jueves, octubre 20, 2005

DEL LIBRO "MI CONFESION" DE CARLOS CASTAÑO 1 PARTE

Al final del almuerzo, llegó el comandante del Bloque Metro, con quien habló en privado. Después, Castaño se acercó y me presentó a Rodrigo ‘Doble Cero’, como acostumbra introducir a sus comandantes, de manera protocolaria:

—Rodrigo es el comandante del Bloque Metro y miembro del Estado Mayor de las Autodefensas Unidas de Colombia.

No pudo evitar sonreír al relatar cómo fue su llegada a la organización:

—Es el único hombre de la Autodefensa que ha sido reclutado por mi mamá.

‘Doble Cero’ no perdió tiempo en rectificar lo que comentó su comandante:

—Lo que sucedió fue que cuando yo era teniente del Ejército, conocí a doña Rosa primero que a Fidel y a Carlos.

—Eso fue en Amalfi, mi pueblo. El hombre le hacía inteligencia a mi mamá cuando ella lo invitaba a tomar “el algo”. Él dice que no, trata de negarlo, pero...

Castaño no lograba evitar la gracia que le producía el comentario sobre Rodrigo, que replicaba:

—No. Yo sólo pasaba por ahí y ella, muy amable, me invitó. En ese tiempo no se oía hablar de los Castaño. Solamente era curioso que unos civiles tomaran las armas para enfrentarse a la guerrilla.

Carlos Castaño se adelantó a contar detalles sobre el ingreso de Rodrigo a la Autodefensa.

—Él llegó a la organización hace mucho tiempo. En 1985 comprendió que el Ejército no conseguiría ganarle la guerra a la guerrilla, porque las leyes ponían en desventaja a las fuerzas armadas ante un enemigo irregular. Pidió la baja y se marchó a Medellín.

Un mayor retirado del Ejército, que trabajaba con nosotros y había sido superior de Rodrigo, nos lo recomendó. En esa época aún no se había decretado la ilegalidad de la Autodefensa armada. Teníamos amistad con el Ejército, que en parte nos había entrenado. Fidel recibió a mucho militar retirado y Rodrigo fue uno de ellos. Comenzó siendo escolta de mi hermano y hoy comanda mil quinientos hombres armados, más la red urbana de Medellín. Es uno de los hombres que me permiten dormir tranquilo, en caso de que algún día yo no amanezca vivo.

—El helicóptero llegará en menos de una hora y debemos alistar el equipaje, para llegar a tiempo al sitio acordado.

De forma apresurada cerré mi morral, pensando: “Ya habrá otra oportunidad para entrevistar a Doble Cero”.

Castaño recibió una llamada telefónica que sería larga por la forma en que comenzó a hablar:

—Mi querido amigo, cordialísimo saludo.

Me acerqué a Rodrigo y él me preguntó:

—¿Cómo le ha ido con el Pelao?

—Muy bien —le contesté. Hemos avanzado en muchas historias, pero aún falta bastante.

—Yo compartí mucho con Fidel; más que con Carlos. Fidel decía: “A ese lo van a matar por ahí rapidito. Ese no dura; es muy loco”. Y ahí está. Yo estudié en la Escuela Militar y llegué a ser teniente del Ejército. Hoy mis compañeros de curso son militares de alto rango. Pero el Pelao es a nivel militar urbano lo máximo que yo he visto y conocido. Cómo será que Pablo Escobar le tenía miedo a esa capacidad de Carlos. Él sabía que Fidel no era el mando operativo.

Castaño terminó su llamada como más le gustaba hacerlo:

—¡Excelente, excelente! No me llame para nada. Usted lo está haciendo muy bien. Dedíquese a darme sólo buenas noticias. Mil gracias, mijo... Bueno, mano.

jueves, octubre 13, 2005

HABLA VICENTE CASTAÑO

Habla vicente Castaño
El verdadero jefe de las autodefensas le da la cara al país por primera vez. Entrevista exclusiva de SEMANA.
José Vicente Castaño Gil jamás había hablado en público. La única imagen que se conocía de él era una vieja fotografía que tiene más de 30 años. En la última década su nombre ha estado cubierto por un manto de misterio. Por años dejó que sus hermanos, Carlos y Fidel, fueran los protagonistas públicos de la historia reciente del paramilitarismo en Colombia. Mientras ellos, Fidel en los 80 y Carlos en los 90, concentraban la atención de los medios y la opinión pública, en el transfondo del siniestro mundo paramilitar Vicente fue asumiendo las riendas de uno de los ejércitos ilegales más poderosos y sangrientos del país: las AUC. Mientras Carlos era el vocero, Vicente era el cerebro. Mientras Carlos salía en televisión, Vicente creaba frentes de paramilitares en distintas regiones del país. Fue él quien hace más de 10 años consolidó los primeros bloques de autodefensa y se encargó de diseñar y expandir el fenómeno paramilitar a todos los rincones del territorio.

No ha sido, ni es, jefe de ningún bloque de las autodefensas. No tiene a ningún hombre bajo su mando. Pero tiene el respeto y la obediencia de todos los comandantes. Vicente es hoy el único factor de cohesión de esa confederación armada bastante anárquica en que se han convertido las autodefensas.

Junto con Salvatore Mancuso convenció a los comandantes paramilitares de todo el país de sentarse en la mesa de negociación con el Estado. Y ha sido clave en dirimir las diferencias internas entre los paramilitares y afianzar un proceso de diálogo con el gobierno que ha estado lleno de tropiezos y escepticismo.
Vicente Castaño ha estado relacionado con muchos episodios criminales y varias investigaciones penales. Una de ellas lo señala de haber ordenado el atentado del dirigente sindical Wilson Borja en diciembre de 2000. También está relacionado en los procesos que se abrieron tras los asesinatos de los ex congresistas araucanos Alfredo Colmenares Chía y Octavio Sarmiento. Su nombre también ha sido vinculado con el mundo del narcotráfico. El año pasado el fiscal David Kelly del Distrito Sur de Nueva York lo acusó, junto con Diego Fernando Murillo, alias 'Don Berna', de haber exportado "miles de kilos de cocaína a Estados Unidos, y es responsable de haber proporcionado cómplices con rutas para la importación de miles de kilos de cocaína desde Colombia hasta Estados Unidos", según el indictment.

La semana pasada el gobierno anunció la próxima desmovilización de Vicente Castaño. Después de años de silencio, 'El Profe', que es el alias con el que se le conoce por sus consejos hacia los comandantes, decidió ponerle la cara al país para hablar de todos los temas. SEMANA presenta en exclusiva la única entrevista que ha dado el verdadero hombre fuerte de los paramilitares.

SEMANA: ¿Por qué después de tantos años de permanecer en la sombra y en el anonimato decidió hablar públicamente?

VICENTE CASTAÑO: Porque estoy cada día más convencido de que las armas sobran y para tratar de convencer a la gente que las armas sobran hay que hablar.

SEMANA: ¿Cómo se vinculó usted con las autodefensas?

V.C.: Hace 11 años por un llamado de mi hermano Carlos cuando ocurrió la desaparición de Fidel. Antes de eso yo estaba dedicado a manejar los negocios de la familia.

SEMANA: ¿Por qué lo llamó su hermano Carlos?

V.C.: Porque él se sintió sólo. Cuando Fidel desapareció Carlos continuó con el grupo de Fidel y comenzó a formar unas autodefensas. Pero, como al año, él no sabía si seguir con las autodefensas. Fue ahí cuando me llamó en total desespero y me dijo que cogiera las riendas. En ese momento, hace 11 años, no eran propiamente autodefensas sino un pequeño grupo de hombres, menos de 40. Frente al desespero de Carlos yo asumo la dirección de lo poco que había en ese momento.

SEMANA: Una vez adentro, ¿qué hizo?

V.C.: La situación en el norte del país se comenzó a complicar y aumentaron los ataques de la guerrilla. Entonces yo llamé a todos los vecinos que tenían pequeños grupos para defenderse. El primero al que llamé fue a Mancuso. Eso fue a finales de 1995.

 

SEMANA: ¿Concretamente, qué papel desempeñaba usted y cuál era la posición de Carlos?

V.C.: Carlos empezó manejando y coordinando todas las relaciones entre los diferentes grupos. Él se encargaba de las relaciones con la fuerza pública y del poco trabajo político que se podía hacer en ese momento. Él toda la vida ha sido muy fuerte en ese tema. Yo empecé a crear y manejar la escuela de formación.

SEMANA: ¿Cómo era la escuela de formación?

V.C.: Inicialmente la escuela era de formación militar. Después fue de formación política y trabajo social.

SEMANA: ¿Usted sabía de táctica militar?

V.C.: Yo no sabía nada de entrenamiento militar. Esa tarea se la delegué al comandante Rodrigo quien era un hombre brillante y había sido el jefe de seguridad de Fidel. Rodrigo había sido capitán del Ejército y tenía gran conocimiento de táctica y estrategia militar. La escuela empezó a crecer gracias a los contactos y las amistades que Rodrigo y Carlos tenían para ingresar armamento al país.
SEMANA: ¿Cómo era el reclutamiento?

V.C.: Al comienzo fue muy difícil reclutar gente del común. Entonces se empezó a reclutar a miembros y ex miembros de las Fuerzas Armadas pero casi ninguno servía porque la instrucción inicial de las autodefensas era muy drástica y ellos veían que la cosa iba a ser muy complicada y con mucha disciplina.

SEMANA: ¿Usted contrató como instructores a mercenarios extranjeros como los israelíes?

V.C.: Asesor militar extranjero nunca hubo. Carlos fue el único que recibió instrucción de los israelíes, de Yair Klein y compañía. La instrucción militar la hacía el comandante Rodrigo que era un formador militar impresionante. Rodrigo fue realmente el hombre que entrenó a las autodefensas en táctica militar.

SEMANA: ¿Si Rodrigo se encargaba de las escuelas de formación, usted entonces qué hacía?

V.C.: Yo fui el creador de la expansión nacional.

SEMANA: ¿Cómo fue ese proceso?

V.C.: Inicialmente Rodrigo comenzó con un reentrenamiento de lo poco que existía y fue creciendo en grupos de 20 hombres, después de 30, 50, 100 hasta que llegamos al punto que había un pelotón permanente de 200 hombres en formación en el norte de Urabá. La primera etapa de expansión fue con Mancuso. Él formó su frente del Sinú y después empezó a expandirse por toda la Costa Atlántica hasta llegar a la frontera con Venezuela.

SEMANA: ¿Cómo se financiaban?

V.C.: Todo venía de los ganaderos y los industriales que hacían aportes directos. En ese momento era mucho más fácil que ahora porque aportaban mucho más. Esos dineros se utilizaban para impulsar el crecimiento de los grupos en otras zonas en donde no había esas personas pudientes que aportaran dinero.

CARLOS CASTAÑO

SEMANA: Durante años Carlos Castaño fue el comandante de los paramilitares y de un momento a otro decidió renunciar. ¿Qué pasó?

V..C.: Fue una cosa que inicialmente nunca entendimos y él nunca lo explicó. Después con el tiempo ya nos dimos cuenta, y él mismo confesó que renunció por algo estratégico que era tratar de tomar distancia de la Corte Penal Internacional -CPI-.

SEMANA: ¿Pero cuál era la estrategia?

V.C.: Él empezó a estudiar muy bien el tema cuando salió el rumor de que podía ser juzgado por la CPI. El argumento de Carlos era que tenía que tomar distancia porque había ciertas fechas a partir de las cuales la Corte empezaría a cobijar los delitos que le imputaban y necesitaba blindarse.

