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  • DEL LIBRO "MI CONFESION" DE CARLOS CASTAÑO 1 PARTE

    Al final del almuerzo, llegó el comandante del Bloque Metro, con quien habló en privado. Después, Castaño se acercó y me presentó a Rodrigo ‘Doble Cero’, como acostumbra introducir a sus comandantes, de manera protocolaria:

    —Rodrigo es el comandante del Bloque Metro y miembro del Estado Mayor de las Autodefensas Unidas de Colombia.

    No pudo evitar sonreír al relatar cómo fue su llegada a la organización:

    —Es el único hombre de la Autodefensa que ha sido reclutado por mi mamá.

    ‘Doble Cero’ no perdió tiempo en rectificar lo que comentó su comandante:

    —Lo que sucedió fue que cuando yo era teniente del Ejército, conocí a doña Rosa primero que a Fidel y a Carlos.

    —Eso fue en Amalfi, mi pueblo. El hombre le hacía inteligencia a mi mamá cuando ella lo invitaba a tomar “el algo”. Él dice que no, trata de negarlo, pero...

    Castaño no lograba evitar la gracia que le producía el comentario sobre Rodrigo, que replicaba:

    —No. Yo sólo pasaba por ahí y ella, muy amable, me invitó. En ese tiempo no se oía hablar de los Castaño. Solamente era curioso que unos civiles tomaran las armas para enfrentarse a la guerrilla.

    Carlos Castaño se adelantó a contar detalles sobre el ingreso de Rodrigo a la Autodefensa.

    —Él llegó a la organización hace mucho tiempo. En 1985 comprendió que el Ejército no conseguiría ganarle la guerra a la guerrilla, porque las leyes ponían en desventaja a las fuerzas armadas ante un enemigo irregular. Pidió la baja y se marchó a Medellín.

    Un mayor retirado del Ejército, que trabajaba con nosotros y había sido superior de Rodrigo, nos lo recomendó. En esa época aún no se había decretado la ilegalidad de la Autodefensa armada. Teníamos amistad con el Ejército, que en parte nos había entrenado. Fidel recibió a mucho militar retirado y Rodrigo fue uno de ellos. Comenzó siendo escolta de mi hermano y hoy comanda mil quinientos hombres armados, más la red urbana de Medellín. Es uno de los hombres que me permiten dormir tranquilo, en caso de que algún día yo no amanezca vivo.

    —El helicóptero llegará en menos de una hora y debemos alistar el equipaje, para llegar a tiempo al sitio acordado.

    De forma apresurada cerré mi morral, pensando: “Ya habrá otra oportunidad para entrevistar a Doble Cero”.

    Castaño recibió una llamada telefónica que sería larga por la forma en que comenzó a hablar:

    —Mi querido amigo, cordialísimo saludo.

    Me acerqué a Rodrigo y él me preguntó:

    —¿Cómo le ha ido con el Pelao?

    —Muy bien —le contesté. Hemos avanzado en muchas historias, pero aún falta bastante.

    —Yo compartí mucho con Fidel; más que con Carlos. Fidel decía: “A ese lo van a matar por ahí rapidito. Ese no dura; es muy loco”. Y ahí está. Yo estudié en la Escuela Militar y llegué a ser teniente del Ejército. Hoy mis compañeros de curso son militares de alto rango. Pero el Pelao es a nivel militar urbano lo máximo que yo he visto y conocido. Cómo será que Pablo Escobar le tenía miedo a esa capacidad de Carlos. Él sabía que Fidel no era el mando operativo.

    Castaño terminó su llamada como más le gustaba hacerlo:

    —¡Excelente, excelente! No me llame para nada. Usted lo está haciendo muy bien. Dedíquese a darme sólo buenas noticias. Mil gracias, mijo... Bueno, mano.

  • HABLA VICENTE CASTAÑO

    Habla vicente Castaño
    El verdadero jefe de las autodefensas le da la cara al país por primera vez. Entrevista exclusiva de SEMANA.
    José Vicente Castaño Gil jamás había hablado en público. La única imagen que se conocía de él era una vieja fotografía que tiene más de 30 años. En la última década su nombre ha estado cubierto por un manto de misterio. Por años dejó que sus hermanos, Carlos y Fidel, fueran los protagonistas públicos de la historia reciente del paramilitarismo en Colombia. Mientras ellos, Fidel en los 80 y Carlos en los 90, concentraban la atención de los medios y la opinión pública, en el transfondo del siniestro mundo paramilitar Vicente fue asumiendo las riendas de uno de los ejércitos ilegales más poderosos y sangrientos del país: las AUC. Mientras Carlos era el vocero, Vicente era el cerebro. Mientras Carlos salía en televisión, Vicente creaba frentes de paramilitares en distintas regiones del país. Fue él quien hace más de 10 años consolidó los primeros bloques de autodefensa y se encargó de diseñar y expandir el fenómeno paramilitar a todos los rincones del territorio.

    No ha sido, ni es, jefe de ningún bloque de las autodefensas. No tiene a ningún hombre bajo su mando. Pero tiene el respeto y la obediencia de todos los comandantes. Vicente es hoy el único factor de cohesión de esa confederación armada bastante anárquica en que se han convertido las autodefensas.

    Junto con Salvatore Mancuso convenció a los comandantes paramilitares de todo el país de sentarse en la mesa de negociación con el Estado. Y ha sido clave en dirimir las diferencias internas entre los paramilitares y afianzar un proceso de diálogo con el gobierno que ha estado lleno de tropiezos y escepticismo.
    Vicente Castaño ha estado relacionado con muchos episodios criminales y varias investigaciones penales. Una de ellas lo señala de haber ordenado el atentado del dirigente sindical Wilson Borja en diciembre de 2000. También está relacionado en los procesos que se abrieron tras los asesinatos de los ex congresistas araucanos Alfredo Colmenares Chía y Octavio Sarmiento. Su nombre también ha sido vinculado con el mundo del narcotráfico. El año pasado el fiscal David Kelly del Distrito Sur de Nueva York lo acusó, junto con Diego Fernando Murillo, alias 'Don Berna', de haber exportado "miles de kilos de cocaína a Estados Unidos, y es responsable de haber proporcionado cómplices con rutas para la importación de miles de kilos de cocaína desde Colombia hasta Estados Unidos", según el indictment.

