotraficantes, Carlos Castaño se granjeó numerosas enemistades.
Sus tensas relaciones con los jefes del Bloque Central Bolívar, e incluso con los mismos comandantes de las Autodefensas de Córdoba y Urabá, le cerraron cada vez más espacios de interlocución y conducción del proceso. Un jefe paramilitar observó que una de las iniciativas recientes en el seno de las AUC consistió en "descastañizar" la negociación con el gobierno.
Un conocedor de los pormenores de la negociación gobierno-AUC sostuvo que, en síntesis, se podría hablar de dos posiciones que se hicieron visibles en la mesa. Una, la de Castaño, era la desmovilización y el corte total de las relaciones y actividades con el narcotráfico. La otra, la de la mayoría de los jefes 'paras', era desmontar las autodefensas sin entrometerse ni tocar intereses ni ejes de poder de los narcos. "En la medida en que las iniciativas de la mesa se 'aterrizaron', las cosas se complicaron, porque era inevitable que las AUC deberían 'facilitar' una acción más eficaz en el desmonte de los carteles de la droga y eso significaba afectar poderes en la 'trasescena' del conflicto armado, social y político del país", dijo el conocedor.
En contraste con estas apreciaciones, en sus más recientes declaraciones, el jefe paramilitar Salvatore Mancuso enfatizó que las AUC permanecen al margen de ese otro conflicto que aqueja al país (el del narcotráfico). Y en tono vehemente rechazó cualquier señalamiento de las autodefensas como narcotraficantes. "No tenemos intereses en juego en ese conflicto". Dentro de las autodefensas se descubría un ambiente de malestar con Carlos Castaño porque muchas de sus afirmaciones y juicios sobre la relación narcotráfico-AUC se devolvieron como un bumerán que marcó a la organización ilegal y a sus jefes.
Una fuente de las AUC comentó que en los últimos días la aparición de Vicente Castaño en la "lista de grandes narcotraficantes" del Departamento del Tesoro de Estados Unidos se interpretó, en parte, como consecuencia de las incriminatorias y polémicas intervenciones de su hermano Carlos. Esa reseña también incluyó a Salvatore Mancuso y Diego Fernando Murillo, 'Don Berna' o Adolfo Paz.
Con el Bloque Central Bolívar, hoy reintegrado a las AUC, los debates públicos fueron de grueso calibre y con sus tres máximos comandantes, ahora negociadores, Castaño nunca recompuso sus relaciones ni atenuó sus desacuerdos.
Aunque en menor grado, los jefes paramilitares también le reclamaron a Castaño su silencio y pasividad frente a los señalamientos del jefe del Bloque Metro, conocido como Rodrigo Franco o 'Doblecero', a quien le declararon una guerra abierta Vicente Castaño y Adolfo Paz, en las AUC, y Ernesto Báez, Julián Bolívar y Javier Montañez, en el BCB por sus vínculos con el narcotráfico.
Carlos Castaño evitaba referirse a esa situación, a la que calificaba de "ingrata". "Sólo puedo decir que les consulté a las personas que combatieron a Rodrigo si estaban dispuestas a superar el incidente. Dijeron que sí y que respetarían su condición de comandante", declaró en un correo electrónico que no trascendió nunca a la esfera pública.
Según una fuente consultada, los narcos también ejercieron presión para que Castaño, frente a este episodio, dejara claro a quién debía sus lealtades.
Los rumores del sometimiento de Carlos Castaño a la justicia de Estados Unidos acabaron por multiplicar la desconfianza desde todos los flancos. Uno de los consejeros del jefe paramilitar reveló en noviembre de 2003 que estuvo a punto de entregarse a la DEA.
Sólo algunas consultas finales hicieron desistir a Castaño de su iniciativa y por eso nunca abordó el avión que lo esperaba en el aeropuerto de Montería. "Hizo unas llamadas y le observaron que él apenas sería un trofeo de Estados Unidos en la lucha contra el narcoterrorismo, pero que su entrega poco o nada ayudaría a resolver el conflicto armado interno".
Las versiones de su entrega continuaron. En sus declaraciones del pasado 22 de abril, Salvatore Mancuso sugirió que el ataque podría ser "una estrategia" de él mismo para "argumentar su ida hacia el coloso del norte".
Uno de los consejeros permanentes de Castaño indicó que dentro de las autodefensas pudieron decidir el ataque como una "medida preventiva". "Le dieron 'por si de pronto'. Él sabía mucho y no dejaba de ser una amenaza que se concretara su sometimiento", dijo a SEMANA.
Los narcos consideraron que Castaño era un elemento perjudicial. Esos amagos de colaboración con los norteamericanos se volvieron intolerables, apreció un analista que conoce de cerca el proceso de negociación gobierno-AUC. "Aunque los rumores pueden ser también parte de una estrategia de los mismos gringos para desestabilizar el ya muy inestable Estado Mayor de las AUC", consideró un miembro de esos grupos al margen de la ley.
El jueves pasado, el embajador de Estados Unidos en Colombia, William Wood, negó que el desaparecido jefe de los paramilitares sostuviese algún tipo de diálogo o acercamiento para someterse a la justicia norteamericana.
"Definitivamente no. Y no sabemos nada de la suerte del señor Castaño", declaró a la prensa con el ánimo de disipar las dudas.
Sin remedio
Uno de los asistentes a la mesa de negociación entre el gobierno y las AUC vislumbró que aunque el ataque a Castaño es muy grave, rompe confianzas y siembra dudas sobre la estabilidad futura de la mesa y de las conversaciones, no deja de ser un problema de carácter interno de los grupos paramilitares.
"Es un asunto de ellos. Además, en la última reunión ya estaba definida la principal zona de concentración, que sería entre Tierralta y Valencia. Eso mantiene compromisos y plazos que las partes difícilmente abortarían", apuntó.
En opinión de esa persona es visible, por las características del hecho, que Vicente Castaño y Adolfo Paz "tienen la explicación de lo que ocurrió". A su modo de ver, hubo un pacto de sangre, porque nadie podría hacer solo lo que al parecer hizo. "Y ese pacto se selló con la sangre, con el precio de su hermano y compañero de filas. Así pasa en las guerras y eso lo enseña la historia".
La suerte de Castaño es incierta, pero cada vez se agotan más las posibilidades de que haya podido escapar a sus agresores y estar a salvo. También pierde fuerza, con el paso de las horas, que esté en manos de Estados Unidos. Su esposa no se ha movido de Montería y sigue a la espera de sentir del otro lado de la línea esa voz áspera y esa personalidad severa por la que hoy se pregunta todo el país.
Para resumir lo que pasó con Castaño y con las autodefensas y el narcotráfico en los últimos tiempos, un miembro de esos grupos ilegales citó la historia de un pájaro al que llaman cuco y que es una especie común en el territorio de los 'paras':
"Esa ave busca un nido ajeno, se come los huevos que encuentra, pone los suyos y se va. El otro pájaro los calienta y piensa que son suyos. Nacen los polluelos y, cuando están listos para volar, después de que han sido alimentados, lo último que hacen es asesinar a sus padres adoptivos y marcharse a repetir el ciclo, en otro nido. A Carlos Castaño, con lo que está pasando, le ajusta muy bien esa historia".
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