SEMANA: Usted y Carlos estaban distanciados y se habla de discusiones muy fuertes entre los dos por diferentes temas.

V.C.: Nosotros nunca tuvimos riñas. Carlos siempre hacía sus cosas solito y yo siempre hacía las mías. Él nunca me anunciaba sobre sus cosas y yo siempre le anunciaba las mías. A nosotros nunca nos vieron alterados. Nuestras relaciones toda la vida fueron buenas. Jamás llegamos a tener un problema.

SEMANA: ¿Qué opina de la versión que le atribuye a usted el asesinato de su hermano Carlos Castaño?

V.C.: La versión de que yo lo mandé matar apareció porque hubo un incidente entre los hombres que manejan mi seguridad en un intercambio de disparos. La versión sale del hecho de que a mi gente de seguridad la vieron en el lugar de los hechos y que, como ellos no hacen nada sin mi consentimiento, entonces la conclusión fue que yo lo había ordenado.
SEMANA: ¿Y que hacía su gente de seguridad en el lugar donde desapareció Carlos Castaño?

V.C.: Solucionando un problema de tierras del cual Carlos estaba enterado.

SEMANA: ¿Carlos Castaño está vivo o muerto?

V.C.: Está desaparecido porque ninguno de nosotros lo ha visto muerto. Hasta que no aparezca o lo vea muerto no diré nada.

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SEMANA: Usted, 'Don Berna' y 'Macaco' están solicitados en extradición. ¿El anuncio de la desmovilizavión de los tres no es un manera de tratar de evitar la extradición?

V.C.: Esas son especulaciones políticas ligadas a la coyuntura. Nosotros no entramos a las autodefensas por miedo a ser extraditados o miedo a terminar en una cárcel. Entramos a luchar por este país. Sin embargo qué sentido tiene entrar a un proceso de negociación si no tenemos las garantías de que no nos van a extraditar.

SEMANA: Es decir, que si no se resuelve el tema de la extradición, ¿no se entregan?

V.C.: Nosotros siempre hemos visto el tema de la extradición como un tema político que depende de las buenas relaciones que Colombia tenga con Estados Unidos. Creemos mucho en el Presidente y en el aval que le han dado los americanos al apoyar el proceso. Los americanos nunca incumplen.

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SEMANA: ¿Usted está dispuesto a ir a la cárcel para pagar por sus delitos?

V.C.: Dependiendo del tipo de cárcel.

SEMANA: ¿Por ejemplo La Modelo?

V.C.: Nosotros nos encaminamos por una colonia agrícola.

SEMANA: ¿Cuántos años está dispuesto a pagar?

V.C.: Lo menos posible.

SEMANA: ¿Las autodefensas cómo van a reparar a las víctimas de sus crímenes?

V.C.: La reparación es más simbólica. No entendemos cómo le podemos reponer a una persona un familiar perdido. Nosotros también hemos sido víctimas. El solo hecho de vernos obligados a ingresar a una guerra que nunca quisimos nos convirtió en víctimas desde el primer momento.

SEMANA: ¿Pero la reparación podría incluir, por ejemplo, las tierras que ustedes se han apropiado o han comprado?

V.C.: Si nos toca dar las tierras para programas sociales no hay diferencia porque eso ya lo venimos haciendo con proyectos productivos en varias zonas del país. Queremos que nos dejen hacer nuevos modelos de empresas que ya hemos venido desarrollando a nivel nacional

SEMANA: ¿En dónde está desarrollando esos proyectos?

V.C.: En Urabá tenemos cultivos de palma. Yo mismo conseguí los empresarios para invertir en esos proyectos que son duraderos y productivos. La idea es llevar a los ricos a invertir en ese tipo de proyectos en diferentes zonas del país. Al llevar a los ricos a esas zonas llegan las instituciones del Estado. Desafortunadamente las instituciones del Estado sólo le caminan a esas cosas cuando están los ricos. Hay que llevar ricos a todas las regiones del país y esa es una de las misiones que tienen todos los comandantes.

¿V.C.: Creo que podemos afirmar que tenemos más del 35 por ciento de amigos en el Congreso. Y para las próximas elecciones vamos a aumentar ese porcentaje de amigos.

 

NARcotrÁfico

SEMANA: Parte de la expansión de las autodefensas fue también posible debido a que usted vendió 'franquicias' de grupos paramilitares a narcotraficantes para consolidar esa expansión territorial.

V.C.: La evolución de las autodefensas se da por varios procesos. Cuando tuvimos la avalancha de gente de todo el país pidiendo que lleváramos a las autodefensas eso causó una oleada que se desbordó en una cantidad de acciones armadas sin control en todo el país. Todo el mundo comenzó a armar grupos. El Estado para tratar de frenar esos excesos libró una cantidad de órdenes de captura contra muchos ganaderos y eso los obligó a frenar su financiación. Ahí empieza un nuevo proceso evolutivo de las autodefensas.

SEMANA: Pero es innegable que 'Los Mellizos', Mejía en Arauca, Arroyave en los Llanos y 'Gordolindo' en el Pacífico, que eran narcos, fueron algunos de los que compraron 'franquicias' paramilitares...

V.C.: Lo que sucedió es que cuando la expansión llegó a esos territorios en donde sólo había narcotráfico, Carlos se inventó esa cuestión de que se estaban vendiendo los frentes pero eso no era así. Aquí nunca se le ha vendido un frente a nadie.

SEMANA: Pero hace dos años una investigación del CTI de la Fiscalía señalaba que usted le vendió a 'Los Mellizos' el bloque Vencedores de Arauca en 2.000 millones de pesos.

V.C.: Acá nunca se vendió un frente.

SEMANA: ¿Cómo explica que 'Los Mellizos', que eran narcotraficantes reconocidos, terminaran como comandantes paramilitares?

V.C.: La llegada de 'Los Mellizos' acá tiene una explicación. En la parte final de la expansión quedaron unas zonas muy difíciles a las que las autodefensas no pudieron llegar. No había con quién cubrirlas. Entonces se abrió un consenso nacional para saber quién podría encargarse de esas regiones. Una de las regiones fue Arauca, donde la guerrilla era amo y señor. Se le pidió a los comandantes Ramón Izasa, 'Botalón', a los del norte y nadie quiso encargarse de esas zonas por lo difícil y complicado que era. En ese entonces la política era terminar de cubrir todos los territorios a nivel nacional y sólo estaban descubiertos cuatro.

SEMANA: ¿Cuáles?

V.C.: Nariño, Arauca, Guaviare y Caquetá. De allí fue que salió el Bloque Libertadores del Sur, que se encargó de Nariño, y que lo cogió 'Don Berna' en compañía del Bloque Central Bolívar (BCB). Ese bloque también cogió la zona del Caquetá y Guaviare. Arauca nadie lo quería. 'Los Mellizos' eran conocidos de la organización y se fueron acercando ofreciendo donaciones para los grupos de los Llanos hasta que nos dijeron que por qué no les dábamos ese frente. Nosotros tuvimos al comandante 'Pablo Mejía' (Víctor Mejía Múnera) un año en formación y después de eso él empezó a manejar el Bloque Vencedores de Arauca. Con 'Gordolindo' fue igual. Él se acercó y fue él quien expandió el Bloque Calima hacia el Cauca. Él financió los costos de su entrada financiando el bloque totalmente por un año.

SEMANA: ¿Pero usted le vendió a Miguel Arroyave la 'franquicia' del Bloque Centauros en los Llanos en seis millones de dólares?

V.C.: Arroyave llegó después de que él sale de la cárcel. Arroyave había sido un gran apoyo en logística cuando nosotros entramos a los Llanos, pero después de que él salió de la cárcel vio que nosotros no fuimos capaces de controlar el Llano. Carlos estaba al frente de eso y me preguntó la forma de penetrar sólidamente en los Llanos. Yo le dije que el problema era que no había una persona capaz de controlar el Llano y esa persona tenía que tener dinero. Entonces fue cuando él tomó la determinación de designar a Arroyave como comandante.

SEMANA: ¿Por qué matan a Arroyave?

V.C.: Fue por la descomposición en que venían las autodefensas producto del nerviosismo en que entraron todas las autodefensas desde que empezó el proceso de paz.

SEMANA: Los casos de 'Los Mellizos', Arroyave y 'Gordolindo' son una muestra de que en ese afán por expandirse, los narcotraficantes fueron clave. ¿No les importó convertirlos en jefes paras?

V.C.: En las autodefensas la mayoría éramos ilegales y con problemas jurídicos. Nunca vimos problemas que alguien con problemas jurídicos ingresara.

SEMANA: Pero esa política terminó abriendo las puertas para que entraran poderosos narcotraficantes...

V.C.: Cuando eso no se hablaba que las autodefensas iban a entrar a un proceso de negociación, ni que iba a haber un proceso político. Nosotros sólo pensábamos en la libertad del país de la opresión guerrillera.

SEMANA: ¿El tema del ingreso de narcotraficantes, el que algunos bloques protejan a capos y la financiación del dinero de la droga ha causado divisiones en las autodefensas?

V.C.: El tema del narcotráfico nunca nos ha dividido.

SEMANA: Pero fue justamente el tema del narcotráfico en las AUC uno de los detonantes de la guerra entre Rodrigo, que criticó abiertamente la presencia de narcotraficantes en las autodefensas, concretamente con 'Don Berna'...

V.C.: Rodrigo y 'Berna' estuvieron juntos en la guerra contra Pablo Escobar. Rodrigo era el jefe de seguridad de Fidel y el coordinador de todo lo de los Pepes era 'Berna'. Desde esa época Rodrigo no quería a 'Berna'. Rodrigo nunca aceptó que 'Berna' fuera autodefensa. La ideología de Rodrigo era que las autodefensas debían estar conformadas por personas muy selectas, muy puritanas.

SEMANA: ¿Pero usted y el estado mayor de las AUC terminaron tomando partido en esa guerra a favor de 'Berna'?

V.C.: Inicialmente todo el estado mayor terció en favor de Rodrigo. Todos lo llamamos para que se reconciliara con 'Berna y él se negó. Rodrigo empezó a atacar a todo el mundo. Hubo ataques militares de Rodrigo al BCB y la respuesta fue autorizar para que se defendieran militarmente. Rodrigo no me perdonó nunca que no me hubiera hecho del lado de él y que otras personas de las autodefensas ayudaran a 'Berna'. Ahí Rodrigo cogió un odio infernal contra mí.

SEMANA: ¿Cómo ve el tema de los desmovilizados?

V.C.: Están improvisando con ese tema. Uno de los más difíciles ha sido por ejemplo el de los miembros del Cacique Nutibara porque la mayoría fueron personas recogidas de las bandas que no tenían una formación muy profunda en las autodefensas.

SEMANA: ¿Y cómo ve que están funcionando los albergues de desmovilizados en Bogotá?

V.C.: Los albergues en Bogotá son un fracaso total. Un gran porcentaje de los que están ahí no son desmovilizados de las autodefensas o de la guerrilla. Son colados que se metieron ahí a ver qué pescan. Creo que lo mejor para los desmovilizados es involucrarlos en departamentos de seguridad, en seguridad privada o con el Estado. Son muchachos que son profesionales en un campo, que es la seguridad, y si se les pone a hacer cosas que ellos no saben hacer van a estar inconformes.

SEMANA: ¿Qué opina del comisionado Luis Carlos Restrepo?