    La semana pasada el gobierno anunció la próxima desmovilización de Vicente Castaño. Después de años de silencio, 'El Profe', que es el alias con el que se le conoce por sus consejos hacia los comandantes, decidió ponerle la cara al país para hablar de todos los temas. SEMANA presenta en exclusiva la única entrevista que ha dado el verdadero hombre fuerte de los paramilitares.

    SEMANA: ¿Por qué después de tantos años de permanecer en la sombra y en el anonimato decidió hablar públicamente?

    VICENTE CASTAÑO: Porque estoy cada día más convencido de que las armas sobran y para tratar de convencer a la gente que las armas sobran hay que hablar.

    SEMANA: ¿Cómo se vinculó usted con las autodefensas?

    V.C.: Hace 11 años por un llamado de mi hermano Carlos cuando ocurrió la desaparición de Fidel. Antes de eso yo estaba dedicado a manejar los negocios de la familia.

    SEMANA: ¿Por qué lo llamó su hermano Carlos?

    V.C.: Porque él se sintió sólo. Cuando Fidel desapareció Carlos continuó con el grupo de Fidel y comenzó a formar unas autodefensas. Pero, como al año, él no sabía si seguir con las autodefensas. Fue ahí cuando me llamó en total desespero y me dijo que cogiera las riendas. En ese momento, hace 11 años, no eran propiamente autodefensas sino un pequeño grupo de hombres, menos de 40. Frente al desespero de Carlos yo asumo la dirección de lo poco que había en ese momento.

    SEMANA: Una vez adentro, ¿qué hizo?

    V.C.: La situación en el norte del país se comenzó a complicar y aumentaron los ataques de la guerrilla. Entonces yo llamé a todos los vecinos que tenían pequeños grupos para defenderse. El primero al que llamé fue a Mancuso. Eso fue a finales de 1995.

     

    SEMANA: ¿Concretamente, qué papel desempeñaba usted y cuál era la posición de Carlos?

    V.C.: Carlos empezó manejando y coordinando todas las relaciones entre los diferentes grupos. Él se encargaba de las relaciones con la fuerza pública y del poco trabajo político que se podía hacer en ese momento. Él toda la vida ha sido muy fuerte en ese tema. Yo empecé a crear y manejar la escuela de formación.

    SEMANA: ¿Cómo era la escuela de formación?

    V.C.: Inicialmente la escuela era de formación militar. Después fue de formación política y trabajo social.

    SEMANA: ¿Usted sabía de táctica militar?

    V.C.: Yo no sabía nada de entrenamiento militar. Esa tarea se la delegué al comandante Rodrigo quien era un hombre brillante y había sido el jefe de seguridad de Fidel. Rodrigo había sido capitán del Ejército y tenía gran conocimiento de táctica y estrategia militar. La escuela empezó a crecer gracias a los contactos y las amistades que Rodrigo y Carlos tenían para ingresar armamento al país.
    SEMANA: ¿Cómo era el reclutamiento?

    V.C.: Al comienzo fue muy difícil reclutar gente del común. Entonces se empezó a reclutar a miembros y ex miembros de las Fuerzas Armadas pero casi ninguno servía porque la instrucción inicial de las autodefensas era muy drástica y ellos veían que la cosa iba a ser muy complicada y con mucha disciplina.

    SEMANA: ¿Usted contrató como instructores a mercenarios extranjeros como los israelíes?

    V.C.: Asesor militar extranjero nunca hubo. Carlos fue el único que recibió instrucción de los israelíes, de Yair Klein y compañía. La instrucción militar la hacía el comandante Rodrigo que era un formador militar impresionante. Rodrigo fue realmente el hombre que entrenó a las autodefensas en táctica militar.

    SEMANA: ¿Si Rodrigo se encargaba de las escuelas de formación, usted entonces qué hacía?

    V.C.: Yo fui el creador de la expansión nacional.

    SEMANA: ¿Cómo fue ese proceso?

    V.C.: Inicialmente Rodrigo comenzó con un reentrenamiento de lo poco que existía y fue creciendo en grupos de 20 hombres, después de 30, 50, 100 hasta que llegamos al punto que había un pelotón permanente de 200 hombres en formación en el norte de Urabá. La primera etapa de expansión fue con Mancuso. Él formó su frente del Sinú y después empezó a expandirse por toda la Costa Atlántica hasta llegar a la frontera con Venezuela.

    SEMANA: ¿Cómo se financiaban?

    V.C.: Todo venía de los ganaderos y los industriales que hacían aportes directos. En ese momento era mucho más fácil que ahora porque aportaban mucho más. Esos dineros se utilizaban para impulsar el crecimiento de los grupos en otras zonas en donde no había esas personas pudientes que aportaran dinero.

    CARLOS CASTAÑO

    SEMANA: Durante años Carlos Castaño fue el comandante de los paramilitares y de un momento a otro decidió renunciar. ¿Qué pasó?

    V..C.: Fue una cosa que inicialmente nunca entendimos y él nunca lo explicó. Después con el tiempo ya nos dimos cuenta, y él mismo confesó que renunció por algo estratégico que era tratar de tomar distancia de la Corte Penal Internacional -CPI-.

    SEMANA: ¿Pero cuál era la estrategia?

    V.C.: Él empezó a estudiar muy bien el tema cuando salió el rumor de que podía ser juzgado por la CPI. El argumento de Carlos era que tenía que tomar distancia porque había ciertas fechas a partir de las cuales la Corte empezaría a cobijar los delitos que le imputaban y necesitaba blindarse.

    SEMANA: Usted y Carlos estaban distanciados y se habla de discusiones muy fuertes entre los dos por diferentes temas.

    V.C.: Nosotros nunca tuvimos riñas. Carlos siempre hacía sus cosas solito y yo siempre hacía las mías. Él nunca me anunciaba sobre sus cosas y yo siempre le anunciaba las mías. A nosotros nunca nos vieron alterados. Nuestras relaciones toda la vida fueron buenas. Jamás llegamos a tener un problema.

