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  • EL PARECIDO CON URIBE ES PURA COINCIDENCIA

    15 de abril de 2002

    "Parecido con Uribe es pura coincidencia": Bloque Metro
    El Colombiano, de Medellín

    Por Carlos Alberto Giraldo M.
    Nordeste de Antioquia

    A la una de la tarde comienza la charla, bajo un pedazo de bosque del nordeste de Antioquia: la intención es hablar de asuntos políticos con un grupo al que reputados organismos de derechos humanos, y Naciones Unidas, consideran una amenaza para la libertad de expresión y la institucionalidad colombiana.

    Dos comandantes del Bloque Metro de las Autodefensas de Córdoba y Urabá, Acu, están del otro lado de la mesa. Rodrigo, o "Doblecero", como se conoce al jefe máximo de esta organización, tiene el atributo paisa de la cordialidad, pero también la malicia de un arriero que conoce su terreno: la guerra. Es ex militar y socio incondicional de Carlos Castaño.

    Lo de "Doblecero" le viene del inicio de las Acu: un código con el cual, en orden numérico y de importancia, se identificaban al comienzo los jefes de esa organización que hoy, diez años después de nacer, incluye a unos cuatro mil hombres y a otros seis mil más de facciones regionales del país (los Llanos, el Valle, Santander, Magdalena Medio y Puerto Boyacá, entre otras).

    A Rodrigo lo acompaña su segundo, un hombre menudo, liviano, de bigote casi adolescente.

    Hablar del proceso político del país, con un grupo al que los cables de las agencias internacionales de noticias califican de "ultraderecha" y "enemigo a muerte de la guerrilla", implica abrir la baraja de preguntas sobre los candidatos presidenciales por uno en especial: Álvaro Uribe Vélez.

    El columnista Armando Benedetti Jimeno, en un artículo reciente, decía que no cree que Uribe sea paramilitar. Y así también lo impone el Estado de Derecho: a Uribe se le deben garantizar la presunción de inocencia y su buen nombre. Él mismo, incluso, en respuesta a su polémica sobre el tema con el candidato Horacio Serpa, enfatiza en que ni hoy ni nunca ha tenido vínculos con grupos al margen de la ley.

    La pregunta, entonces, frente a la propuesta de autoridad y mano firme de Uribe contra la subversión y los demás grupos al margen de la ley, es si el candidato es el preferido de las autodefensas. De eso hablamos con "Doblecero" y su segundo al mando del Bloque Metro.

    Aunque los jefes de esta organización, que tiene influencia en el Nordeste y Oriente antioqueños, y en el Valle del Aburrá, niegan presionar futuros votos en favor de Uribe, entre sus jóvenes combatientes urbanos, con los que he hablado recientemente, no cabe duda sobre quién es el candidato por el que votarían ellos y muchos miembros de las comunidades en las que hacen presencia.

    Elecciones y candidatos

    ¿Qué tan cierto es eso de que Álvaro Uribe es el candidato de las autodefensas?

    "Cuando un candidato muestra tantos cuestionamientos y recelos frente al manejo del proceso de paz del país, le viene el estigma de que es de derecha o de ultraderecha. Hay una coyuntura que enfrasca la campaña electoral en el proceso de paz y quien se mostró más apático frente al mismo fue Álvaro Uribe. La gente habla del asunto de la seguridad: desde el campesino de la vereda hasta el que vive en la ciudad. La dureza de Uribe frente al proceso hizo esquematizarlo en que son las autodefensas quienes lo apoyamos. No, no somos nosotros, ni hemos tomado partido. No apoyamos a nadie. Hace cuatro años el tema era la seguridad y hoy lo es más que nunca".

    Pero hay afinidades, identidades, en la visión de las autodefensas y la del proyecto político de Uribe Vélez...

    "Cualquier parecido con la realidad es coincidencia. Hay que ser claros: si Álvaro Uribe Vélez llega a la presidencia u Horacio Serpa o Noemí Sanín, o cualquiera de los candidatos, el tema de la paz es prioridad, igual que el manejo del proceso. No somos enemigos del proceso como tal. Cuestionamos el manejo que se le dio con Pastrana. Si hay coincidencias con Uribe, las puede haber también con Serpa y con Noemí".