V.C.: Que es un hombre muy inteligente, muy pragmático y muy sagaz. Lo malo es que es muy personalista. Todo lo quiere manejar él y al modo de él. Cuando llegó lo veíamos como un loco pero después uno no es capaz de vivir sin él. Eso pasa siempre con los siquiatras.

SEMANA: Desde su perspectiva de líder de las autodefensas, ¿cómo ve a las Farc?

V.C.: El Estado les ha quitado territorio. Pero la comandancia está intacta. Están acudiendo a la estrategia de esperar y ganar tiempo. Si la política de seguridad democrática continúa habría éxito frente a la guerrilla. Si el próximo presidente no continúa con esa estrategia, las Farc, en uno o dos años, recuperarían todo el terreno que han perdido con las autodefensas y el Estado.

SEMANA: ¿Cree que las Farc han sido golpeadas militarmente?

V.C.: Las Farc tienen muchas armas y deben tener alrededor de 15.000 hombres. Y eso es un pequeño ejército. Todas las armas que tienen son nuevas. La renovación de todo su armamento se dio en el período del Caguán. Tienen mucho material de apoyo liviano como morteros, lanzagranadas, ametralladoras y municiones por cantidades. Hay que reconocer que, aunque los hemos sacado de muchas regiones de Colombia, tienen más capacidad de fuego y armamento que nosotros.

SEMANA: ¿Es cierto que en el campo militar la guerrilla se desempeña mejor que las autodefensas?

V.C.: No. Nos llevan ventaja en cuanto a armamento. Aunque debemos reconocer que algunos de nuestros mejores comandantes en la actualidad son ex guerrilleros. En este momento debemos tener a unos 4.000 ex guerrilleros en nuestras filas, eso es cerca del 40 por ciento del total de nuestro pie de fuerza. Tuvimos una época en la que ese porcentaje llegó al 80 por ciento.

SEMANA: ¿Y tienen muchos ex miembros de la Fuerza Pública?

V.C.: Los ex militares que tenemos en nuestras tropas son muy buenos en la parte administrativa pero malos para combatir. Algunos de estos soldados son buenos es en táctica de defensa, especialmente cuando hay que salir corriendo, porque hasta para correr se necesita táctica.

SEMANA: ¿Ha estado en un combate?

V.C.: Nunca.

SEMANA: ¿Por qué le dicen 'El Profe'?

V.C.: Mi hermano Fidel me puso el 'Profesor Yarumo' porque cuando yo lo visitaba yo le decía que empezara programas en el campo. La mayoría de los comandantes me dicen 'El Profe' porque me han visto como un consejero nacional.

SEMANA: ¿Se considera más guerrero o estratega?

V.C.: No soy un guerrero. Soy un estratega.

LAS TRAICIONES DE SEGOVIA (FRAGMENTO)

Las traiciones de
Segovia

(fragmento) texto completo en el libro "Pais de plomo" de Juanita Leon o en www.elmalpensante.com
Por Juanita León 

Como Barranca, como Urabá, como el Magdalena Medio, el municipio de Segovia ha pasado del rojo

intenso al azul paramilitar en medio de convulsiones y contubernios políticos, sociales y

militares que nadie hubiera previsto apenas diez años atrás.

Cuando el jefe paramilitar del Bloque Metro, Rodrigo Franco, alias "Doble Cero", denunció

públicamente en agosto de 2002 a sus amigos militares de Segovia, Antioquia, por haberlo

traicionado, muchos colombianos renuentes a creer en la existencia de alianzas entre las

autodefensas y miembros del ejército finalmente creyeron.
Que la denuncia fuera hecha precisamente por Doble Cero le otorgaba mayor credibilidad, porque

Rodrigo Franco era el paramilitar de mostrar, el "comandante de las causas perdidas", como lo

bautizó el corresponsal estadounidense Scott Wilson en un artículo publicado en The Washington

Post. Doble Cero no estaba involucrado en el narcotráfico, era un hombre educado y no hacía alarde

de la violencia aunque la ejercía sin piedad. Parecía un hombre sensato. Nacido en Medellín en

1965, se educó en el tradicional colegio jesuita de San Ignacio. Fue teniente del ejército en la

década de los ochenta y sirvió en el Magdalena Medio, donde se hizo conocer por sus tácticas

contrainsurgentes poco convencionales e ilegales. Éstas empañaron su carrera militar hasta que en

1989 se retiró de las Fuerzas Armadas y -como otros cientos de oficiales- se fue a trabajar con

Fidel Castaño, en un principio como escolta. Gracias a su entrenamiento militar, Doble Cero

ascendió en la organización, convirtiéndose en una pieza clave para la consolidación de las

Autodefensas Unidas de Córdoba y Urabá y en amigo personal de Carlos Castaño.
Muchas cosas lo unieron al jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (auc) hasta cuando ambos

fueron asesinados por sus ex compañeros con pocos días de diferencia. Castaño, el 16 de abril de

2004; Doble Cero, el 28 de mayo. Pero una cosa los separaba: el narcotráfico. Castaño consideraba

que éste era un mal necesario para financiar la guerra contra la guerrilla, mientras que Doble

Cero estaba convencido de que el negocio de las drogas perjudicaba la cruzada contra las Farc,

corrompía el movimiento, lo traquetizaba. Su opinión era minoritaria dentro de las auc, y también

incómoda, lo cual obligó a Doble Cero a retirar a sus 1.500 combatientes del Bloque Metro de la

confederación paramilitar en septiembre de 2002.
Antes de llegar a esa decisión ocurrieron sucesos importantes. Cuando faltaba un mes para su

retiro de la confederación paramilitar, Doble Cero reveló en un comunicado de mediados de agosto

de 2002 que una patrulla del ejército al mando del subteniente Jairo Velandia Espitia había

asesinado el 9 de agosto a veinticuatro combatientes suyos en estado de indefensión en las afueras

del casco urbano de Segovia, tras citarlos para coordinar un ataque conjunto contra una columna de

las Farc. Su denuncia -ignorada por los medios, que en ese momento estaban concentrados en los

atentados terroristas cometidos por las Farc durante la posesión del presidente Álvaro Uribe en

Bogotá el 7 de agosto- ponía en entredicho al general Martín Orlando Carreño. El hoy comandante

del ejército dirigía en ese entonces la Segunda División y era considerado un oficial tropero y

aguerrido con una importante carrera militar por delante. El 10 de agosto había aparecido en una

rueda de prensa presentando el operativo de Segovia como una victoria histórica del ejército

contra los paramilitares, resultado de "varios meses de una ardua labor de inteligencia".
Los medios colombianos dejaron pasar el incidente y la denuncia de Doble Cero hasta que Scott

Wilson, corresponsal estadounidense del Washington Post, publicó el 18 de septiembre la versión de

que los paramilitares habían sido engañados y emboscados en Segovia. En su nota, Wilson señaló la

coincidencia y conveniencia de este aparente triunfo militar con la certificación anual en

derechos humanos realizada en esas fechas por el gobierno de Estados Unidos. La Operación

Tormenta, como la bautizó el general Carreño, era muy útil para despejar cualquier duda sobre el

compromiso -tantas veces cuestionado- del ejército en su lucha contra los paramilitares y para

asegurar la asistencia militar por 1.300 millones de dólares, objeto en ese momento de debate en

el Congreso estadounidense.
La ministra de Defensa, Marta Lucía Ramírez, y el vicepresidente, Francisco Santos, salieron de

inmediato a descalificar públicamente el artículo del Post. Pero ya era demasiado tarde. El Tiempo

publicó al día siguiente el escalofriante testimonio de uno de los paramilitares emboscados, quien

supuestamente había entablado la relación con el subteniente Velandia, y Doble Cero concedió

sendas entrevistas a medios nacionales e internacionales en las cuales describió en detalle la

alianza de los paramilitares con los militares en Segovia. El incidente se convirtió en una

auténtica pesadilla para el gobierno, porque aunque la larga connivencia entre autodefensas y

militares o policías es evidente desde hace varios años en algunas regiones, la élite en Bogotá ya

no pudo seguir negando la alianza, una vez lo escuchó directamente de boca del paramilitar. La

confesión de un criminal es irrebatible.

La increíble metamorfosis de Segovia
Segovia es un municipio minero de 32.000 habitantes situado 200 kilómetros al nororiente de

Medellín. Su metamorfosis es un ejemplo de las rápidas mutaciones que han venido sufriendo ciertas

regiones de Colombia, donde más agudo ha sido el conflicto. Mientras en los años ochenta el

municipio fue víctima de cruentas represalias de paramilitares por ser uno de los más antiguos

bastiones de la izquierda en el occidente del país, ahora el pueblo en masa enterraba a sus

antiguos victimarios como si fueran mártires de la patria.

 

viernes, octubre 07, 2005

CASTAÑO ESTA MUERTO

PARAMILITARISMO
"Castaño está muerto"
Fuentes paramilitares sostienen que fue secuestrado y asesinado dos días después del ataque en su contra en una base de las AUC. Como consecuencia, se pronostican enfrentamientos entre algunas facciones del grupo armado ilegal.

"A Carlos Castaño lo mataron en una base de entrenamiento llamada ECA (Escuela de Capacitación Acuarela), ubicada en la finca conocida como La 35, en los alrededores del caserío El Tomate, dos días después de su retención", relata una persona que conoce en detalle los sucesos recientes ocurridos entre las autodefensas.

Según las versiones de esta y otra fuente cercana a las AUC recogidas por SEMANA, quedan pocas dudas de que Castaño fue asesinado, así como siete de sus escoltas. Como ya se sabe, sólo dos lograron huir y se entregaron: Jorge Antonio Ramos, alias 'El Tigre', de 21 años, y Jairo Vladimir Rojas, alias 'La Vaca'.

El hombre de las autodefensas aseguró que "a Carlos lo tuvieron maniatado, en interiores. Luego de dos días de humillaciones y acusaciones de traición fue ahorcado". Dijo que la acción la había ejecutado personalmente 'Monoleche', también conocido como '18', que fue quien dirigió desde el comienzo el ataque a Castaño, en Rancho al Hombro, en la vía San Pedro de Urabá-Arboletes.

Otra fuente dijo que Castaño pasó sus últimas horas en uno de los calabozos de la ECA, ubicada en la vereda San Pablo, en una construcción hecha de cemento y con rejas. "Su enterrador fue el paramilitar conocido como 04".

Sin tantos detalles, el ex jefe del Bloque Metro de las AUC, alias 'Rodrigo Franco', también aseguró a SEMANA que Carlos Castaño está muerto y que sólo los autores del crimen tienen idea sobre el paradero del cadáver. (Ver entrevista). Un miembro de los grupos de autodefensa comentó que el cadáver de Castaño fue enterrado en un sitio en inmediaciones de la base donde se le retuvo, pero que luego lo desenterraron y lo trasladaron a un lugar desconocido.

¿Por qué Castaño se descuidó al punto de ser asaltado con tanta facilidad por sus enemigos? La clave parece estar en su jefe de escoltas, 'Cariaca', quien, según se deduce del relato a las autoridades de Jorge Antonio Ramos Montes, apodado 'El Tigre', no se encontraba junto a Castaño el día del ataque en Rancho al Hombro. Otra fuente dijo a los medios que "Cariaca se le torció" al jefe paramilitar.

Según las indagaciones de SEMANA, 'Cariaca', de 23 años, hijo de un paramilitar muerto en un combate en el que también hirieron a 'Monoleche', era miembro de la escolta personal de Castaño desde hacía varios años. "Fidel Castaño prácticamente crió a 'Cariaca' y por eso Carlos lo reclutó y era de su confianza", relató otra fuente.

