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  • La guerra en el Oriente Antioqueño entre dos proyectos de desarrollo Rubén Darío Zapata

     

    La guerra en el Oriente Antioqueño entre dos proyectos de desarrollo

    Rubén Darío Zapata

     

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  • La participación del bloque Calima Auc en el exterminio del Bloque Metro

    Los hermanos Castaño y sus cómplices en Cauca, Valle y Huila

     
    El bloque paramilitar que delinquió en el occidente del país fue como un pulpo. Extendió sus brazos por cuatro departamentos con el apoyo de narcotraficantes, empresarios y políticos.
    Desde 1999 cuando apareció el Bloque Calima hasta 2004, cuando se desmovilizó, este grupo paramilitar delinquió en 26 de los 43 municipios que integran el Valle del Cauca. Foto archivo Semana 

    El Bloque Calima fue el grupo paramilitar que delinquió durante seis años en Valle del Cauca, Cauca, Huila y Antioquia. Su creación y expansión en el occidente del país fue producto de vínculos entre los paramilitares de la Casa Castaño, los militares, empresarios y políticos de la región.

    Así lo documentó una Fiscalía de Justicia y Paz durante la audiencia de legalización de cargos contra Hébert Veloza alias ‘H.H.’, exjefe paramilitar del Bloque Bananero que a partir de junio de 2000 dejó el Urabá antioqueño para crear el Bloque Calima, un grupo paramilitar que se desmovilizó con 564 hombres el 18 de diciembre de 2004 en Bugalagrande, Valle del Cauca.

    Durante la audiencia, la Fiscalía contó en detalle los inicios de este grupo, cómo se expandieron desde el Valle del Cauca hacia los otros tres departamentos, y cómo hubo complicidad con funcionarios y organismos de seguridad del Estado.

    Una zona en disputa
    El Bloque Calima apareció en el Valle del Cauca, Cauca y Huila diez años después de que en estos tres departamentos existían grupos pequeños de autodefensas que, como en otras regiones del país, se enfrentaban a las Farc y Eln. Según la Fiscalía, los paramilitares no incursionaron en el norte del Valle por ser esta zona un imperio del narcotráfico del Cartel del Valle.

    Allí los narcotraficantes se pelearon el poder que habían dejado los hermanos Rodríguez Orejuela tras entregarse a las autoridades estadounidenses. Así fue como se hicieron visibles los hermanos Henao, Andrés López, Víctor Patiño Fómeque, Wílber Varela alias ‘Jabón’,  Juan Carlos Ramírez Abadía alias ‘Chupeta’, Diego León Montoya alias ‘Don Diego’ y Luis Hernando Gómez Bustamante alias ‘Rasguño’, algunos de ellos muertos y otros presos por haber traficado por lo menos 500 toneladas de cocaína de Colombia a México.

    Mientras en el Valle, pequeños grupos de autodefensa permanecían hacia el centro y sur de ese departamento, en Cauca Yesid Enrique Pacheco Sarmiento alias ‘Cabo’ entrenó a un grupo llamado Mártires de Ortega. “Era un grupo de indígenas que estaba peleando con la guerrilla. Ellos no tenían instrucción militar y les dimos conocimiento sobre manejo de armamento. Sabía sobre eso porque yo había sido suboficial del Ejército”, dijo en versión libre el exparamilitar.

    En Huila había otros grupos de autodefensas que se enfrentaban a las Cuadrillas 13 Cacique la Gaitana y 61 Cacique Timanco de las Farc. Luego, llegó el Bloque Calima y el Bloque Central Bolívar, que tuvo presencia en ocho departamentos.

    Según la Fiscalía, los puntos donde se ubicaron los grupos armados ilegales eran clave para el control de las rutas del narcotráfico. Además de combatir a la guerrilla, con este pretexto fue que los paramilitares se financiaron y llegaron a la región.

    ‘Castaño y la gente nos llamaron’
    Los paramilitares de las Autodefensas de Córdoba y Urabá, Accu, llegaron al Valle del Cauca durante el segundo semestre de 1999 por orden de los hermanos Carlos y Vicente Castaño. Según contaron exparamilitares en versiones libres, las Accu arribaron en el occidente porque así se los solicitaron a los Castaño personas que estaban cansadas de las extorsiones y los secuestros.