    SEMANA: ¿Qué opina de la versión que le atribuye a usted el asesinato de su hermano Carlos Castaño?

    V.C.: La versión de que yo lo mandé matar apareció porque hubo un incidente entre los hombres que manejan mi seguridad en un intercambio de disparos. La versión sale del hecho de que a mi gente de seguridad la vieron en el lugar de los hechos y que, como ellos no hacen nada sin mi consentimiento, entonces la conclusión fue que yo lo había ordenado.
    SEMANA: ¿Y que hacía su gente de seguridad en el lugar donde desapareció Carlos Castaño?

    V.C.: Solucionando un problema de tierras del cual Carlos estaba enterado.

    SEMANA: ¿Carlos Castaño está vivo o muerto?

    V.C.: Está desaparecido porque ninguno de nosotros lo ha visto muerto. Hasta que no aparezca o lo vea muerto no diré nada.

    .

    SEMANA: Usted, 'Don Berna' y 'Macaco' están solicitados en extradición. ¿El anuncio de la desmovilizavión de los tres no es un manera de tratar de evitar la extradición?

    V.C.: Esas son especulaciones políticas ligadas a la coyuntura. Nosotros no entramos a las autodefensas por miedo a ser extraditados o miedo a terminar en una cárcel. Entramos a luchar por este país. Sin embargo qué sentido tiene entrar a un proceso de negociación si no tenemos las garantías de que no nos van a extraditar.

    SEMANA: Es decir, que si no se resuelve el tema de la extradición, ¿no se entregan?

    V.C.: Nosotros siempre hemos visto el tema de la extradición como un tema político que depende de las buenas relaciones que Colombia tenga con Estados Unidos. Creemos mucho en el Presidente y en el aval que le han dado los americanos al apoyar el proceso. Los americanos nunca incumplen.

    .

    SEMANA: ¿Usted está dispuesto a ir a la cárcel para pagar por sus delitos?

    V.C.: Dependiendo del tipo de cárcel.

    SEMANA: ¿Por ejemplo La Modelo?

    V.C.: Nosotros nos encaminamos por una colonia agrícola.

    SEMANA: ¿Cuántos años está dispuesto a pagar?

    V.C.: Lo menos posible.

    SEMANA: ¿Las autodefensas cómo van a reparar a las víctimas de sus crímenes?

    V.C.: La reparación es más simbólica. No entendemos cómo le podemos reponer a una persona un familiar perdido. Nosotros también hemos sido víctimas. El solo hecho de vernos obligados a ingresar a una guerra que nunca quisimos nos convirtió en víctimas desde el primer momento.

    SEMANA: ¿Pero la reparación podría incluir, por ejemplo, las tierras que ustedes se han apropiado o han comprado?

    V.C.: Si nos toca dar las tierras para programas sociales no hay diferencia porque eso ya lo venimos haciendo con proyectos productivos en varias zonas del país. Queremos que nos dejen hacer nuevos modelos de empresas que ya hemos venido desarrollando a nivel nacional

    SEMANA: ¿En dónde está desarrollando esos proyectos?

    V.C.: En Urabá tenemos cultivos de palma. Yo mismo conseguí los empresarios para invertir en esos proyectos que son duraderos y productivos. La idea es llevar a los ricos a invertir en ese tipo de proyectos en diferentes zonas del país. Al llevar a los ricos a esas zonas llegan las instituciones del Estado. Desafortunadamente las instituciones del Estado sólo le caminan a esas cosas cuando están los ricos. Hay que llevar ricos a todas las regiones del país y esa es una de las misiones que tienen todos los comandantes.

    ¿V.C.: Creo que podemos afirmar que tenemos más del 35 por ciento de amigos en el Congreso. Y para las próximas elecciones vamos a aumentar ese porcentaje de amigos.

     

    NARcotrÁfico

    SEMANA: Parte de la expansión de las autodefensas fue también posible debido a que usted vendió 'franquicias' de grupos paramilitares a narcotraficantes para consolidar esa expansión territorial.

    V.C.: La evolución de las autodefensas se da por varios procesos. Cuando tuvimos la avalancha de gente de todo el país pidiendo que lleváramos a las autodefensas eso causó una oleada que se desbordó en una cantidad de acciones armadas sin control en todo el país. Todo el mundo comenzó a armar grupos. El Estado para tratar de frenar esos excesos libró una cantidad de órdenes de captura contra muchos ganaderos y eso los obligó a frenar su financiación. Ahí empieza un nuevo proceso evolutivo de las autodefensas.

    SEMANA: Pero es innegable que 'Los Mellizos', Mejía en Arauca, Arroyave en los Llanos y 'Gordolindo' en el Pacífico, que eran narcos, fueron algunos de los que compraron 'franquicias' paramilitares...

    V.C.: Lo que sucedió es que cuando la expansión llegó a esos territorios en donde sólo había narcotráfico, Carlos se inventó esa cuestión de que se estaban vendiendo los frentes pero eso no era así. Aquí nunca se le ha vendido un frente a nadie.

    SEMANA: Pero hace dos años una investigación del CTI de la Fiscalía señalaba que usted le vendió a 'Los Mellizos' el bloque Vencedores de Arauca en 2.000 millones de pesos.

    V.C.: Acá nunca se vendió un frente.

    SEMANA: ¿Cómo explica que 'Los Mellizos', que eran narcotraficantes reconocidos, terminaran como comandantes paramilitares?

    V.C.: La llegada de 'Los Mellizos' acá tiene una explicación. En la parte final de la expansión quedaron unas zonas muy difíciles a las que las autodefensas no pudieron llegar. No había con quién cubrirlas. Entonces se abrió un consenso nacional para saber quién podría encargarse de esas regiones. Una de las regiones fue Arauca, donde la guerrilla era amo y señor. Se le pidió a los comandantes Ramón Izasa, 'Botalón', a los del norte y nadie quiso encargarse de esas zonas por lo difícil y complicado que era. En ese entonces la política era terminar de cubrir todos los territorios a nivel nacional y sólo estaban descubiertos cuatro.

    SEMANA: ¿Cuáles?