Varias de las personas conocedoras del mundo paramilitar consultadas por SEMANA coincidieron en que 'Cariaca' "se vendió a quienes planeaban el atentado", como dijo una de ellas. Sus versiones son comunes al asegurar que las tropas para el ataque las habían desplazado del frente Abibe, hacía más de 10 días. "Sólo esperaban una oportunidad en la que 'su hombre' les informara el itinerario de Carlos para las siguientes 24 horas, pues él cambiaba constantemente las rutinas y los sitios de reunión, y sólo su jefe de escoltas podía saber qué planes tenía para el día siguiente", dijo otra.

En los alrededores de la tienda conocida como Rancho al Hombro , donde dice una de las versiones que ocurrió el ataque, estuvieron las autoridades la semana pasada buscando la fosa común donde se cree estaban los escoltas de Castaño asesinados
Personas que trataron a Carlos Castaño en los meses previos a su desaparición afirman que se había transformado desde que nació su hija con Kenya Gómez, su última esposa y quien, ante la inminencia del peligro que corría, abandonó el país hace una semana.

"Se volvió un hombre obsesionado con desmontar lo que llamaba 'un producto que nos salió chimbo", dijo alguien que lo vio en sus último días. "Tuvo el poder para ser uno de los hombres más ricos del país y a su muerte sólo tenía con qué escasamente costear su seguridad".

Sube la temperatura

El pasado lunes 26 de abril esta redacción recibió un comunicado de un grupo que se identificó como Colombia Libre de Narcotraficantes, Colina.

En el documento la supuesta organización relató estar compuesta por 16 personas -con rango de comandantes dentro de las AUC- dispuestas a revelar los secretos que Castaño, según su versión, dejó a salvo y de manera compartimentada entre varias personas de su confianza. 'Colina' advirtió que denunciaría la relación entre narcotraficantes, autodefensas y políticos corruptos y que respondería por la vía militar, de ser necesario. Al tiempo, indicó que en Urabá ya se preparaba una agresión de las AUC contra el Bloque Élmer Cárdenas, cuyo jefe es Alfredo Berrío, 'El Alemán', hoy por fuera de la mesa de negociación con el gobierno.

Fuentes en esa región dijeron a SEMANA que en efecto había una concentración de tropas en el sitio El Volcán, cerca de San Pedro de Urabá, y en El Carmelo, entre los municipios de Canalete y Arboletes.

Al ambiente enrarecido que produjeron estos anónimos se sumó la denuncia la semana pasada del gobierno de que habría un plan, de sectores del narcotráfico y de las AUC, para atentar contra el presidente Álvaro Uribe.

Las AUC respondieron que no existe ningún plan para atentar contra el Presidente y expresaron su interés de seguir en la mesa de negociaciones, aunque, como lo calificó el propio jefe militar de esa organización, Salvatore Mancuso, el proceso se encuentra en su momento más crítico.

En efecto, luego de que el gobierno les exigió a las AUC que pasaran a concentrar sus tropas para hacer viable la verificación del cumplimiento del cese del fuego por parte de la OEA y ratificó que la extradición no es negociable, se ha escuchado más de una voz descontenta dentro de ese grupo armado ilegal.

El gobierno, como lo dio a entender el ministro del Interior y de Justicia, Sabas Pretelt, al interpretar las declaraciones de Mancuso como una expresión de interés de las AUC en ajustar y seguir adelante con el proceso de paz, está de todos modos tratando de mantener vivo el proceso, aun con Castaño muerto.

Incluso SEMANA supo que en una reunión privada, en Medellín, el martes 27 de abril, un funcionario clave de la administración Uribe en el tema de la paz reconoció con crudeza que Carlos Castaño "ya no tronaba ni sonaba" en la negociación y que era visto por los demás jefes 'paras', incluso, "como un aliado del gobierno".

No va a ser tarea fácil porque la muerte del jefe paramilitar, de confirmarse, va a producir remezones en la organización, que a juzgar por los personajes de los que se trata, y el nivel de violencia que manejan, se harán sentir por fuera de esta. Si algo dejó en claro la amarga experiencia reciente de la negociación con las Farc es que es una misión imposible mantener un proceso de paz andando con un actor ilegal, si éste persiste en su violencia armada contra la sociedad.



“Don Berna’ dio la orden de matarlo”
Doblecero’, fundador de las autodefensas de Córdoba y Urabá, asegura que “los narcos de las AUC” son los responsables de su asesinato.
Tras permanecer en silencio durante más de seis meses, luego de ser combatido ferozmente por los bloques Central Bolívar, Suroeste y Cacique Nutibara de las AUC, ‘Rodrigo Franco’ o ‘Doblecero’, antiguo jefe de las autodefensas del Bloque Metro, con presencia en el noreste y oriente de Antioquia, respondió a una entrevista de SEMANA sobre el ataque a Carlos Castaño por parte de sus antiguos aliados y los desafíos que se le avecinan al gobierno en el proceso de paz con los paramilitares.
SEMANA: ¿Al fin Carlos Castaño, por lo que usted sabe, está vivo o muerto?
Rodrigo Franco: Carlos Castaño está muerto.
SEMANA: ¿Dónde está él o su cadáver?
R.F.: Eso sólo lo saben sus asesinos. A ellos habría que preguntarles.
SEMANA: En su versión, ¿quién dio la orden de matarlo y por qué?
R.F.: Don Berna (Adolfo Paz, inspector de las AUC), como la cabeza del narcotráfico, no sólo dentro de las AUC sino en el país. Carlos se había convertido en un obstáculo insalvable para que los narcotraficantes lograran la unidad y el poder absoluto dentro de las AUC, para radicalizar sus posiciones en las negociaciones con el gobierno. Carlos se oponía a que los temas principales de las negociaciones fueran la no extradición y la defensa de los intereses de los narcotraficantes. También se opuso a lo que planteaban los narcos de confrontar militarmente al Estado y a su clase dirigente, como método para presionar en medio de las conversaciones.
SEMANA: Se anuncia la creación de Colina (Colombia Libre de Narcotraficantes). ¿Usted sabe algo de esta organización o hace parte de ella?
R.F.: El narcotráfico es un fenómeno socioeconómico que debe ser combatido integralmente por el Estado y por la sociedad, más con educación, cultura y mejoramiento de las condiciones de vida en el campo, que militarmente. Aunque el elemento criminal de éste debe desaparecer, como condición para que se pueda avanzar en los otros, consideramos que son el Estado y la sociedad los que deben adoptar su verdadero rol y no este tipo de organizaciones, que ya no tienen cabida dentro de la sociedad colombiana y que no traerían consigo sino más pérdidas inútiles.
SEMANA: ¿Es previsible que se desate una guerra entre hombres leales a Castaño y quienes ahora se descubren como sus enemigos?
R.F.: No tanto que se desarrolle una guerra de gente leal a Castaño, puesto que Castaño ya estaba prácticamente solo dentro de las AUC. La lógica dice que el poder adquirido por medio de la violencia, la intimidación y la corrupción necesita continuamente de dosis más altas de estos elementos para poder sostenerse. Esto continuará así dentro de las AUC hasta su completa autodestrucción.
SEMANA: En estas condiciones, ¿para dónde va la negociación con las AUC?
R.F: Cuando se narcotizan las AUC pierden la oportunidad histórica que tenían para aportar a la solución definitiva del conflicto. De ahí en adelante, se convierten más en un obstáculo para la paz. Ese obstáculo hay que superarlo, pero no a cualquier precio. Las demandas de los narcos de las AUC son inviables. Si el Estado claudica ante ellos se corre el riesgo de que este país se convierta en una narcodemocracia. El gran desafío del Estado es ¿cómo lograr desarmar a este actor de forma pacífica, antes que se consolide la unión, que ya existe, en torno al narcotráfico de las AUC con las guerrillas?
SEMANA: El presidente Álvaro Uribe dijo que no negociará la extradición y exigió concentración de tropas de las AUC para que verifique la OEA. ¿Cómo ve usted esas condiciones en el panorama actual?
R.F: Los narcos de las AUC no tienen ningún inconveniente en concentrar una gran masa de desempleados armados y uniformados, con tal de que el Estado les dé tiempo a ellos para seguir corrompiendo las ya muy permeadas instituciones colombianas y para seguir dirigiendo desde sus haciendas la exportación de narcóticos. El caso no es ese, y yo no me imagino a Berna (Adolfo Paz), Mancuso, Macaco y a los ‘Mellizos’ Mejía durmiendo en catres, en medio de las tropas concentradas.
SEMANA: ¿Cuál es su diagnóstico sobre el rumbo que tomarán estos bloques, dispersos, sin jefe único y muchas veces dominados por el narcotráfico?
R.F.: No es un diagnóstico sino una realidad que se está viviendo en el campo colombiano, desde hace ya algún tiempo, donde grupos de combatientes de las AUC se han convertido en salteadores, ladrones, pequeños narcos, etc., en algo igual o peor a lo que supuestamente dicen o decían combatir. Es que cuando se narcotizó a las AUC y se perdieron la ideología, la mística y la disciplina, eso es lo que quedó.
SEMANA: ¿Sin poder militar, quedó su organización por fuera del conflicto y de la solución?
R.F.: Esto no es de mucha gente ni de masas de desempleados armados, esto es más bien de muchas y buenas ideas, en la mente de muchos y buenos compatriotas. El hecho de que hayamos perdido poder militar no nos afecta demasiado, puesto que el poder nuestro era para combatir a la guerrilla. Si el Estado cumple con su función, probablemente no necesitemos desenterrar un solo fusil más. Esos eran para hacer la guerra, ahora para buscar la paz, el progreso y el desarrollo, nos quedan las ideas y la disposición, lo que pasa es que no nos podíamos meter en el mismo narcocostal con las AUC. Con esa gente es mejor estar enfrentado que enredado.


ASESINADO POR DON BERNA Y SUS SECUACES

 
La última imagen que se vio de alias Rodrigo fue con sus hombres en septiembre del año pasado, durante combates en el municipio de San Roque con varios frentes de las Autodefensas Unidas de Colombia.
Jaime Pérez
Doblecero, sepultado en Medellín

  Sepelio fue ayer en el cementerio Campos de Paz, a las 5:00 p.m.
  General ruiz confirmó identidad del ex jefe del Bloque Metro.
  Alias rodrigo había regresado recientemente del extranjero.


Por
Glemis Mogollón V.

Cerca de 60 personas estuvieron ayer a las 5:00 de la tarde en el cementerio Campos de Paz, para asistir al sepelio de Carlos Mauricio García Fernández, jefe del Bloque Metro de las autodefensas, conocido con los alias de Doblecero o Rodrigo.

"Estaba en el extranjero y había regresado hace poco al país", comentó un familiar. El sepelio estuvo vigilado por un operativo de la Policía.

"Él había acabado militarmente con su grupo y quería iniciar una nueva etapa política", sostuvo el allegado.

El cadáver de Rodrigo salió ayer a las 4:00 a.m. en un vehículo de la Funeraria La Milagrosa, de Santa Marta, donde fue asesinado en la noche del pasado viernes cuando paseaba en compañía de una mujer.

Así termina la historia de un hombre que fue cercano a Carlos Castaño, el desaparecido jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia, pero que se apartó de ese grupo armado con el argumento de estar en contra del narcotráfico.