    A la derecha, Elkin Casarrubia Posada alias 'El Cura', jefe militar del Bloque Calima. Foto archivo

     

    Para hacer la primera incursión, la Casa Castaño envió un grupo de 50 paramilitares a Cartago a cargo Rafael Antonio Londoño Jaramillo alias ‘Rafa’. Los paramilitares se ubicaron en una finca de Tuluá donde instalaron una base para comenzar a delinquir en la región. A los pocos meses alias ‘Rafa’ fue enviado al Putumayo para crear el Bloque Sur y entregó el grupo del Valle a David Hernández Rojas alias ‘José’ o ‘39’ y a Norberto Hernández Caballero alias ‘Román’.

    Un mes después, la Casa Castaño envió otro grupo 40 paramilitares a cargo de Elkin Casarrubia Posada alias ‘El Cura’, alias ‘Catori’ y alias ‘Chiquito Político’, que se encargaba de enviar comunicados a los medios. En cada lugar donde hacían presencia dejaban grafitis y panfletos, como el que repartieron en julio de 1999. 

    “Atención. Las Autodefensas informan que hemos conformado el Frente de Guerra Occidental que empieza a operar en el Valle, por el azote de la guerrilla y el abandono del Estado. Le damos tres opciones a la guerrilla: hacer la guerra, se uniforman o se mueren de civil o abandonar la región. A los habitantes que viven en zona de guerrilla les damos tres opciones: abstenerse de colaborar con la guerrilla, se unen con nosotros a la causa o abandonan la región. Los amigos de los guerrilleros son nuestros enemigos, y nuestros enemigos se mueren”, señalaba el panfleto.

    Según lo documentó la Fiscalía, los narcotraficantes del Norte del Valle empezaron una disputa por las rutas del narcotráfico en el departamento. “Al parecer, alias ‘Jabón’ financiaba a la guerrilla para manejar las rutas por el Cañón de Garrapatas. Como alias ‘Don Diego’ se quedó sin apoyo, entonces empezó a financiar a los paramilitares y les pidió que le cuidaran unos laboratorios. Alias ‘Román’ lo hizo por algunos meses hasta cuando Carlos Castaño lo desautorizó”, explicó la Fiscalía.

    El 31 de julio de 1999 los paramilitares realizaron la primera incursión en la vereda La Moralia, en Tolú, cuando se celebraban las fiestas de la Virgen del Carmen. Ese día, los paramilitares llegaron en dos camiones y tras exhibir una lista de ‘objetivos militares’ asesinaron a dos pobladores señalándolos de ser presuntos colaboradores de la guerrilla. Durante los siguientes dos meses, los paramilitares hicieron presencia en Chorreras y El Placer, así como en los municipios de Bugalagrande, San Pedro y Sevilla. 

    “En 60 días los paramilitares cometieron varias masacres asesinando a 37 personas acusándolas de ser supuestos guerrilleros. En el primer mes desplazaron a 730 personas que terminaron refugiándose en albergues temporales en Tuluá y Buga. Comenzó el terror”, dijo la Fiscalía.

    A mediados de 2000, por orden los Castaño, la ‘línea de mando’ del grupo cambió. David Hernández Rojas alias ‘José’ o ‘39’ prescindió de alias ‘Román’ y nombró como segundo, tercero y cuatro a exmilitares que apoyaban a las autodefensas. El 28 de julio de 2002 en Tuluá alias ‘Román’ fue asesinado por orden de alias ‘José’ por haber planeado un presunto autosecuestro en el que le exigía 250 millones de pesos a los ‘paras’ por la liberación de su padre. 

    Hasta mayo de 2000 el grupo paramilitar que delinquía en el Valle estuvo a cargo de alias ‘Román’, seguido por Bladimir González alias ‘Marcos Gavilán’, alias ‘El Cura’, alias ‘Catori’ y Jair Alexánder Muñoz alias ‘Sisas’. Ese mes al Casa Castaño envió a Hébert Veloza alias ‘H.H.’, que delinquía en el Eje Bananero desde 1996, para que creara el Bloque Pacífico, con injerencia en el Darién, Buenaventura y la costa pacífica del Chocó. “De forma inicial los Castaño plantearon el bloque como un grupo independiente del Calima, pero eso no sucedió”, dijo la Fiscalía.