    V.C.: Nariño, Arauca, Guaviare y Caquetá. De allí fue que salió el Bloque Libertadores del Sur, que se encargó de Nariño, y que lo cogió 'Don Berna' en compañía del Bloque Central Bolívar (BCB). Ese bloque también cogió la zona del Caquetá y Guaviare. Arauca nadie lo quería. 'Los Mellizos' eran conocidos de la organización y se fueron acercando ofreciendo donaciones para los grupos de los Llanos hasta que nos dijeron que por qué no les dábamos ese frente. Nosotros tuvimos al comandante 'Pablo Mejía' (Víctor Mejía Múnera) un año en formación y después de eso él empezó a manejar el Bloque Vencedores de Arauca. Con 'Gordolindo' fue igual. Él se acercó y fue él quien expandió el Bloque Calima hacia el Cauca. Él financió los costos de su entrada financiando el bloque totalmente por un año.

    SEMANA: ¿Pero usted le vendió a Miguel Arroyave la 'franquicia' del Bloque Centauros en los Llanos en seis millones de dólares?

    V.C.: Arroyave llegó después de que él sale de la cárcel. Arroyave había sido un gran apoyo en logística cuando nosotros entramos a los Llanos, pero después de que él salió de la cárcel vio que nosotros no fuimos capaces de controlar el Llano. Carlos estaba al frente de eso y me preguntó la forma de penetrar sólidamente en los Llanos. Yo le dije que el problema era que no había una persona capaz de controlar el Llano y esa persona tenía que tener dinero. Entonces fue cuando él tomó la determinación de designar a Arroyave como comandante.

    SEMANA: ¿Por qué matan a Arroyave?

    V.C.: Fue por la descomposición en que venían las autodefensas producto del nerviosismo en que entraron todas las autodefensas desde que empezó el proceso de paz.

    SEMANA: Los casos de 'Los Mellizos', Arroyave y 'Gordolindo' son una muestra de que en ese afán por expandirse, los narcotraficantes fueron clave. ¿No les importó convertirlos en jefes paras?

    V.C.: En las autodefensas la mayoría éramos ilegales y con problemas jurídicos. Nunca vimos problemas que alguien con problemas jurídicos ingresara.

    SEMANA: Pero esa política terminó abriendo las puertas para que entraran poderosos narcotraficantes...

    V.C.: Cuando eso no se hablaba que las autodefensas iban a entrar a un proceso de negociación, ni que iba a haber un proceso político. Nosotros sólo pensábamos en la libertad del país de la opresión guerrillera.

    SEMANA: ¿El tema del ingreso de narcotraficantes, el que algunos bloques protejan a capos y la financiación del dinero de la droga ha causado divisiones en las autodefensas?

    V.C.: El tema del narcotráfico nunca nos ha dividido.

    SEMANA: Pero fue justamente el tema del narcotráfico en las AUC uno de los detonantes de la guerra entre Rodrigo, que criticó abiertamente la presencia de narcotraficantes en las autodefensas, concretamente con 'Don Berna'...

    V.C.: Rodrigo y 'Berna' estuvieron juntos en la guerra contra Pablo Escobar. Rodrigo era el jefe de seguridad de Fidel y el coordinador de todo lo de los Pepes era 'Berna'. Desde esa época Rodrigo no quería a 'Berna'. Rodrigo nunca aceptó que 'Berna' fuera autodefensa. La ideología de Rodrigo era que las autodefensas debían estar conformadas por personas muy selectas, muy puritanas.

    SEMANA: ¿Pero usted y el estado mayor de las AUC terminaron tomando partido en esa guerra a favor de 'Berna'?

    V.C.: Inicialmente todo el estado mayor terció en favor de Rodrigo. Todos lo llamamos para que se reconciliara con 'Berna y él se negó. Rodrigo empezó a atacar a todo el mundo. Hubo ataques militares de Rodrigo al BCB y la respuesta fue autorizar para que se defendieran militarmente. Rodrigo no me perdonó nunca que no me hubiera hecho del lado de él y que otras personas de las autodefensas ayudaran a 'Berna'. Ahí Rodrigo cogió un odio infernal contra mí.

    SEMANA: ¿Cómo ve el tema de los desmovilizados?

    V.C.: Están improvisando con ese tema. Uno de los más difíciles ha sido por ejemplo el de los miembros del Cacique Nutibara porque la mayoría fueron personas recogidas de las bandas que no tenían una formación muy profunda en las autodefensas.

    SEMANA: ¿Y cómo ve que están funcionando los albergues de desmovilizados en Bogotá?

    V.C.: Los albergues en Bogotá son un fracaso total. Un gran porcentaje de los que están ahí no son desmovilizados de las autodefensas o de la guerrilla. Son colados que se metieron ahí a ver qué pescan. Creo que lo mejor para los desmovilizados es involucrarlos en departamentos de seguridad, en seguridad privada o con el Estado. Son muchachos que son profesionales en un campo, que es la seguridad, y si se les pone a hacer cosas que ellos no saben hacer van a estar inconformes.

    SEMANA: ¿Qué opina del comisionado Luis Carlos Restrepo?

    V.C.: Que es un hombre muy inteligente, muy pragmático y muy sagaz. Lo malo es que es muy personalista. Todo lo quiere manejar él y al modo de él. Cuando llegó lo veíamos como un loco pero después uno no es capaz de vivir sin él. Eso pasa siempre con los siquiatras.

    SEMANA: Desde su perspectiva de líder de las autodefensas, ¿cómo ve a las Farc?

    V.C.: El Estado les ha quitado territorio. Pero la comandancia está intacta. Están acudiendo a la estrategia de esperar y ganar tiempo. Si la política de seguridad democrática continúa habría éxito frente a la guerrilla. Si el próximo presidente no continúa con esa estrategia, las Farc, en uno o dos años, recuperarían todo el terreno que han perdido con las autodefensas y el Estado.

    SEMANA: ¿Cree que las Farc han sido golpeadas militarmente?