Confirman identidad
A las dudas iniciales sobre la identidad de Doblecero, ayer el comandante operativo de la Policía, general Alberto Ruiz, confirmó que Rodrigo Franco o Doblecero y el hombre asesinado el viernes en las playas de El Rodadero eran la misma persona.

"El informe que tengo indica que se trata en efecto del denominado comandante Doblecero", dijo el oficial.

El coronel Óscar Gamboa Argüello, comandante de la Policía en Magdalena, sostuvo que las pruebas de necrodactilia y decadactilar permitieron determinar con certeza la plena identidad del hombre asesinado. La mujer que acompañaba a García Fernández cuando fue acribillado, recuperó la libertad después de ser interrogada por la Fiscalía, confirmó la Policía.

"Él se desplazaba con frecuencia entre Cartagena y Santa Marta y había concertado por teléfono una cita con esa mujer. Al parecer, sus enemigos interceptaron la llamada y fue así como lo encontraron", dijo un investigador del caso.

En el momento del asesinato, Doblecero se encontraba desarmado. "A la víctima no se le encontró ni un cortauñas, no portaba armas ni explosivos, sólo sus documentos de identidad y unos papeles con varios números telefónicos anotados, que sirvieron de pista para verificar su identidad y comprobarla con sus familiares en Medellín", dijo un funcionario de la Fiscalía.

A pesar de haber reconocido la derrota militar del Bloque Metro, alias Rodrigo continuó sus denuncias sobre los fuertes vínculos entre las Auc y el narcotráfico hasta su muerte.

En uno de sus últimos pronunciamientos, recogidos por las agencias de noticias extranjeras, comparó a Santa Fe de Ralito, centro de la zona de concentración de las autodefensas en Córdoba, como "una nueva Catedral", al hacer alusión a la prisión que albergó a Pablo Escobar.

"Lo que se acordó fue una zona de distensión para extraditables", dijo en las últimas entrevistas que concedió a las agencias extranjeras.



DOBLECERO RESISTE

22-10-2003 | Paramilitar colombiano resiste persecución de ex aliados


Después de dos décadas de combatir en una guerra sucia contra la guerrilla izquierdista en selvas y montañas de Colombia, "Doble Cero" enfrenta la peor persecución en su contra por parte de sus antiguos aliados, el ejército y los escuadrones paramilitares.
Sentado en un rústico taburete en las afueras de una vieja casa construida con adobe y madera, luciendo un uniforme camuflado, con un fusil Galil sobre sus piernas mientras cubre su rostro con una pañoleta, el jefe paramilitar del disidente Bloque Metro dice que resistirá hasta morir.

"Nosotros vamos a resistir, ¿hasta cuándo?, hasta el final," dice este antiguo oficial del ejército, también conocido como "Rodrigo," quien sostiene que un jefe paramilitar rival, a quien acusa de ser narcotraficante, ofreció una recompensa de dos millones de dólares por su cabeza.

El Bloque Metro, un ilegal grupo armado que combate a la guerrilla, tenía 1.500 hombres y controlaba parte de la ciudad de Medellín y varios pueblos del noroccidental departamento de Antioquia.

A finales del 2002 se declaró en disidencia de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), la mayor organización paramilitar del país a la que perteneció, y unos meses después se convirtió en el principal crítico de un proceso de negociación entre ese grupo armado y el gobierno.

"Doble Cero" también se negó a participar en esa negociación a la que llama "una mesa del narcotráfico con el gobierno," al tiempo que acusó a los principales jefes de las AUC y del Bloque Central Bolívar (BCB), la segunda organización paramilitar del país, de ser traficantes de drogas.

Su posición en contra del narcotráfico, las acusaciones de que algunos jefes paramilitares son traficantes y su negativa a entablar una negociación de paz junto con las AUC y el BCB originaron una persecución en su contra por parte de sus antiguos aliados en la lucha contra la guerrilla.


Esa situación provocó por primera vez en el conflicto colombiano una guerra al interior de los escuadrones paramilitares.

UNA PERSECUCION CON COSTOS MILITARES Y SENTIMENTALES

La ofensiva en medio de la cual cientos de sus hombres han desertado o muerto y ha perdido el control de sus territorios, se inició hace cuatro meses y a la misma se sumó en los últimos 30 días el ejército, al cual perteneció como teniente antes de retirarse para combatir ilegalmente a la guerrilla.

"Efectivamente nosotros hemos perdido territorios, hemos perdido material, hemos perdido recursos, hemos perdido hombres en la medida en que algunos han sido asesinados y otros han decepcionado, pero realmente no hemos perdido nuestras ideas," dijo en una reciente entrevista con Reuters.

El encuentro con el líder paramilitar de unos 40 años se produjo en una casa campesina de una zona montañosa del departamento de Antioquia, a donde llegó un equipo de Reuters después de pasar por varios puestos de control del ejército y de transitar en un vehículo todo terreno por carreteras de lodo rojizo.

"Rodrigo," quien al quitarse la pañoleta refleja cansancio en su rostro y luce demacrado acusó al ejército de recibir sobornos y colaboración de las AUC y el BCB para aniquilarlo.

"Pero lo más duro han sido las traiciones," agregó con nostalgía, mientras uno de los dos hombres que lo escoltaba de cerca no pudo evitar las lágrimas al escuchar a su solitario líder, quien meses antes tenía a su mando decenas de hombres armados que lo acompañaban y se desplazaba con facilidad.

"Doble Cero," quien tiene esposa y una hija de nueve años a las que no ve desde hace seis meses por la ofensiva militar que afronta, se niega a revelar cuántos hombres y qué territorios ha perdido en medio de la "cacería" en su contra.

UNA GUERRA QUE PRODUCE DESESPERANZA

"Es desesperanzador ver una guerra y ver que se actúa y se actúa y se va reciclando la guerra," asegura "Rodrigo" quien dice que se necesitan profundas reformas políticas y económicas para acabar con un conflicto que deja miles de muertos al año.

El jefe paramilitar disidente, crítico del narcotráfico al que define como el "motor" del conflicto, que se debe extirpar para conseguir la paz de Colombia, sostiene que ha financiado su bloque antirebelde con el cobro de impuestos a las actividades lícitas de las zonas donde tiene presencia.

"Rodrigo" no descarta la posibilidad de iniciar una negociación de paz con el gobierno, pero se ratifica en sus críticas.

"Vemos en ese proceso una forma de prolongar el narcotráfico y las estructuras armadas del narcotráfico. Simplemente quieren entrar a legalizar unas estructuras políticas y militares, pero no quieren acabar con el negocio."

"Nos ha tocado dejar de combatir a la guerrilla por defendernos de los narcotraficantes," agrega mientras una gallina cacarea en los alrededores de la casa.

"Doble Cero" habla con nostalgia del líder de las AUC, Carlos Castaño, con quien mantuvo una larga amistad antes de iniciarse la persecución en su contra y acusó a Diego Fernando Murillo, alias "Don Berna," de ponerle precio a su vida.

"El objetivo de Berna es asesinarme. Yo no creo que Carlos Castaño quiera asesinarme. Yo pienso que Carlos está prisionero de sus aliados, Carlos es una persona que no tiene mando de tropa, que vendió su capacidad de manejo militar, su capacidad de decisión, una víctima de su propio invento," comenta.




Pese a la persecución en su contra y mientras mira un horizonte de montañas nubladas que parecen interminables, afirma que as" le manden 5.000 hombres, se mantendrá a salvo.

Pero admitió que escapó de morir durante un asalto del ejército y mostró una de sus botas impactada por una bala.

"Una cosa es que ofrezcan dos millones de dólares por mi cabeza, otra cosa es que paguen," dice con ironía.

"Lógicamente nosotros estamos ahora aislados, pero la experiencia demuestra que esto no es eterno. Esto es de aguantar el aguacero y de seguir firmes en nuestras ideas," concluyó antes de internarse en las montañas.


Reuters

Sentado en un rústico taburete en las afueras de una vieja casa construida con adobe y madera, luciendo un uniforme camuflado, con un fusil Galil sobre sus piernas mientras cubre su rostro con una pañoleta, el jefe paramilitar del disidente Bloque Metro dice que resistirá hasta morir."Nosotros vamos a resistir, ¿hasta cuándo?, hasta el final," dice este antiguo oficial del ejército, también conocido como "Rodrigo," quien sostiene que un jefe paramilitar rival, a quien acusa de ser narcotraficante, ofreció una recompensa de dos millones de dólares por su cabeza.El Bloque Metro, un ilegal grupo armado que combate a la guerrilla, tenía 1.500 hombres y controlaba parte de la ciudad de Medellín y varios pueblos del noroccidental departamento de Antioquia.A finales del 2002 se declaró en disidencia de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), la mayor organización paramilitar del país a la que perteneció, y unos meses después se convirtió en el principal crítico de un proceso de negociación entre ese grupo armado y el gobierno."Doble Cero" también se negó a participar en esa negociación a la que llama "una mesa del narcotráfico con el gobierno," al tiempo que acusó a los principales jefes de las AUC y del Bloque Central Bolívar (BCB), la segunda organización paramilitar del país, de ser traficantes de drogas.Su posición en contra del narcotráfico, las acusaciones de que algunos jefes paramilitares son traficantes y su negativa a entablar una negociación de paz junto con las AUC y el BCB originaron una persecución en su contra por parte de sus antiguos aliados en la lucha contra la guerrilla.Esa situación provocó por primera vez en el conflicto colombiano una guerra al interior de los escuadrones paramilitares.UNA PERSECUCION CON COSTOS MILITARES Y SENTIMENTALESLa ofensiva en medio de la cual cientos de sus hombres han desertado o muerto y ha perdido el control de sus territorios, se inició hace cuatro meses y a la misma se sumó en los últimos 30 días el ejército, al cual perteneció como teniente antes de retirarse para combatir ilegalmente a la guerrilla."Efectivamente nosotros hemos perdido territorios, hemos perdido material, hemos perdido recursos, hemos perdido hombres en la medida en que algunos han sido asesinados y otros han decepcionado, pero realmente no hemos perdido nuestras ideas," dijo en una reciente entrevista con Reuters.El encuentro con el líder paramilitar de unos 40 años se produjo en una casa campesina de una zona montañosa del departamento de Antioquia, a donde llegó un equipo de Reuters después de pasar por varios puestos de control del ejército y de transitar en un vehículo todo terreno por carreteras de lodo rojizo."Rodrigo," quien al quitarse la pañoleta refleja cansancio en su rostro y luce demacrado acusó al ejército de recibir sobornos y colaboración de las AUC y el BCB para aniquilarlo."Pero lo más duro han sido las traiciones," agregó con nostalgía, mientras uno de los dos hombres que lo escoltaba de cerca no pudo evitar las lágrimas al escuchar a su solitario líder, quien meses antes tenía a su mando decenas de hombres armados que lo acompañaban y se desplazaba con facilidad."Doble Cero," quien tiene esposa y una hija de nueve años a las que no ve desde hace seis meses por la ofensiva militar que afronta, se niega a revelar cuántos hombres y qué territorios ha perdido en medio de la "cacería" en su contra.UNA GUERRA QUE PRODUCE DESESPERANZA"Es desesperanzador ver una guerra y ver que se actúa y se actúa y se va reciclando la guerra," asegura "Rodrigo" quien dice que se necesitan profundas reformas políticas y económicas para acabar con un conflicto que deja miles de muertos al año.El jefe paramilitar disidente, crítico del narcotráfico al que define como el "motor" del conflicto, que se debe extirpar para conseguir la paz de Colombia, sostiene que ha financiado su bloque antirebelde con el cobro de impuestos a las actividades lícitas de las zonas donde tiene presencia."Rodrigo" no descarta la posibilidad de iniciar una negociación de paz con el gobierno, pero se ratifica en sus críticas."Vemos en ese proceso una forma de prolongar el narcotráfico y las estructuras armadas del narcotráfico. Simplemente quieren entrar a legalizar unas estructuras políticas y militares, pero no quieren acabar con el negocio.""Nos ha tocado dejar de combatir a la guerrilla por defendernos de los narcotraficantes," agrega mientras una gallina cacarea en los alrededores de la casa."Doble Cero" habla con nostalgia del líder de las AUC, Carlos Castaño, con quien mantuvo una larga amistad antes de iniciarse la persecución en su contra y acusó a Diego Fernando Murillo, alias "Don Berna," de ponerle precio a su vida."El objetivo de Berna es asesinarme. Yo no creo que Carlos Castaño quiera asesinarme. Yo pienso que Carlos está prisionero de sus aliados, Carlos es una persona que no tiene mando de tropa, que vendió su capacidad de manejo militar, su capacidad de decisión, una víctima de su propio invento," comenta.Pese a la persecución en su contra y mientras mira un horizonte de montañas nubladas que parecen interminables, afirma que as" le manden 5.000 hombres, se mantendrá a salvo.Pero admitió que escapó de morir durante un asalto del ejército y mostró una de sus botas impactada por una bala."Una cosa es que ofrezcan dos millones de dólares por mi cabeza, otra cosa es que paguen," dice con ironía."Lógicamente nosotros estamos ahora aislados, pero la experiencia demuestra que esto no es eterno. Esto es de aguantar el aguacero y de seguir firmes en nuestras ideas," concluyó antes de internarse en las montañas.