    ‘H.H.’, el negociante
    Por las diferencias que había entre alias ‘José’ o ‘32’ y alias ‘Román’ y el antecedente de prestar ‘servicios’ al narcotraficante ‘Don Diego’, los Castaño nombraron a ‘H.H.’ como jefe paramilitar del grupo del Valle del Cauca, que a partir de julio de 2000, recibe el nombre de Bloque Calima.

    En versión libre del 22 de enero de 2009, alias ‘H.H.’ contó que para expandir el Bloque de Tuluá hacia Buga, San Pedro, Bugalagrande, Palmira y Pradera organizó una reunión con jefes paramilitares, narcotraficantes y empresarios de la ganadería e ingenios azucareros para financiarse. “Se acordó que aportarían $250 millones de pesos, y que lo harían por medio a alias ‘Gordo Pepe’. Lo único que dijeron los narcotraficantes es que fuera discreto porque ellos estaban negociando la entrega con el gobierno de Estados Unidos”, leyó la Fiscalía.

    Alias ‘H.H.’ nombró como jefe militar del Bloque Calima a alias ‘El Cura’ y como jefe financiero a Juan Mauricio Aristizábal alias ‘El Fino’. Luego creó seis frentes que delinquieron así:

    Frente Central: Tuvo presencia en Valle del Cauca en Tuluá, Buga, Bugalagrande y San Pedro. Luego se extendió a Trujillo y Andalucía. El grupo estuvo a cargo de alias ‘El Cura’ y ‘Marcos Gavilán’. El Frente delinquió hasta la desmovilización.

    Frente Cacique Calarcá: Delinquió en Sevilla y Caicedonia en el Valle y en algunos municipios del Huila. Entre 2000 y 2001 el grupo estuvo a cargo de alias ‘Juan’, ‘Alfredo’, ‘Carlos’ y ‘Siete’. Luego fue entregado a José de Jesús Pérez alias ‘Sancocho’, que venía como jefe de los paramilitares del Cauca. En 2002 la misión de alias ‘Sancocho’ era montar un bloque en el Huila que tuviera también presencia en Tolima. El Frente delinquió hasta la desmovilización.

    Frente La Buitrera: Desde 1999 los paramilitares comenzaron a crear este grupo para delinquir en Palmira, Pradera y Candelaria, en el Valle. Con la llegada de alias ‘H.H.’ a la región, el Frente fue reforzado con 20 paramilitares que tuvieron presencia en Cerrito, Ginebra y Guacarí, en el departamento, así como en Miranda y Corinto, en Cauca. El Frente estuvo a cargo de alias ‘Ramiro’, ‘Julián’, Juan de Dios Úzuga David alias ‘Giovanny’ y ‘Andrés’. Los 150 paramilitares que delinquieron en este grupo lo hacían desde La Buitrera, corregimiento de Palmira.

    Frente Pacífico: 
    Aunque los hermanos Castaño pretendían que este una fuera un bloque a cargo de alias ‘H.H.’, el grupo terminó siendo un frente. Según lo confesaron varios exparamilitares en Justicia y Paz, entre marzo y abril de 2000 la Casa Castaño le ordenó a alias ‘H.H.’ hacer inteligencia en el Darién y en la costa pacífica chocoana. ‘H.H.’ se comunicó con un coronel en el Tolima quien a su vez lo relacionó con un paramilitar que manejaba las bandas delincuenciales en Buenaventura. ‘H.H.’ envió a alias ‘El Fino’, el financiero del Calima, a hacer inteligencia al puerto.

    “Debido a que los comerciantes de Buenaventura le escribieron a Carlos Castaño de que estaban cansados del secuestro, me llamaron para una reunión en el Urabá donde me ordenaron ir a Buenaventura. Llegué para una Semana Santa y recopilé información sobre los responsables de los secuestros. Le di esa información a alias ‘H.H.’, quien a su vez le dio el reporte a Vicente Castaño. Fue así como decidieron regresar con gente para meterle mano dura al puerto de Buenaventura”, dijo alias ‘El Fino’ en versión libre del 21 de junio de 2010.