    V.C.: Las Farc tienen muchas armas y deben tener alrededor de 15.000 hombres. Y eso es un pequeño ejército. Todas las armas que tienen son nuevas. La renovación de todo su armamento se dio en el período del Caguán. Tienen mucho material de apoyo liviano como morteros, lanzagranadas, ametralladoras y municiones por cantidades. Hay que reconocer que, aunque los hemos sacado de muchas regiones de Colombia, tienen más capacidad de fuego y armamento que nosotros.

    SEMANA: ¿Es cierto que en el campo militar la guerrilla se desempeña mejor que las autodefensas?

    V.C.: No. Nos llevan ventaja en cuanto a armamento. Aunque debemos reconocer que algunos de nuestros mejores comandantes en la actualidad son ex guerrilleros. En este momento debemos tener a unos 4.000 ex guerrilleros en nuestras filas, eso es cerca del 40 por ciento del total de nuestro pie de fuerza. Tuvimos una época en la que ese porcentaje llegó al 80 por ciento.

    SEMANA: ¿Y tienen muchos ex miembros de la Fuerza Pública?

    V.C.: Los ex militares que tenemos en nuestras tropas son muy buenos en la parte administrativa pero malos para combatir. Algunos de estos soldados son buenos es en táctica de defensa, especialmente cuando hay que salir corriendo, porque hasta para correr se necesita táctica.

    SEMANA: ¿Ha estado en un combate?

    V.C.: Nunca.

    SEMANA: ¿Por qué le dicen 'El Profe'?

    V.C.: Mi hermano Fidel me puso el 'Profesor Yarumo' porque cuando yo lo visitaba yo le decía que empezara programas en el campo. La mayoría de los comandantes me dicen 'El Profe' porque me han visto como un consejero nacional.

    SEMANA: ¿Se considera más guerrero o estratega?

    V.C.: No soy un guerrero. Soy un estratega.

  • LAS TRAICIONES DE SEGOVIA (FRAGMENTO)

    Las traiciones de
    Segovia

    (fragmento) texto completo en el libro "Pais de plomo" de Juanita Leon o en www.elmalpensante.com
    Por Juanita León 

    Como Barranca, como Urabá, como el Magdalena Medio, el municipio de Segovia ha pasado del rojo

    intenso al azul paramilitar en medio de convulsiones y contubernios políticos, sociales y

    militares que nadie hubiera previsto apenas diez años atrás.

    Cuando el jefe paramilitar del Bloque Metro, Rodrigo Franco, alias "Doble Cero", denunció

    públicamente en agosto de 2002 a sus amigos militares de Segovia, Antioquia, por haberlo

    traicionado, muchos colombianos renuentes a creer en la existencia de alianzas entre las

    autodefensas y miembros del ejército finalmente creyeron.
    Que la denuncia fuera hecha precisamente por Doble Cero le otorgaba mayor credibilidad, porque

    Rodrigo Franco era el paramilitar de mostrar, el "comandante de las causas perdidas", como lo

    bautizó el corresponsal estadounidense Scott Wilson en un artículo publicado en The Washington

    Post. Doble Cero no estaba involucrado en el narcotráfico, era un hombre educado y no hacía alarde

    de la violencia aunque la ejercía sin piedad. Parecía un hombre sensato. Nacido en Medellín en

    1965, se educó en el tradicional colegio jesuita de San Ignacio. Fue teniente del ejército en la

    década de los ochenta y sirvió en el Magdalena Medio, donde se hizo conocer por sus tácticas

    contrainsurgentes poco convencionales e ilegales. Éstas empañaron su carrera militar hasta que en

    1989 se retiró de las Fuerzas Armadas y -como otros cientos de oficiales- se fue a trabajar con

    Fidel Castaño, en un principio como escolta. Gracias a su entrenamiento militar, Doble Cero

    ascendió en la organización, convirtiéndose en una pieza clave para la consolidación de las

    Autodefensas Unidas de Córdoba y Urabá y en amigo personal de Carlos Castaño.
    Muchas cosas lo unieron al jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (auc) hasta cuando ambos

    fueron asesinados por sus ex compañeros con pocos días de diferencia. Castaño, el 16 de abril de

    2004; Doble Cero, el 28 de mayo. Pero una cosa los separaba: el narcotráfico. Castaño consideraba

    que éste era un mal necesario para financiar la guerra contra la guerrilla, mientras que Doble

    Cero estaba convencido de que el negocio de las drogas perjudicaba la cruzada contra las Farc,

    corrompía el movimiento, lo traquetizaba. Su opinión era minoritaria dentro de las auc, y también

    incómoda, lo cual obligó a Doble Cero a retirar a sus 1.500 combatientes del Bloque Metro de la

    confederación paramilitar en septiembre de 2002.
    Antes de llegar a esa decisión ocurrieron sucesos importantes. Cuando faltaba un mes para su

    retiro de la confederación paramilitar, Doble Cero reveló en un comunicado de mediados de agosto

    de 2002 que una patrulla del ejército al mando del subteniente Jairo Velandia Espitia había

    asesinado el 9 de agosto a veinticuatro combatientes suyos en estado de indefensión en las afueras

    del casco urbano de Segovia, tras citarlos para coordinar un ataque conjunto contra una columna de

    las Farc. Su denuncia -ignorada por los medios, que en ese momento estaban concentrados en los

    atentados terroristas cometidos por las Farc durante la posesión del presidente Álvaro Uribe en

    Bogotá el 7 de agosto- ponía en entredicho al general Martín Orlando Carreño. El hoy comandante

    del ejército dirigía en ese entonces la Segunda División y era considerado un oficial tropero y

    aguerrido con una importante carrera militar por delante. El 10 de agosto había aparecido en una

    rueda de prensa presentando el operativo de Segovia como una victoria histórica del ejército

    contra los paramilitares, resultado de "varios meses de una ardua labor de inteligencia".
    Los medios colombianos dejaron pasar el incidente y la denuncia de Doble Cero hasta que Scott

    Wilson, corresponsal estadounidense del Washington Post, publicó el 18 de septiembre la versión de

    que los paramilitares habían sido engañados y emboscados en Segovia. En su nota, Wilson señaló la

    coincidencia y conveniencia de este aparente triunfo militar con la certificación anual en

    derechos humanos realizada en esas fechas por el gobierno de Estados Unidos. La Operación