    ¿Quién es Álvaro Uribe para las autodefensas?

    "El primer soldado de Colombia, según dice él. ¿El presidente de la guerra?".

    Y Horacio Serpa...

    "El acabose del neoliberalismo, dice él. ¿El presidente de la paz?".

    Y ustedes le creen o no...

    "Ahí está el interrogante".

    Y Noemí...

    "Una buena mujer".

    Y eso le alcanza para ser presidente...

    "Eso lo definirá el pueblo colombiano. Ella sería una buena presidenta para el posconflicto, o sea para después de que haya paz".

    Luis Eduardo Garzón, en ocasiones ha denunciado amenazas, ¿quién lo amenaza?

    "Lo deben amenazar ellos mismos".

    ¿Quiénes son ellos mismos?

    "Habría que preguntarle a Luis Eduardo. Él goza de nuestro respeto y admiración por ser un líder de la izquierda democrática. No hay ninguna animadversión de parte nuestra hacia él. Es uno de los hombres más brillantes de la izquierda, a quien le cabe el país en la cabeza y tiene muy claros los conceptos y sabe cuáles serían las fórmulas para llevar al país al final de la guerra. O habría que decir que son fuerzas oscuras las que lo amenazan, pero ese cuento está muy trillado".

    ¿Qué tan cierto es que las autodefensas han impuesto candidatos para el Congreso y la Presidencia?

    "El Estado y las Farc se repartieron la culpabilidad, a 50%, de la inclinación de la gente por ciertos candidatos. Los colombianos conocemos nuestra historia y sabemos lo que ha sido el país en los últimos 50 años. Sabemos de la inestabilidad y la rivalidad política, sabemos del abandono estatal frente a ciertos sectores, sabemos de la irresponsabilidad de la clase dirigente.

    En las diferentes zonas del país tenemos la misma identidad en cuanto a cómo ha sido la forma de hacer política, con una clase dirigente que ha hecho un proceso electoral irresponsable con iguales resultados en la gestión para el desarrollo. Nos encontramos que donde ha estado la guerrilla, y esa dirigencia a la que nos referimos, son lugares abandonados, no hay inversión social, hay cantidad de problemas, partidismos de odios".

    Pero, entonces, no imponen candidatos...

    "La comunidad se ordenó, se organizó y vio que es más por culpa de los políticos tradicionales que no hay salud y educación. Quien se quiera aprovechar hoy del caudal electoral de las regiones tiene que ser más comprometido con su causa. Hoy le cobran a la mala dirigencia política lo que hizo mal o lo que no hizo tiempo atrás. La gente decidió que esos señores o se comprometen o no los reciben en sus zonas. Así de sencillo. Entonces, ellos, de manera irresponsable, culpan a las autodefensas. Se limpian con nuestro movimiento y dicen que imponemos candidatos".

    Pero hablamos de los líderes de quién, ¿los de las autodefensas?

    "No. Los líderes autóctonos de las zonas, de diferentes partidos y tendencias. Esos líderes educados en las regiones, que conocen y sienten las necesidades de las comunidades, son los que ahora le están cobrando a la mala dirigencia política".

    Hay candidatos que al ser señalados de corruptos estuvieron o están vetados por las autodefensas...

    "No. En este momento nadie".

    Dicho de otra manera: ¿ustedes tienen amenazado a algún candidato?

    "Absolutamente a nadie. Ellos, por sí mismos, son responsables. Claro que hablamos a nombre del Bloque Metro, no de la totalidad de los movimientos de autodefensa, aunque hay identidad con otras organizaciones regionales".

    Las autodefensas van a dejar hacer elecciones...

    "Lógico".

    ¿Qué significa "lógico"?

    "No sólo que somos respetuosos del sistema democrático sino que nos declaramos de acuerdo con las elecciones, para escoger gobernantes, así no sean los mejores".

    Después de diez años, incluso con ese crecimiento militar desmesurado, ¿qué son las autodefensas hoy en lo político?