    Según la Fiscalía, por orden de los Castaño 54 paramilitares de los 200 que delinquían en Tuluá a cargo de alias ‘José’ o ‘39’ fueron enviados en camiones al casco urbano de Buenaventura. Allí los paramilitares reclutaron a jóvenes de las bandas delincuenciales para obtener información sobre el Frente 30 de las Farc. Algunos de los guerrilleros se sumaron a las filas de este frente que intentó incursionar Guapí, Cauca, donde delinquía el Bloque Central Bolívar. 

    Frente Yumbo: Tuvo injerencia en Yumbo, Vijes, Restrepo, La Cumbre así como en Cali, la capital de Valle. El grupo se financió con el hurto de gasolina del poliducto de Ecopetrol y estuvo a cargo de alias ‘Arley’, ‘La Marrana’ y alias ‘El Chacal’.

    Frente Farallones:
     Fue el delinquió en más territorios, distribuido en dos grupos: 

    El primero delinquió en Cauca. El grupo instaló bases en los municipios de San Miguel y Buenos Aires, y entrenó paramilitares cerca de una escuela de niños. Alias ‘Sancocho’, que estaba a cargo del Frente en Buenaventura, fue nombrado jefe de este nuevo grupo.
    A partir de 2000 aparecieron los primeros grafitis en este departamento, según lo reseñó el diario El Liberal, de Popayán. En junio de ese año, los paramilitares instalaron un retén ilegal en la vereda La Ventura, en Buenos Aires, para controlar la entrada de personas a ese municipio. “Los paramilitares empezaron a establecer normas para el ingreso de alimentos de las familias, que no podía superar los $50 mil pesos. Comenzaron a asesinar a personas en las veredas del municipio o en sitios cercanos a este como la masacre del Alto Naya en abril de 2001”, dijo la Fiscalía.

    Luego, los paramilitares empezaron a delinquir en otros municipios del Cauca como Santander de Quilichao. Luis Alexánder Gutiérrez alias ‘El Capi’ dijo en una versión libre que en octubre de 2000 comenzaron a asesinar a personas señaladas de ser presuntos guerrilleros y arrojaron sus cuerpos a un sitio conocido como La Balsa, por donde pasaba el río Cauca”. Armando Lugo, que trabajaba en la Defensa Civil y realizaba jornadas de salud por las veredas de este municipio, realizó varios de esos señalamientos. Luego se unió a los paramilitares bajo el alias de ‘Cabezón’.

    En diciembre de 2000 los paramilitares ingresaron a de Puerto Tejada con el pretexto de combatir a ‘Los Agradandos’, una banda delincuencial que se dedicaba al tráfico de drogas. Según datos de la Fiscalía, entre enero y septiembre fueron asesinadas 168 personas en ese municipio. 

    A partir de 2001 el Frente se extendió hacia el centro y sur del departamento, teniendo presencia en Popayán. El 15 de enero de 2001 a 10 minutos de Popayán cometieron la masacre de La Rejoya donde fueron asesinadas diez personas que se movilizaban en un bus tipo chiva. En versión libre, Jaime Manuel Mestre alias ‘Romario’ dijo que la masacre se cometió con apoyo del Batallón José Hilario López de Popayán y del entonces gobernador Juan José Chaux, investigado por sus presuntos nexos con los paramilitares. Sin embargo, alias ‘H.H.’ aseguró que “si bien Chaux tuvo vínculos con nosotros, no estuvo involucrado en esta masacre”.

    Luego, el Frente delinquió en Tambo, Patía y Mercaderes. Según la Fiscalía, el Frente Farallones delinquió en 22 de los 42 municipios de este departamento. En el Huila un segundo grupo tuvo injerencia principalmente en Pitalito a cargo de José de Jesús Pérez alias ‘Sancocho’.  

    Para exterminar el Bloque Metro
    Los paramilitares del Bloque Calima también incursionaron en Medellín para exterminar el Bloque Metro, el grupo paramilitar a cargo de Carlos Mauricio García alias ‘Doble Cero’. Según lo documentó la Fiscalía, los hermanos Castaño le ordenaron a alias ‘H.H.’ prestar un grupo de hombres para enfrentar a quien fue un hombre de confianza e instructor de los paramilitares, por diferencias con los Castaño relacionadas con la desmovilización.