DENUNCIAN AMENAZA PARAMILITAR

Colombia: denuncia amenaza paramilitar BBC NEWS.COM



La disputa entre paramilitares surgió mientras dialogan con el gobierno.

El comandante de una facción disidente del mayor grupo paramilitar de Colombia dijo que recibió amenazas que sería atacado si no se adhiere a las conversaciones de paz con el gobierno.
El jefe del "Bloque Metro" de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), conocido como "Rodrigo" o "Doble Cero", señaló al matutino bogotano El Tiempo que le habían dado hasta el lunes para que se uniera al diálogo con el gobierno del presidente Álvaro Uribe.



Castaño negocia con el gobierno desde diciembre.



"La propuesta de ultimátum está basada en que el Bloque Metro es un obstáculo para los proyectos estratégicos de las AUC y el Bloque Central Bolívar", señaló "Rodrigo" al diario colombiano.

El paramilitar agregó que el bloque principal de las AUC encabezado por Carlos Castaño y Salvatore Mancuso y el Bloque Central Bolívar le advirtieron que "si en una fecha determinada nosotros no entramos en un proceso de desmovilización con el Gobierno, paralelo al de ellos, se desatará una guerra total o de aniquilamiento".

El jefe del Bloque Metro dijo que más de 1.000 combatientes de las AUC ya fueron desplazados a la región de Medellín.

Paramilitares y narcotráfico

"Rodrigo" acusó algunos líderes de las AUC de estar involucrados en el narcotráfico y de intentar ponerse a salvo de la ley a través del diálogo de paz.

Las AUC iniciaron un proceso de diálogo con el gobierno luego de haber declarado un cese el fuego en diciembre.

Sin embargo el Bloque Metro ha señalado que sólo estaría dispuesto a negociar si los grupos rebeldes de izquierda deponen sus armas.

Las AUC empezó a combatir la guerrilla en la década de 1980. El grupo paramilitar ha sido acusado de haber cometido algunas de las peores masacres perpetradas en cuatro décadas de guerra civil en Colombia.

COMMANDER OF LOST CAUSES

Commander of Lost Causes

Colombian Paramilitary Takes Stand Against Drug Trade

By Scott Wilson
Washington Post Foreign Service.
Sunday, July 6, 2003; Page A12 Washington Post Foreign Service.Sunday, July 6, 2003; Page A12

 

THE MOUNTAINS OF EASTERN ANTIOQUIA, Colombia -- The world of Rodrigo 00 is shrinking.

In the brilliant green valley below, explosions thud in the afternoon heat and then fade away. Combat, involving his men. A small plane makes slow loops over his hilltop camp. Intelligence gathering, he says, following the white speck with his eyes.

 
Rodrigo 00, formerly a leader in Colombia's largest paramilitary movement, now leads his own group of 1,500 men. His forces control part of Antioquia province, defying both the government and his former comrades. (Scott Wilson -- The Washington Post)

Rodrigo 00, his nom de guerre, is the commander of lost causes. With smiling eyes and requisite gallows humor, he is taking a quixotic stand against drug trafficking and has condemned the government's nascent efforts to make peace with a brutal paramilitary force that he once helped lead.

He has lived most of his 38 years in war zones. The zone he now lives in is being taken over by his former comrades in arms. This month alone he has lost 100 men in combat and desertions, all to former friends.

Rodrigo leads an armed faction that has broken with Colombia's national paramilitary federation. He now condemns it as a drug trafficking organization with all the bitterness of a disgruntled former executive. In doing so, a man who acknowledges using harsh anti-insurgency tactics in his region has signed his own death warrant. But he continues trying to build a small-scale utopia here among the rich cattle ranches and deep river valleys of eastern Antioquia, a region that has endured war for 39 years.

"We refuse to give up our ideals and they refuse to give up their interests," Rodrigo told a recent visitor to his camp, 140 miles northwest of Bogota, the capital. "This really is Colombia's problem in miniature. Sometimes you have to fight."

Behind Rodrigo's tenuous stand is the story of the rise and fall of Colombia's paramilitary movement. A witness to its most important chapters, Rodrigo says he thinks the Colombian government, backed by the United States, has misjudged the paramilitary movement and may agree to a peace accord with an organization that he believes has no intention of giving up its most profitable enterprise: drug trafficking.

The regional paramilitary forces that emerged more than a decade ago across northwest Colombia grew into a powerful political and military counterweight to the country's two Marxist guerrilla groups, the 18,000-member Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC) and the smaller National Liberation Army (ELN). Early support for the paramilitary groups came from Colombia's upper classes, mostly wealthy ranchers who were targets of kidnapping and extortion by the guerrillas. But the group's exponential growth over the past three years has been financed largely by Colombia's multibillion-dollar drug trade, the source of as much as 90 percent of the cocaine reaching the United States.

Now the paramilitary confederation, known as the United Self-Defense Forces of Colombia (AUC) has split into at least five regional groups led by powerful commanders like Rodrigo. The fighting among the groups has complicated Colombia's already bewildering war map, as well as President Alvaro Uribe's desire to begin a peace process with the AUC. The State Department, citing drug trafficking and human rights abuses, has classified both the AUC and its guerrilla rivals as terrorist organizations.

Uribe's goal is to remove a key element of Colombia's multi-sided civil war by disarming a paramilitary force that once boasted as many as 15,000 members. Rodrigo, however, says any future negotiations would be used by drug traffickers in the AUC to gain political legitimacy and escape prosecution, their huge profits intact.

Rodrigo withdrew his 1,500-member Metro Bloc from the AUC last September, just before its leaders, Carlos Castaño and Salvatore Mancuso, were indicted by the United States on drug trafficking charges.

In addition to differences over drug trafficking, Rodrigo did not believe the time was right to disarm. The guerrillas he grew up fighting, he says, have shown no signs of weakening, despite Uribe's "triumphalist" claims.

Hoping to undermine a potential AUC peace process, Rodrigo gave The Washington Post a copy of an assessment prepared for the president as he considers whether to proceed with formal negotiations. The analysis, which is dismissed by Uribe's peace commissioner, Luis Carlos Restrepo, as "not an official document," concludes that "it is impossible to distinguish between the self-defense groups and narcotrafficking organizations." Members of the Colombian government verified the findings, but nonetheless remain committed to pursuing a peace process with the AUC.

"Those who do not take part in the peace process we are going to go after," Vice President Francisco Santos said in an interview. "This is the last window of opportunity for them."

Like many paramilitary commanders, Rodrigo was once a Colombian army officer. He grew up in Medellin, a crossroads of Colombia's drug trade, and studied at the Jesuit San Ignacio School.

As a lieutenant in the late 1980s, he ran anti-guerrilla patrols in the central Magdalena River valley, only about 25 miles from his current camp. At the time, the region's inhabitants were sympathetic to the FARC. Lacking civilian support, Rodrigo's units were savaged in guerrilla ambushes. So he began forcing young men who had avoided Colombia's obligatory military service to work as guides or face jail time.

"It was very good for my operations, but very bad for my résumé," Rodrigo said of the tactic, which got him suspended. "I knew I'd never make general after that, so I quit."

Among the civilians helping the military were two brothers, Carlos and Fidel Castaño, whose father had been killed by the FARC. "They did not need to be forced to help," Rodrigo said wryly. Fidel, the older brother, was a swaggering rancher and emerald speculator who tempered his bloodthirsty anti-guerrilla attitudes with a populist political vision of how to end the long war. Rodrigo went to work for him in 1989.

After helping the Colombian police and the U.S. Drug Enforcement Administration hunt down and kill the Medellin drug kingpin Pablo Escobar in 1993, the Castaño brothers concentrated their paramilitary army in the northern province of Cordoba where Fidel owned more than 25,000 acres of ranch land. He began parceling out property to peasants in an effort to build a bridge between the region's small economic elite, who supported the fledging paramilitary groups, and the far larger pool of rural poor, many of whom supported the guerrillas.

The Castaños envisioned an authentic middle class that would deprive the FARC of its civilian support. Rodrigo still subscribes to that political prescription for Colombia's war. But he said AUC supporters, particularly drug lords who own huge tracts of prime land in the provinces of Cordoba and Antioquia, have opposed reform at every step.

"Any peace process with the AUC should not be measured by the number of men disarmed, but by the amount of land turned over to the government by the narco-traffickers," he said. In an irony not lost on Rodrigo, land reform has also long been a key demand of Colombian guerrilla groups.

The AUC's efforts to win popular support in southern Cordoba came under assault from the FARC in the mid-1990s, as the guerrillas began forming lucrative alliances with drug traffickers to finance their insurgency. Carlos took over the paramilitary group in 1994 and began looking for ways to achieve military parity with the guerrillas. Rodrigo remained a top lieutenant.

At around that time, Colombia's two major drug cartels were waging a bloody struggle for control of the industry after the collapse of Escobar's Medellin-based organization. Rodrigo said the leaders of one of the trafficking groups came to Castaño with a deal in the late 1990s: Help us and you can earn money for your war machine.

Among them was a man named Diego Fernando Murillo Bejarano, also known as Don Berna, who was fleeing a contract on his life taken out by the Cali cartel. A former Medellin cartel figure, he is now the third-ranking member of the AUC, using the pseudonym Adolfo Paz. He is also Rodrigo's nemesis. His potent Medellin-based paramilitary unit is pounding Rodrigo from the west.

"Their argument was, this is the only way we are going to defeat the guerrillas," Rodrigo recalled. "But I told them our job is not to defeat the guerrillas, but to help the state defeat the guerrillas. And narco-trafficking only weakens and corrupts the state."

He lost his argument.

"Castaño is a noble guy," Rodrigo said. "He's the only political guy in an organization filled with drug traffickers. But this was the worst possible decision he could have made. It was the breaking point."