    "Como organización estamos concebidos para integrar en ella a todos los colombianos de bien; es decir, que quieran tener un futuro con justicia social y dignidad, con paz y desarrollo. No tenemos una ideología determinada. Tenemos un ideario político: una asociación de varias ideas políticas que propenden por la libre empresa, la defensa de la propiedad privada, la defensa del sistema democrático y las libertades individuales. Para definirnos tendríamos que decir lo qué no somos: ni totalitaristas ni estalinistas ni absolutistas. Estamos abiertos a la pluralidad política. Aquí dentro, incluso, hay gente con tendencias de izquierda y socialistas. No nos encasillamos en ideologías".

    Desde la otra orilla preguntarían: si hay esa amplitud para entender el país y la política, ¿quién mata a los líderes sociales, comunitarios, sindicales y militantes de izquierda? Eso suena muy bonito, de palabra...

    "Pasa lo que pasa porque estamos en una guerra y muchas de las personas que las autodefensas han dado de baja no ha sido por ser líderes comunitarios, políticos o sindicalistas. Ha sido por ser actores del conflicto que cumplen funciones determinadas. En apariencia son líderes de uno u otro tipo, pero en el fondo promueven el desangre que vive el pueblo colombiano: son responsables de reclutar y fomentar la incorporación de guerrilleros, de todo eso".

    Es un hecho la polarización del país. Unos creen en alcanzar la paz mediante el diálogo, otros mediante una victoria militar sobre el "enemigo". ¿Las autodefensas a qué le apuestan en las condiciones actuales?

    "Le apostamos a hacer la guerra para lograr la paz. Nuestro objetivo es la paz. Pero hay que hacer la guerra porque vemos una guerrilla que, como se muestra, sólo destruye. Para iniciar la paz política, habrá que iniciar procesos nuevos de reforma, pero no por la vía del fusil sino de educación y conciencia".

    Hablan de hacer la guerra por la paz, sin ninguna otra opción...

    "La función de un presidente no es tanto hacer la guerra sino conducir el país hacia la paz. Pensamos que esa es su función. Entonces su decisión debe ser ganar la guerra a los violentos que iniciaron la confrontación. Eso será quitarnos también la razón de ser. No hubo voluntad de paz: la zona de distensión y el proceso de paz fueron para las Farc una manera de proyectar la guerra. El próximo presidente debe gobernar haciendo la guerra y sosteniendo la economía. Pero entendemos que toda confrontación termina en un proceso de diálogo y negociación. Antes las partes deben estar convencidas de eso, no de la destrucción física del adversario. Las Farc no están convencidas de que ellas no pueden ganar la guerra. Hay que convencerlas de que no lo podrán hacer".

    Tapar el sol con las manos

    Las autodefensas, de acuerdo con los cuestionamientos de la comunidad internacional y con las exigencias de la guerrilla, asumen no estar en una mesa de negociación tripartita...

    "En un conflicto, cuando uno no está sentado en la mesa de negociación es porque es el plato fuerte o el postre; es decir, lo están negociando a uno. Es imposible pensar que se terminará felizmente una negociación del conflicto en el cual hay tres actores, pero son sólo dos los que negocian. La guerra es hoy entre tres porque la dinámica de la misma así lo impuso. Hay cosas que no concuerdan, falta una pata. Entonces, aquí no habrá solución política mientras la guerrilla y la oligarquía desconozcan su propia creación, de unos por su accionar y de los otros por su incompetencia. Al negar a las autodefensas, con autonomía y como realidad militar, política y social, ambos niegan su esencia: la insurgencia niega esa violencia que llevó a muchos colombianos a generar unas reacciones en su contra y la dirigencia niega su ineptitud y su vacío de liderazgo. Si no aceptan que somos el resultado de sus excesos y carencias no habrá solución".

    ¿Para ustedes es urgente comenzar acercamientos con el Gobierno o eso está sujeto a qué dinámica?

    "Para nosotros no es urgente, es una urgencia para el país. Estamos en lo que estamos: el conflicto. Somos conscientes de que son procesos. Nada se da gratis. Todo se gana mediante el accionar, el convencimiento propio y el de las otras partes del verdadero papel que tenemos. No tenemos urgencia de que se nos llame a negociar ni que se nos haga partícipes del proceso de paz. La urgencia de alcanzar la paz no sólo es nuestra sino de todo el país