    Tormenta, como la bautizó el general Carreño, era muy útil para despejar cualquier duda sobre el

    compromiso -tantas veces cuestionado- del ejército en su lucha contra los paramilitares y para

    asegurar la asistencia militar por 1.300 millones de dólares, objeto en ese momento de debate en

    el Congreso estadounidense.
    La ministra de Defensa, Marta Lucía Ramírez, y el vicepresidente, Francisco Santos, salieron de

    inmediato a descalificar públicamente el artículo del Post. Pero ya era demasiado tarde. El Tiempo

    publicó al día siguiente el escalofriante testimonio de uno de los paramilitares emboscados, quien

    supuestamente había entablado la relación con el subteniente Velandia, y Doble Cero concedió

    sendas entrevistas a medios nacionales e internacionales en las cuales describió en detalle la

    alianza de los paramilitares con los militares en Segovia. El incidente se convirtió en una

    auténtica pesadilla para el gobierno, porque aunque la larga connivencia entre autodefensas y

    militares o policías es evidente desde hace varios años en algunas regiones, la élite en Bogotá ya

    no pudo seguir negando la alianza, una vez lo escuchó directamente de boca del paramilitar. La

    confesión de un criminal es irrebatible.

    La increíble metamorfosis de Segovia
    Segovia es un municipio minero de 32.000 habitantes situado 200 kilómetros al nororiente de

    Medellín. Su metamorfosis es un ejemplo de las rápidas mutaciones que han venido sufriendo ciertas

    regiones de Colombia, donde más agudo ha sido el conflicto. Mientras en los años ochenta el

    municipio fue víctima de cruentas represalias de paramilitares por ser uno de los más antiguos

    bastiones de la izquierda en el occidente del país, ahora el pueblo en masa enterraba a sus

    antiguos victimarios como si fueran mártires de la patria.

     

  • CASTAÑO ESTA MUERTO

    PARAMILITARISMO
    "Castaño está muerto"
    Fuentes paramilitares sostienen que fue secuestrado y asesinado dos días después del ataque en su contra en una base de las AUC. Como consecuencia, se pronostican enfrentamientos entre algunas facciones del grupo armado ilegal.

    "A Carlos Castaño lo mataron en una base de entrenamiento llamada ECA (Escuela de Capacitación Acuarela), ubicada en la finca conocida como La 35, en los alrededores del caserío El Tomate, dos días después de su retención", relata una persona que conoce en detalle los sucesos recientes ocurridos entre las autodefensas.

    Según las versiones de esta y otra fuente cercana a las AUC recogidas por SEMANA, quedan pocas dudas de que Castaño fue asesinado, así como siete de sus escoltas. Como ya se sabe, sólo dos lograron huir y se entregaron: Jorge Antonio Ramos, alias 'El Tigre', de 21 años, y Jairo Vladimir Rojas, alias 'La Vaca'.

    El hombre de las autodefensas aseguró que "a Carlos lo tuvieron maniatado, en interiores. Luego de dos días de humillaciones y acusaciones de traición fue ahorcado". Dijo que la acción la había ejecutado personalmente 'Monoleche', también conocido como '18', que fue quien dirigió desde el comienzo el ataque a Castaño, en Rancho al Hombro, en la vía San Pedro de Urabá-Arboletes.

    Otra fuente dijo que Castaño pasó sus últimas horas en uno de los calabozos de la ECA, ubicada en la vereda San Pablo, en una construcción hecha de cemento y con rejas. "Su enterrador fue el paramilitar conocido como 04".

    Sin tantos detalles, el ex jefe del Bloque Metro de las AUC, alias 'Rodrigo Franco', también aseguró a SEMANA que Carlos Castaño está muerto y que sólo los autores del crimen tienen idea sobre el paradero del cadáver. (Ver entrevista). Un miembro de los grupos de autodefensa comentó que el cadáver de Castaño fue enterrado en un sitio en inmediaciones de la base donde se le retuvo, pero que luego lo desenterraron y lo trasladaron a un lugar desconocido.

    ¿Por qué Castaño se descuidó al punto de ser asaltado con tanta facilidad por sus enemigos? La clave parece estar en su jefe de escoltas, 'Cariaca', quien, según se deduce del relato a las autoridades de Jorge Antonio Ramos Montes, apodado 'El Tigre', no se encontraba junto a Castaño el día del ataque en Rancho al Hombro. Otra fuente dijo a los medios que "Cariaca se le torció" al jefe paramilitar.

    Según las indagaciones de SEMANA, 'Cariaca', de 23 años, hijo de un paramilitar muerto en un combate en el que también hirieron a 'Monoleche', era miembro de la escolta personal de Castaño desde hacía varios años. "Fidel Castaño prácticamente crió a 'Cariaca' y por eso Carlos lo reclutó y era de su confianza", relató otra fuente.

    Varias de las personas conocedoras del mundo paramilitar consultadas por SEMANA coincidieron en que 'Cariaca' "se vendió a quienes planeaban el atentado", como dijo una de ellas. Sus versiones son comunes al asegurar que las tropas para el ataque las habían desplazado del frente Abibe, hacía más de 10 días. "Sólo esperaban una oportunidad en la que 'su hombre' les informara el itinerario de Carlos para las siguientes 24 horas, pues él cambiaba constantemente las rutinas y los sitios de reunión, y sólo su jefe de escoltas podía saber qué planes tenía para el día siguiente", dijo otra.

    En los alrededores de la tienda conocida como Rancho al Hombro , donde dice una de las versiones que ocurrió el ataque, estuvieron las autoridades la semana pasada buscando la fosa común donde se cree estaban los escoltas de Castaño asesinados
    Personas que trataron a Carlos Castaño en los meses previos a su desaparición afirman que se había transformado desde que nació su hija con Kenya Gómez, su última esposa y quien, ante la inminencia del peligro que corría, abandonó el país hace una semana.

    "Se volvió un hombre obsesionado con desmontar lo que llamaba 'un producto que nos salió chimbo", dijo alguien que lo vio en sus último días. "Tuvo el poder para ser uno de los hombres más ricos del país y a su muerte sólo tenía con qué escasamente costear su seguridad".