By Rodrigo's account, the drug traffickers started influencing the AUC's military tactics. Rodrigo said Castaño was pressured to begin taking over key drug-producing regions and the overland corridors needed to move shipments out of the country. With a force far smaller than the FARC's, wiping out the guerrillas' civilian supporters was the most efficient way to do this. Huge civilian massacres became the AUC's trademark.

At the same time, Rodrigo said he discovered that many drug traffickers working for the FARC were no longer AUC military targets. The AUC was now relying on the same traffickers for money, bringing the paramilitaries and the FARC into a de facto alliance that he predicts will perpetuate the war.

"The FARC still talks like guerrillas, lives like guerrillas and acts like guerrillas," Rodrigo said. "The AUC talks like narcos, lives like narcos and acts like narcos."

Rodrigo says he has not allowed drug cultivation in his region, raising money instead through obligatory taxes on merchants and the sale of black-market gasoline in the 45 counties of eastern Antioquia province that are under his control. Although few massacres have been attributed to the Metro Bloc, small-scale killings of civilians carried out by his men have become routine in many towns under his control. There is no pending order for his arrest. Few people even know his real name.

His wife and 9-year-old daughter went into hiding after receiving threats from the AUC, a danger he said his family never faced when he was fighting the guerrillas. A regional commander of Colombia's military, he said, has been offered $1 million by a rival paramilitary group. They want to secure safe passage so that a column of their fighters can attack Rodrigo's camp. So far the officer has refused. He is one of many military officers whom Rodrigo still considers a friend.

It is hard to see how Rodrigo will survive much longer against his former comrades, who have helicopters, private planes and endless sums of money at their disposal. Rodrigo acknowledges his delicate position but says he will survive. "Fighting the guerrillas was child's play compared to what I face now," he said.

Rodrigo contends that Colombian history is on his side. "I have seen drug cartels rise and fall before, and these guys are doing the exact same thing," he said. "Their days are numbered."

LA MUERTE DE CARLOS CASTAÑO

Pacto de sangre
La desaparición (¿muerte?) de Carlos Castaño va al fondo de las contradicciones internas de las autodefensas. ¿Quién y por qué lo querían matar?




Carlos Castaño se equivocó: estaba seguro de que sus enemigos no podrían llegar al sitio donde se veía con su esposa Kenya y su hija. Pero el viernes 16 de abril unos 50 hombres de las mismas autodefensas, al mando de uno de sus viejos lugartenientes, al que apodan 'Monoleche', le descargaron una lluvia de plomo.

A las 2 de la tarde, cuando navegaba por Internet, como acostumbraba hacerlo sin falta casi todos los días, su escolta personal, que en ese momento era de nueve hombres, se vio asaltada y sin mayor posibilidad de respuesta, ante la superioridad numérica de los atacantes.

Jorge Antonio Ramos Montes, apodado 'El Tigre', un joven analfabeta de 21 años, miembro de la guardia de Castaño y quien sobrevivió al ataque, relató a la Policía Judicial que los agresores llegaron a la vereda El Guadual y abrieron fuego de inmediato.

En la tienda conocida como Rancho al Hombro, según testigos, se produjo la balacera que duró unos 20 minutos y tras la cual Castaño desapareció.

En las tablas de la construcción quedaron las perforaciones de los tiros de fusil. Los lugareños aseguraron que el jefe paramilitar se arrojó al piso y se protegió tras el enfriador del establecimiento.

La declaración de Ramos Montes indicó que en pocos minutos la guardia de Castaño se vio sometida. "Nos llevaron por muertos, pero de los cinco únicamente estaban muertos 'El Duende' y Richard, los otros estábamos heridos y yo me hice el muerto porque a los otros dos los ajusticiaron cerca de San Pablo, cuando 'El Noventa' decía: 'vamos por las palas para enterrarlos y yo me escapé" (ver recuadro).

El relato de este escolta, que logró llegar a Montería y fue trasladado a Bogotá el miércoles 21 de abril, coincide con el de Jairo Vladimir Rojas, apodado 'La Vaca', que también identificó a 'Monoleche' como el líder del comando agresor.

Rojas llegó a Necoclí y luego fue llevado al Hospital de Apartadó, desde donde los organismos de seguridad lo trasladaron al centro de operaciones aéreas del Ejército (Catam), en Bogotá, contiguo al aeropuerto El Dorado, para luego ser operado de una fractura de tibia y peroné causada por un proyectil.


A las 2 de la tarde de ese día , Carlos Castaño navegaba por Internet en esta tienda conocida como Rancho al Hombro del corregimiento El Guadual del municipio de Arboletes, noroccidente de Antioquia, en cercanías del Golfo de Urabá, cuando fue atacado por un grupo cercano a los 50 hombres


Los atacantes sabían las rutinas de Castaño. Tenían la certeza de que ese viernes 16 de abril estaría conectado a Internet.


Salvatore Mancuso les dijo a los medios de comunicación que no hubo un atentado contra Castaño sino que se trató de una refriega “por fuego amigo”


t El gobierno pidió a la Fiscalía aclarar lo sucedido con Castaño para tomar una decisión frente a las negociaciones que adelanta con las Autodefensas Unidas de Colombia
Una de las personas más cercanas a Castaño en Urabá señaló también a Rancho al Hombro como el escenario de los hechos. "Llegaron fue dando bala, sin nada de risas", dijo.

Pero un jefe paramilitar contactado por SEMANA sostuvo que el ataque se produjo en una finca ganadera lujosa de las varias que hay en esa región. Según esta versión, siete escoltas cubrieron la retirada de Castaño y otros dos lo acompañaron en su carrera por los potreros aledaños.

Allí, entre una y otra finca, el jefe paramilitar se movía constantemente. Según la fuente, en la misma zona está la finca de Carlos Castaño conocida como La 37 o El Sapo. "Es que Carlos se mueve o se movía constantemente desde las 4 de la mañana o sea que él estaba recién llegado a esa finca. Él siempre llega y no se demora demasiado en ninguna parte. Es como picado de avispas a toda hora".

En San Pedro de Urabá, aunque todo era silencio en el recorrido que hizo SEMANA, la gente sabía que uno de los conductores y acompañantes permanentes de Castaño no volvió después del ataque del viernes 16 de abril.

Ese testimonio describió que el ayudante escuchó el tiroteo unos metros más abajo, donde se encontraba, y acudió al lugar, donde fue retenido.

"Aquí mandaron el vehículo, una camioneta Toyota Carevaca, y el muchacho que la trajo apenas dijo: 'a mí lo único que me ordenaron fue que trajera el carro". La familia del conductor desaparecido se negó a hablar sobre el asunto. Otra fuente anotó que "nadie sabe en qué va a parar esto. La gente de las fincas de la zona de El Guadual no sabe qué ocurrirá en adelante".

Salvatore Mancuso, al mando del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia y uno de los más representativos jefes paramilitares en la mesa de negociación con el gobierno, aseguró al diario El Colombiano que apenas se trató de una refriega entre las propias tropas de las AUC.

Según la versión de Mancuso, al "incidente" también se sumó la presencia de tropas de la Brigada 17 en el área. Tras los hechos se perdió la comunicación con Castaño.

El fin de semana pasado la suerte del jefe paramilitar era desconocida. Un allegado aseguró que "Carlos no se ha entregado a la justicia de Estados Unidos". En el mismo sentido, Salvatore Mancuso había dicho desconocer una "negociación (de Castaño) con alguna agencia de Estados Unidos". Versión que corroboró el propio embajador William Wood a los medios la semana pasada.

Un hombre de la total confianza de Castaño relató a SEMANA que el pasado miércoles se internó en la zona del ataque en procura del algún rastro, pero su tarea resultó infructuosa.

"Di la vuelta por los alrededores. En Rancho al Hombro hablé con algunos soldados. Estuve en la finca de Carlos y todo estaba normal. Luego rodeé los potreros y no había nadie pendiente de la suerte de él, contó. La verdad, ante la certeza del ataque, es que no tuvo manera de huir porque la zona no se presta para eso. Son potreros, sin vegetación espesa para ocultarse. Además, los atacantes muy seguramente tenían acordonado el lugar. O está privado de la libertad por las mismas AUC o está muerto. No hay más".

En su declaración el escolta Ramos Montes detalló que en medio de la balacera uno de los atacantes gritaba: "Alto, paren el fuego, que el señor se entregó, Carlos se entregó' (.) Y yo no sé de la suerte que haya corrido Carlos Castaño ni tampoco mis otros compañeros: 'Cucaracho', 'El Duma', 'El Pollo' y 'El Vaca', que está herido".

Familiares consultados el viernes dijeron no tener noticias de Castaño e insistieron en que la agresión al jefe paramilitar es un hecho. "Estamos totalmente seguros. Hasta este momento (viernes 23 a las 11 de la mañana) no tenemos noticias de su paradero".

En su versión de los hechos los parientes confirmaron que el ataque se produjo en Rancho al Hombro, donde Carlos solía encontrarse con su esposa Kenya y su hija. "Él salía del campamento y allí se veía con ellas".

Recordaron que el 16 de abril Castaño esperaba en los alrededores de Rancho al Hombro a una persona que debía llegar al aeropuerto Los Garzones, de Montería, a las 9 de la mañana. "Pero el aeropuerto estuvo cerrado y esa persona sólo arribó a Montería al mediodía. Por eso, cuando llegó al sitio, ya todo el ataque había ocurrido".

¿Pura coincidencia?

Todas las versiones conocidas por SEMANA indican entonces que sí hubo ataque y en todas se señala al jefe paramilitar 'Monoleche' como líder del comando agresor.

Este hombre es uno de los llamados 'tangueros', el grupo con el que Fidel Castaño inició su ofensiva contra las guerrillas del EPL y de las Farc, desde el sur de Córdoba hacia el norte de Urabá, a finales de la década de los 80 y comienzos de los 90.

"Desde sardino se incorporó al grupo de Las Tangas (finca de los Castaño, a orillas del río Sinú, donde aparecieron apenas seis cadáveres de 43 campesinos de Pueblo Bello, desaparecidos en febrero de 1990). Se volvió una de las personas de confianza de Fidel y tras su muerte se sumó a sus hermanos Carlos y Vicente", relató a SEMANA un miembro de las autodefensas.

Esta fuente agregó que en los últimos años 'Monoleche' se convirtió en la mano derecha, "en el representante y vocero" de Vicente Castaño, al tiempo que amasó una notoria fortuna en haciendas. "Es un aficionado de los gallos de pelea y de los caballos de paso fino", dijo.

Según fuentes de los organismos de inteligencia, esta persona sería uno de los principales contactos entre los paramilitares de las AUC y los carteles del narcotráfico en el país.

Un jefe paramilitar comentó que "Monoleche' no hace nada ni mueve un dedo si no es con el visto bueno de Vicente, y pocas personas podrían ser encargadas para una misión de esa trascendencia como atacar a Carlos Castaño".

En el último año la relación de Castaño con los demás miembros de la cúpula de las AUC se 'enfrió'. El tono de sus pronunciamientos indicaba la distancia cada vez mayor de quienes por mucho tiempo aparecieron como sus notables aliados e incluso amigos: Salvatore Mancuso, Ernesto Báez, Adolfo Paz, Julián Bolívar y el mismo Vicente Castaño. Una persona cercana a las reuniones de los máximos jefes 'paras' con el gobierno en Tierralta y Valencia indicó que Carlos Castaño era un hombre al que se descubría cada vez más solo en términos de respaldo político y de protagonismo.