    Por instrucción de los Castaño, alias ‘H.H.’ envió 50 paramilitares del Bloque Calima a Medellín para cercar al Bloque Metro y asesinar a ‘Doble Cero’. Con aportes de otros grupos paramilitares de la Casa Castaño, el grupo sumó 400 hombres. “A todos estos hombres se les dotó con fusiles y se movilizaron hasta Santo Domingo, Antioquia, a cargo de Elkin Casarrubia alias ‘El Cura’. La guerra la ganaron en septiembre de 2003 y capturaron a 12 integrantes del Bloque Metro que luego fueron asesinados”, narró la Fiscalía.

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  • ¿SANTOYO ESTABA EN LA "NÓMINA"? tomado de "elcolombiano.com"

    ¿SANTOYO ESTABA EN LA “NÓMINA”?

     
    Por CARLOS ALBERTO GIRALDO | Publicado el 6 de octubre de 2013
     
     
     

    El general Mauricio Santoyo recibió "con satisfacción" la condena a 13 años que le impuso un juez de Virginia, en Estados Unidos, en diciembre pasado. Si se porta bien y colabora, saldría entre 2019 y 2021; es decir, en unos siete a nueve años.

    Es benigno para el exjefe de seguridad de la Presidencia, que aceptó su apoyo material a grupos terroristas (las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC). Para ser más directos: reconoció que estuvo involucrado con narcoparamilitares. Y para ser más específicos: cuando ofició como jefe del Gaula en Medellín (1996-2001) se le vincula con "La Oficina", estructura criminal de la que entonces era capo Diego Fernando Murillo, alias "don Berna".

    Santoyo al parecer fue pieza clave en la campaña de alias "don Berna" y "La Oficina" contra la disidente banda La Terraza, aniquilada y sometida tras una guerra que dejó decenas de muertos en las calles de Medellín, entre 1999 y 2001.

    El último de los "rebeldes" de La Terraza murió en el puente de la avenida San Juan, al frente de la Plaza de Toros La Macarena, en una persecución de película, en 2001. Era alias "Carlitos". Se había salvado y fugado de la matanza de la Finca Perra Perdida, en Valencia, Córdoba, donde Carlos Castaño y "don Berna", después de haberle llevado papayera, hembras y whisky, le ajustaron cuentas a la cúpula de La Terraza.

    Tratando de reconstruir esa "purga interna" entre los sicarios más letales de la ciudad, en esa época aproveché una entrevista con Carlos Mauricio García Fernández, alias "Doblecero", creador de las Autodefensas de Córdoba y Urabá, a quien le consulté sobre la muerte de "los dos últimos mohicanos" de La Terraza, alias "Carlitos" y "Ronald" (muerto el 16 de mayo de 2001), el asesino más temido y despiadado que haya conocido la historia de Medellín.

    Había un hilo común en esas muertes: a ambos sicarios "La Oficina" los ubicó mediante pacientes labores de inteligencia e interceptación telefónica, apoyadas por supuestos policías corruptos.

    "A ‘Carlitos’ lo mataron unos agentes de la cuerda de Santoyo y ‘La Oficina’. Un comando. ‘La Oficina’ trajo un equipo muy sofisticado de interceptación y lo usaron con los policías de la ‘nómina’ para exterminar lo que quedaba de La Terraza". "Doblecero", que a su vez estaba en guerra con "don Berna", resaltó lo complejo del tema.

    Ahora al general Santoyo se le acusa en Colombia de 1.808 interceptaciones telefónicas ilegales y de desaparecer a dos activistas de una ONG de derechos humanos (Asfaddes).

    Escuché la sindicación de "Doblecero" con la reserva de rigor. Solo ahora la divulgo porque parece encajar con el delito y la condena benévola que aceptó Santoyo "con satisfacción", según dijo su abogado en E.U..