    Sube la temperatura

    El pasado lunes 26 de abril esta redacción recibió un comunicado de un grupo que se identificó como Colombia Libre de Narcotraficantes, Colina.

    En el documento la supuesta organización relató estar compuesta por 16 personas -con rango de comandantes dentro de las AUC- dispuestas a revelar los secretos que Castaño, según su versión, dejó a salvo y de manera compartimentada entre varias personas de su confianza. 'Colina' advirtió que denunciaría la relación entre narcotraficantes, autodefensas y políticos corruptos y que respondería por la vía militar, de ser necesario. Al tiempo, indicó que en Urabá ya se preparaba una agresión de las AUC contra el Bloque Élmer Cárdenas, cuyo jefe es Alfredo Berrío, 'El Alemán', hoy por fuera de la mesa de negociación con el gobierno.

    Fuentes en esa región dijeron a SEMANA que en efecto había una concentración de tropas en el sitio El Volcán, cerca de San Pedro de Urabá, y en El Carmelo, entre los municipios de Canalete y Arboletes.

    Al ambiente enrarecido que produjeron estos anónimos se sumó la denuncia la semana pasada del gobierno de que habría un plan, de sectores del narcotráfico y de las AUC, para atentar contra el presidente Álvaro Uribe.

    Las AUC respondieron que no existe ningún plan para atentar contra el Presidente y expresaron su interés de seguir en la mesa de negociaciones, aunque, como lo calificó el propio jefe militar de esa organización, Salvatore Mancuso, el proceso se encuentra en su momento más crítico.

    En efecto, luego de que el gobierno les exigió a las AUC que pasaran a concentrar sus tropas para hacer viable la verificación del cumplimiento del cese del fuego por parte de la OEA y ratificó que la extradición no es negociable, se ha escuchado más de una voz descontenta dentro de ese grupo armado ilegal.

    El gobierno, como lo dio a entender el ministro del Interior y de Justicia, Sabas Pretelt, al interpretar las declaraciones de Mancuso como una expresión de interés de las AUC en ajustar y seguir adelante con el proceso de paz, está de todos modos tratando de mantener vivo el proceso, aun con Castaño muerto.

    Incluso SEMANA supo que en una reunión privada, en Medellín, el martes 27 de abril, un funcionario clave de la administración Uribe en el tema de la paz reconoció con crudeza que Carlos Castaño "ya no tronaba ni sonaba" en la negociación y que era visto por los demás jefes 'paras', incluso, "como un aliado del gobierno".

    No va a ser tarea fácil porque la muerte del jefe paramilitar, de confirmarse, va a producir remezones en la organización, que a juzgar por los personajes de los que se trata, y el nivel de violencia que manejan, se harán sentir por fuera de esta. Si algo dejó en claro la amarga experiencia reciente de la negociación con las Farc es que es una misión imposible mantener un proceso de paz andando con un actor ilegal, si éste persiste en su violencia armada contra la sociedad.



    “Don Berna’ dio la orden de matarlo”
    Doblecero’, fundador de las autodefensas de Córdoba y Urabá, asegura que “los narcos de las AUC” son los responsables de su asesinato.
    Tras permanecer en silencio durante más de seis meses, luego de ser combatido ferozmente por los bloques Central Bolívar, Suroeste y Cacique Nutibara de las AUC, ‘Rodrigo Franco’ o ‘Doblecero’, antiguo jefe de las autodefensas del Bloque Metro, con presencia en el noreste y oriente de Antioquia, respondió a una entrevista de SEMANA sobre el ataque a Carlos Castaño por parte de sus antiguos aliados y los desafíos que se le avecinan al gobierno en el proceso de paz con los paramilitares.
    SEMANA: ¿Al fin Carlos Castaño, por lo que usted sabe, está vivo o muerto?
    Rodrigo Franco: Carlos Castaño está muerto.
    SEMANA: ¿Dónde está él o su cadáver?
    R.F.: Eso sólo lo saben sus asesinos. A ellos habría que preguntarles.
    SEMANA: En su versión, ¿quién dio la orden de matarlo y por qué?
    R.F.: Don Berna (Adolfo Paz, inspector de las AUC), como la cabeza del narcotráfico, no sólo dentro de las AUC sino en el país. Carlos se había convertido en un obstáculo insalvable para que los narcotraficantes lograran la unidad y el poder absoluto dentro de las AUC, para radicalizar sus posiciones en las negociaciones con el gobierno. Carlos se oponía a que los temas principales de las negociaciones fueran la no extradición y la defensa de los intereses de los narcotraficantes. También se opuso a lo que planteaban los narcos de confrontar militarmente al Estado y a su clase dirigente, como método para presionar en medio de las conversaciones.
    SEMANA: Se anuncia la creación de Colina (Colombia Libre de Narcotraficantes). ¿Usted sabe algo de esta organización o hace parte de ella?
    R.F.: El narcotráfico es un fenómeno socioeconómico que debe ser combatido integralmente por el Estado y por la sociedad, más con educación, cultura y mejoramiento de las condiciones de vida en el campo, que militarmente. Aunque el elemento criminal de éste debe desaparecer, como condición para que se pueda avanzar en los otros, consideramos que son el Estado y la sociedad los que deben adoptar su verdadero rol y no este tipo de organizaciones, que ya no tienen cabida dentro de la sociedad colombiana y que no traerían consigo sino más pérdidas inútiles.
    SEMANA: ¿Es previsible que se desate una guerra entre hombres leales a Castaño y quienes ahora se descubren como sus enemigos?
    R.F.: No tanto que se desarrolle una guerra de gente leal a Castaño, puesto que Castaño ya estaba prácticamente solo dentro de las AUC. La lógica dice que el poder adquirido por medio de la violencia, la intimidación y la corrupción necesita continuamente de dosis más altas de estos elementos para poder sostenerse. Esto continuará así dentro de las AUC hasta su completa autodestrucción.
    SEMANA: En estas condiciones, ¿para dónde va la negociación con las AUC?
    R.F: Cuando se narcotizan las AUC pierden la oportunidad histórica que tenían para aportar a la solución definitiva del conflicto. De ahí en adelante, se convierten más en un obstáculo para la paz. Ese obstáculo hay que superarlo, pero no a cualquier precio. Las demandas de los narcos de las AUC son inviables. Si el Estado claudica ante ellos se corre el riesgo de que este país se convierta en una narcodemocracia. El gran desafío del Estado es ¿cómo lograr desarmar a este actor de forma pacífica, antes que se consolide la unión, que ya existe, en torno al narcotráfico de las AUC con las guerrillas?
    SEMANA: El presidente Álvaro Uribe dijo que no negociará la extradición y exigió concentración de tropas de las AUC para que verifique la OEA. ¿Cómo ve usted esas condiciones en el panorama actual?
    R.F: Los narcos de las AUC no tienen ningún inconveniente en concentrar una gran masa de desempleados armados y uniformados, con tal de que el Estado les dé tiempo a ellos para seguir corrompiendo las ya muy permeadas instituciones colombianas y para seguir dirigiendo desde sus haciendas la exportación de narcóticos. El caso no es ese, y yo no me imagino a Berna (Adolfo Paz), Mancuso, Macaco y a los ‘Mellizos’ Mejía durmiendo en catres, en medio de las tropas concentradas.
    SEMANA: ¿Cuál es su diagnóstico sobre el rumbo que tomarán estos bloques, dispersos, sin jefe único y muchas veces dominados por el narcotráfico?
    R.F.: No es un diagnóstico sino una realidad que se está viviendo en el campo colombiano, desde hace ya algún tiempo, donde grupos de combatientes de las AUC se han convertido en salteadores, ladrones, pequeños narcos, etc., en algo igual o peor a lo que supuestamente dicen o decían combatir. Es que cuando se narcotizó a las AUC y se perdieron la ideología, la mística y la disciplina, eso es lo que quedó.
    SEMANA: ¿Sin poder militar, quedó su organización por fuera del conflicto y de la solución?
    R.F.: Esto no es de mucha gente ni de masas de desempleados armados, esto es más bien de muchas y buenas ideas, en la mente de muchos y buenos compatriotas. El hecho de que hayamos perdido poder militar no nos afecta demasiado, puesto que el poder nuestro era para combatir a la guerrilla. Si el Estado cumple con su función, probablemente no necesitemos desenterrar un solo fusil más. Esos eran para hacer la guerra, ahora para buscar la paz, el progreso y el desarrollo, nos quedan las ideas y la disposición, lo que pasa es que no nos podíamos meter en el mismo narcocostal con las AUC. Con esa gente es mejor estar enfrentado que enredado.