"Era un hombre despojado", dijo. Su ausencia del denominado Estado Mayor Negociador, que anunció el pasado 31 de marzo la reintegración de las Autodefensas Unidas de Colombia, reveló su marginación.

En la última entrevista que concedió, Castaño sugirió al periodista preguntar si temía por su vida. "Estaré en el proceso hasta cuando humanamente sea posible", y agregó, en una suerte de anuncio de sus temores, "sé que hoy corro riesgo como antes".

Desconfiaba hasta de su sombra y ya se lo habían advertido. "Y él que de por sí es bastante escurridizo", anotó una persona cercana a Castaño.

Las razones

En medio de un ambiente caldeado por sus explosivas declaraciones frente al maridaje creciente entre paramilitares y narcotraficantes, Carlos Castaño se granjeó numerosas enemistades.

Sus tensas relaciones con los jefes del Bloque Central Bolívar, e incluso con los mismos comandantes de las Autodefensas de Córdoba y Urabá, le cerraron cada vez más espacios de interlocución y conducción del proceso. Un jefe paramilitar observó que una de las iniciativas recientes en el seno de las AUC consistió en "descastañizar" la negociación con el gobierno.

Un conocedor de los pormenores de la negociación gobierno-AUC sostuvo que, en síntesis, se podría hablar de dos posiciones que se hicieron visibles en la mesa. Una, la de Castaño, era la desmovilización y el corte total de las relaciones y actividades con el narcotráfico. La otra, la de la mayoría de los jefes 'paras', era desmontar las autodefensas sin entrometerse ni tocar intereses ni ejes de poder de los narcos. "En la medida en que las iniciativas de la mesa se 'aterrizaron', las cosas se complicaron, porque era inevitable que las AUC deberían 'facilitar' una acción más eficaz en el desmonte de los carteles de la droga y eso significaba afectar poderes en la 'trasescena' del conflicto armado, social y político del país", dijo el conocedor.

En contraste con estas apreciaciones, en sus más recientes declaraciones, el jefe paramilitar Salvatore Mancuso enfatizó que las AUC permanecen al margen de ese otro conflicto que aqueja al país (el del narcotráfico). Y en tono vehemente rechazó cualquier señalamiento de las autodefensas como narcotraficantes. "No tenemos intereses en juego en ese conflicto". Dentro de las autodefensas se descubría un ambiente de malestar con Carlos Castaño porque muchas de sus afirmaciones y juicios sobre la relación narcotráfico-AUC se devolvieron como un bumerán que marcó a la organización ilegal y a sus jefes.

Una fuente de las AUC comentó que en los últimos días la aparición de Vicente Castaño en la "lista de grandes narcotraficantes" del Departamento del Tesoro de Estados Unidos se interpretó, en parte, como consecuencia de las incriminatorias y polémicas intervenciones de su hermano Carlos. Esa reseña también incluyó a Salvatore Mancuso y Diego Fernando Murillo, 'Don Berna' o Adolfo Paz.

Con el Bloque Central Bolívar, hoy reintegrado a las AUC, los debates públicos fueron de grueso calibre y con sus tres máximos comandantes, ahora negociadores, Castaño nunca recompuso sus relaciones ni atenuó sus desacuerdos.

Aunque en menor grado, los jefes paramilitares también le reclamaron a Castaño su silencio y pasividad frente a los señalamientos del jefe del Bloque Metro, conocido como Rodrigo Franco o 'Doblecero', a quien le declararon una guerra abierta Vicente Castaño y Adolfo Paz, en las AUC, y Ernesto Báez, Julián Bolívar y Javier Montañez, en el BCB por sus vínculos con el narcotráfico.

Carlos Castaño evitaba referirse a esa situación, a la que calificaba de "ingrata". "Sólo puedo decir que les consulté a las personas que combatieron a Rodrigo si estaban dispuestas a superar el incidente. Dijeron que sí y que respetarían su condición de comandante", declaró en un correo electrónico que no trascendió nunca a la esfera pública.

Según una fuente consultada, los narcos también ejercieron presión para que Castaño, frente a este episodio, dejara claro a quién debía sus lealtades.

Los rumores del sometimiento de Carlos Castaño a la justicia de Estados Unidos acabaron por multiplicar la desconfianza desde todos los flancos. Uno de los consejeros del jefe paramilitar reveló en noviembre de 2003 que estuvo a punto de entregarse a la DEA.

Sólo algunas consultas finales hicieron desistir a Castaño de su iniciativa y por eso nunca abordó el avión que lo esperaba en el aeropuerto de Montería. "Hizo unas llamadas y le observaron que él apenas sería un trofeo de Estados Unidos en la lucha contra el narcoterrorismo, pero que su entrega poco o nada ayudaría a resolver el conflicto armado interno".

Las versiones de su entrega continuaron. En sus declaraciones del pasado 22 de abril, Salvatore Mancuso sugirió que el ataque podría ser "una estrategia" de él mismo para "argumentar su ida hacia el coloso del norte".

Uno de los consejeros permanentes de Castaño indicó que dentro de las autodefensas pudieron decidir el ataque como una "medida preventiva". "Le dieron 'por si de pronto'. Él sabía mucho y no dejaba de ser una amenaza que se concretara su sometimiento", dijo a SEMANA.

Los narcos consideraron que Castaño era un elemento perjudicial. Esos amagos de colaboración con los norteamericanos se volvieron intolerables, apreció un analista que conoce de cerca el proceso de negociación gobierno-AUC. "Aunque los rumores pueden ser también parte de una estrategia de los mismos gringos para desestabilizar el ya muy inestable Estado Mayor de las AUC", consideró un miembro de esos grupos al margen de la ley.

El jueves pasado, el embajador de Estados Unidos en Colombia, William Wood, negó que el desaparecido jefe de los paramilitares sostuviese algún tipo de diálogo o acercamiento para someterse a la justicia norteamericana.

"Definitivamente no. Y no sabemos nada de la suerte del señor Castaño", declaró a la prensa con el ánimo de disipar las dudas.

Sin remedio

Uno de los asistentes a la mesa de negociación entre el gobierno y las AUC vislumbró que aunque el ataque a Castaño es muy grave, rompe confianzas y siembra dudas sobre la estabilidad futura de la mesa y de las conversaciones, no deja de ser un problema de carácter interno de los grupos paramilitares.

"Es un asunto de ellos. Además, en la última reunión ya estaba definida la principal zona de concentración, que sería entre Tierralta y Valencia. Eso mantiene compromisos y plazos que las partes difícilmente abortarían", apuntó.

En opinión de esa persona es visible, por las características del hecho, que Vicente Castaño y Adolfo Paz "tienen la explicación de lo que ocurrió". A su modo de ver, hubo un pacto de sangre, porque nadie podría hacer solo lo que al parecer hizo. "Y ese pacto se selló con la sangre, con el precio de su hermano y compañero de filas. Así pasa en las guerras y eso lo enseña la historia".

La suerte de Castaño es incierta, pero cada vez se agotan más las posibilidades de que haya podido escapar a sus agresores y estar a salvo. También pierde fuerza, con el paso de las horas, que esté en manos de Estados Unidos. Su esposa no se ha movido de Montería y sigue a la espera de sentir del otro lado de la línea esa voz áspera y esa personalidad severa por la que hoy se pregunta todo el país.

Para resumir lo que pasó con Castaño y con las autodefensas y el narcotráfico en los últimos tiempos, un miembro de esos grupos ilegales citó la historia de un pájaro al que llaman cuco y que es una especie común en el territorio de los 'paras':

"Esa ave busca un nido ajeno, se come los huevos que encuentra, pone los suyos y se va. El otro pájaro los calienta y piensa que son suyos. Nacen los polluelos y, cuando están listos para volar, después de que han sido alimentados, lo último que hacen es asesinar a sus padres adoptivos y marcharse a repetir el ciclo, en otro nido. A Carlos Castaño, con lo que está pasando, le ajusta muy bien esa historia".






DECLARACION DE DISIDENCIA

   

DECLARACIÓN

 

 

El Estado Mayor del Bloque Metro de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, Considerando:

 

Que el movimiento de Autodefensas Campesinas en Colombia, surgió como una reacción ante la agresión injusta y sistemática de parte de las guerrillas terroristas en contra de los sectores menos favorecidos de la sociedad, además por el vacío de liderazgo existente históricamente en la clase dirigente en los aspectos, político, económico y social, razones estas que han sumido a la Nación en la más Profunda crisis.

Que a estas razones del actual conflicto interno se le suma el fenómeno del Narcotráfico como el factor más disolvente y dañino que afronta la sociedad Colombiana y que es promotor actual no solo de la violencia sino de la corrupción existente en todos los estamentos y niveles de la sociedad.

Que en esencia  la razón de ser y el objetivo estratégico de las Autodefensas es alcanzar la paz de Colombia en condiciones de dignidad y justicia social, para que esta pueda perdurar de forma que la Nación avance  por senderos de progreso y desarrollo.

Basados en estos principios, amplios sectores de la sociedad han visto en nosotros una alternativa de solución de la problemática Nacional y nos han brindado su apoyo y solidaridad.

Que el eje y la dinámica en que se mueve el conflicto interno Colombiano es el narcotráfico, la corrupción política  administrativa y la violencia, que todos estos factores se retroalimentan en forma continua formando un circulo vicioso  que es difícil  romper, pero que hay que romper si se quiere alcanzar la paz de Colombia.

Que las Autodefensas mientras tengan cualquier vinculación con el fenómeno del narcotráfico, harán parte de dicho circulo vicioso y no podrán ser alternativa para la solución de la problemática nacional, sino un agravante más de la misma.

Que la declaración  de rechazo al Narcotráfico en la reunificación de las AUC es muy ambigua y no tiene claridad, ni contundencia, además que no hace referencia ninguna  a la problemática de los cultivos ilícitos, tema de prioridad Nacional.

Que este vacío conceptual se presta para seguir defraudando al pueblo Colombiano y no genera confianza y credibilidad en el mismo, con respecto a cual es el verdadero rol de las Autodefensas en la problemática Nacional, si se es parte de la solución o si se es parte del problema en sí.

Que mientras las AUC no fijen con claridad su posición de rechazo con respecto al fenómeno del Narcotráfico incluyendo los cultivos ilícitos y no le demuestren al pueblo Colombiano y a la comunidad internacional su total desvinculación con este:

 

EL BLOQUE METRO DE LAS ACCU, OPTAMOS POR DECLARARNOS EN DISIDENCIA Y NO SER PARTE DE LAS AUC.

 

Reconocemos al Comandante Carlos Castaño como  líder natural de las Autodefensas a nivel Nacional, pero desconocemos el resto de las estructuras jerárquicas  de las AUC por las razones expuestas.

Continuaremos denominándonos ACCU debido a que no podemos desconocer nuestro origen histórico, del cual nos sentimos  orgullosos.

Condicionamos nuestro posible retorno al seno de las AUC, a que esta adopten una posición de total claridad de cara al país, no solo con respecto al fenómeno del Narcotráfico y sus consecuencias, sino con respecto a la corrupción política  administrativa y al vació de liderazgo de la mayoría de la clase política y económica Colombiana, factores generadores junto con la violencia de toda la problemática social.

Con esto reiteramos nuestro compromiso con el pueblo Colombiano de seguir generando alternativas de solución a los problemas Nacionales para alcanzar nuestro objetivo estratégico, LA PAZ DE COLOMBIA.

 

 

 

ESTADO MAYOR BLOQUE METRO

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