     
     
     
  • A PROPOSITO DE LOS "CAINES"

    N. del editor: Reproducimos una de las primeras páginas de este blog, que sin ánimo de hacer apología del pensamiento de seres humanos que equivocaron el camino en la busqueda desesperada de una paz que a los colombianos nos ha sido esquiva, solo quiere dar otro elemento que sirva para poner en un contexto más proximo a lo que fué la realidad, del doloroso conflicto Colombiano,  antes que quede, como unico registro documental de la verdad, una serie de televisión manipulante y que comenza ya a mostrar los intereses que la motivaron.

    DESPUES DEL ASESINATO DE CARLOS CASTAÑO, Y POCOS DIAS ANTES DE SER VICTIMA DE LOS SICARIOS DE DON BERNA, MACACO, CAREPOLLO,  CUCO Y OTROS NARCOPARAMILITARES, CARLOS MAURICIO GARCIA FERNANDEZ,  "RODRIGO DOBLECERO"    ESCRIBIÓ ESTA NOTA EN LA PAGINA WEB DEL BLOQUE METRO.

    ¿DONDE ESTAN LOS AMIGOS DE CARLOS CASTAÑO?

                        POR: CARLOS MAURICIO GARCÍA FERNÁNDEZ


    La gratitud es uno de tantos valores morales que el fenómeno del narcotráfico ha transformado en nuestra sociedad.

    Es un hecho que Carlos Castaño en su idealismo por liberar al pueblo Colombiano del yugo opresor y del acoso al que se veía sometido por parte de las guerrillas terroristas, cometió a lo largo de su vida algunos errores, (pero en contraposición a ellos decimos que fueron mucho más valiosas las acciones positivas que él desarrolló en defensa de nuestra sociedad) uno de éstos fue el de permitir la narcotización del Movimiento de Autodefensas y así se lo expresó el Bloque Metro en su debido momento, antes de que esto se hiciera efectivo y luego le reclamaríamos por no habernos escuchado.

    Su otro gran error producto de su nobleza y el cual solo pudo apreciar cuando ya era demasiado tarde, fue el creer en la supuesta amistad de personas que estaban al servicio del narcotráfico.

    Fueron aquellos recogidos por Carlos (a los cuales les tendió su mano solidaria, estando todos ellos en precarias condiciones, los que se sentaron en su mesa, comieron de su plato y bebieron de su vino), los mismos que luego se confabularon para asesinarlo y que se niegan ahora a reconocer su muerte, despojándolo del derecho que tiene todo guerrero(que muere en defensa de sus ideales) a recibir los honores que se ganó en medio de su lucha, los agradecimientos de todas las personas por las cuales luchó y se sacrificó, y la última despedida de sus tropas, (las cuales siempre lo verán como su único y legítimo líder).

    Son muchas las personas que estimamos a Carlos y por esta razón, siempre tuvimos el valor y la franqueza de decirle en vida lo que pensábamos de sus aciertos y desaciertos, pues verdadero amigo es aquel que dice lo que piensa y siente así no sea lo que la otra persona quiere oír.

    Ni una sola palabra en su memoria, ni de reconocimiento a su labor, ni a sus logros, ha salido de parte de las AUC, organización por la que dio su vida y la cual sin él nunca hubiera llegado siquiera a existir, tampoco hemos visto (ni al parecer veremos) el agradecimiento de las personas que pasaron de ser lo que eran a ser reconocidos hoy en día; ¿o acaso no fue por él que Don Berna pudo pasar de ser el jefe de una banda de sicarios en Medellín a ser hoy el inspector general de las AUC?¿ y también fue el único en Córdoba que le tendió una mano solidaria a Mancuso cuando fracasó como empresario agrícola?¿ y el que recogió a Iván Roberto Duque cuando salió de prisión y lo sentó a su lado en la dirección política de las AUC? ¿Fue gracias a él que se recibió en el seno del Estado Mayor de las AUC a personas como Macaco y Cuco para que así pasaran de ser simples narcos a ser respetados señores de la guerra regionales?

    ¿No se dieron cuenta señores que acabaron con la vida de la única persona que quedaba con valores morales en el seno del Estado Mayor de las AUC y la esencia de autodefensas que aún tenían?, ahora están relegados a lo que realmente son, un cartel armado al servicio del narcotráfico, que trata de consolidar su poder económico, corrompiendo a las instituciones democráticas de la Republica queriendo cambiar un poder militar (que compraron, con dólares chorreantes de miseria, dolor y muerte) por inmunidad jurídica para ellos y su capitales .