  • ASESINADO POR DON BERNA Y SUS SECUACES

     
    La última imagen que se vio de alias Rodrigo fue con sus hombres en septiembre del año pasado, durante combates en el municipio de San Roque con varios frentes de las Autodefensas Unidas de Colombia.
    Jaime Pérez
    Doblecero, sepultado en Medellín

      Sepelio fue ayer en el cementerio Campos de Paz, a las 5:00 p.m.
      General ruiz confirmó identidad del ex jefe del Bloque Metro.
      Alias rodrigo había regresado recientemente del extranjero.


    Por
    Glemis Mogollón V.

    Cerca de 60 personas estuvieron ayer a las 5:00 de la tarde en el cementerio Campos de Paz, para asistir al sepelio de Carlos Mauricio García Fernández, jefe del Bloque Metro de las autodefensas, conocido con los alias de Doblecero o Rodrigo.

    "Estaba en el extranjero y había regresado hace poco al país", comentó un familiar. El sepelio estuvo vigilado por un operativo de la Policía.

    "Él había acabado militarmente con su grupo y quería iniciar una nueva etapa política", sostuvo el allegado.

    El cadáver de Rodrigo salió ayer a las 4:00 a.m. en un vehículo de la Funeraria La Milagrosa, de Santa Marta, donde fue asesinado en la noche del pasado viernes cuando paseaba en compañía de una mujer.

    Así termina la historia de un hombre que fue cercano a Carlos Castaño, el desaparecido jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia, pero que se apartó de ese grupo armado con el argumento de estar en contra del narcotráfico.

    Confirman identidad
    A las dudas iniciales sobre la identidad de Doblecero, ayer el comandante operativo de la Policía, general Alberto Ruiz, confirmó que Rodrigo Franco o Doblecero y el hombre asesinado el viernes en las playas de El Rodadero eran la misma persona.

    "El informe que tengo indica que se trata en efecto del denominado comandante Doblecero", dijo el oficial.

    El coronel Óscar Gamboa Argüello, comandante de la Policía en Magdalena, sostuvo que las pruebas de necrodactilia y decadactilar permitieron determinar con certeza la plena identidad del hombre asesinado. La mujer que acompañaba a García Fernández cuando fue acribillado, recuperó la libertad después de ser interrogada por la Fiscalía, confirmó la Policía.

    "Él se desplazaba con frecuencia entre Cartagena y Santa Marta y había concertado por teléfono una cita con esa mujer. Al parecer, sus enemigos interceptaron la llamada y fue así como lo encontraron", dijo un investigador del caso.

    En el momento del asesinato, Doblecero se encontraba desarmado. "A la víctima no se le encontró ni un cortauñas, no portaba armas ni explosivos, sólo sus documentos de identidad y unos papeles con varios números telefónicos anotados, que sirvieron de pista para verificar su identidad y comprobarla con sus familiares en Medellín", dijo un funcionario de la Fiscalía.

    A pesar de haber reconocido la derrota militar del Bloque Metro, alias Rodrigo continuó sus denuncias sobre los fuertes vínculos entre las Auc y el narcotráfico hasta su muerte.

    En uno de sus últimos pronunciamientos, recogidos por las agencias de noticias extranjeras, comparó a Santa Fe de Ralito, centro de la zona de concentración de las autodefensas en Córdoba, como "una nueva Catedral", al hacer alusión a la prisión que albergó a Pablo Escobar.

    "Lo que se acordó fue una zona de distensión para extraditables", dijo en las últimas entrevistas que concedió a las agencias extranjeras.