    El país y la sociedad reclaman y merecen saber la verdad por bochornosa que esta sea, es la única forma de regresarle a Carlos (lo único que las NARCO - AUC nunca han tenido y que a él si le sobraba) “el honor”.

    Este crimen pasará a la historia como el error más absurdo que pudieron haber cometido todos aquellos a los cuales nuestro comandante algún día consideró sus amigos, grave error que finalmente lo llevo a la tumba.
  • ¡¡¡¡...ME SUENA, ME SUENA........... !!!!! Continuación.

    A las puertas de Guacharacas

    Hace unos años el hoy representante a la Cámara Iván Cepeda y el actual secretario (e) de gobierno de Bogotá publicaron A las puertas del Ubérrimo, un libro sobre el paramilitarismo en Córdoba, región donde el ex presidente Álvaro Uribe tiene una de sus fincas. El pasado 11 de abril Cepeda hizo un debate en el Congreso sobre otra finca que fue de propiedad de Uribe y su familia: Guacharacas, ubicada en San Roque, Antioquia.

    El congresista del Polo Democrático mostró fotos y testimonios que reafirman que en esta hacienda existió un grupo paramilitar en los 90, cuando Álvaro Uribe era gobernador de Antioquia. Por eso presentó denuncia penal ante el Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre, contra Álvaro Uribe Vélez y su hermano Santiago, Juan Guillermo Villegas Uribe y Santiago Gallón Henao. 

    Algunas de las pruebas que presentó fueron los testimonios de los exparamilitares Pablo Hernán Sierra, alias “Alberto Guerrero”, excomandante del Bloque ‘Cacique Pipinta’ y Juan Monsalve, alias “Guacharaco”, persona de confianza de Luis Alberto Villegas, alias ‘Tubo’ e hijo del mayordomo de Guacharacas, quien trabajó para los Uribe Vélez desde 1986. Ellos señalaron la presunta participación del expresidente y de los otros mencionados en la conformación del Bloque Metro de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.

    Los exparamilitares Monsalve y Sierra, así como sus familias, han recibido amenazas e intimidaciones posteriores a los testimonios, según lo confirmó el representante Cepeda. Incluso, el 23 de marzo de 2012, en el patio sexto de la cárcel de Cómbita se produjo un atentado contra Monsalve cuando dos hombres lo hirieron con armas blancas.

    Guacharacas ya había estado en el ojo del huracán en 2010 cuando el entonces senador Gustavo Petro denunció que dicha finca había sido usada como base de los paramilitares y que allí se habrían ejecutado los asesinatos de varios campesinos cuando funcionaba la Convivir Cóndor dirigida por Juan Villegas Uribe.

    La Fiscalía General de la Nación confirmó en la sesión plenaria la apertura de una investigación contra los ciudadanos mencionados, incluido Álvaro Uribe Vélez ya que el representante Cepeda había hecho la denuncia formal en septiembre pasado.

    “Estoy convencido que la historia del paramilitarismo en Colombia está incompleta y no se dilucida cuál es el rol del exgobernador y expresidente Uribe Vélez, su familia y su entorno político. Todos los caminos del paramilitarismo o por lo menos una gran parte de ellos termina indefectiblemente conduciendo a Uribe. Este no es solamente un problema de verdad histórica, sino que el expresidente Uribe es el principal enemigo de la restitución de tierras, las víctimas y de un proceso de paz. Hay muchas víctimas de los grupos paramilitares ligados de una u otra forma a la historia de la familia Uribe que tienen derecho a la verdad, la justicia y la reparación” le dijo Cepeda a Arco Iris.

    Según la Fiscalía la investigación contra Uribe fue iniciada en noviembre de 2011 durante la gestión de Viviane Morales.  Cepeda recordó que “Álvaro Uribe Vélez tiene más de 160 investigaciones preliminares en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes y ninguna ha prosperado, es decir no ha ido más allá de una investigación preliminar y aquí ya se inició una investigación penal, eso es lo interesante”.

    Lo que más sorprendió del debate de Cepeda  es que ningún congresista salió a defenderlo. El efecto teflón del que gozó durante su mandato parece estarse rompiendo.