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  • "Don Berna": El hombre de las sombras (tomado del archivo digital de la revista SEMANA)

    A sus 44 años, Diego Fernando Murillo Bejarano 'Don Berna' ha sobrevivido a tres violentos atentados, se ha enfrentado a los más poderosos criminales y ha visto desembarcar a 2.000 hombres de la Policía que llegaron para cazarlo. Su historia sintetiza la historia de la violencia de las últimas décadas en el país. Y sigue vivo porque ha tenido una habilidad natural para mimetizarse en las sombras cuando es necesario y luego salir a la luz para continuar sus batallas.

    En su juventud simpatizó con el EPL. A principios de los 90 era un discreto hombre que trabajaba con Mario Galeano y William Moncada, ambos miembros de la estructura oculta del cartel de Medellín. 'Don Berna' se ganó su confianza y pasó de mandadero a chofer, a jefe de escoltas y de sicarios. Luego, cuando Pablo Escobar asesinó a Galeano y a Moncada en La Catedral, 'Don Berna' se puso a salvo y se acercó a los hermanos Fidel y Carlos Castaño y a su lugarteniente Carlos Mauricio García, alias 'Doblecero'. Cuando murió Fidel, 'Don Berna' tomó su anillo de diamantes y empezó a usarlo en señal de admiración, de orgullo y de respeto. No era para menos, con ellos había conformado la banda armada 'Los Pepes', que ayudó en la cacería y muerte de Escobar. También trabó alianzas con los carteles de Cali y del Norte del Valle. Aquel hombre que en principio era un aliado circunstancial de los Castaño en la guerra contra Escobar se convirtió en el jefe de sicarios de todo Medellín. 'Don Berna' aprendió que quien "maneja las oficinas de cobro y los sicarios, es el capo de todos los capos".

    Esa posición le sirvió para poner en marcha dos de sus organizaciones criminales: la banda La Terraza y La Oficina de Envigado. A La Terraza, que se había formado en el barrio Manrique de la zona nororiental de Medellín, 'Don Berna' la acercó a los paramilitares. Esa banda que llegó a tener 200 integrantes recibió asesoría militar, armamento sofisticado y fue el instrumento con que 'Don Berna' cumplió varios asesinatos selectivos que, según las investigaciones, ordenaron Carlos Castaño y el estado mayor de las AUC, entre ellos el de Elsa Alvarado y Mario Calderón, del Cinep; el del humorista Jaime Garzón y el del antropólogo de la Universidad de Antioquia Hernán Henao.

    Luego le puso fin a las 'desobediencias' de La Terraza. 'Don Berna' invitó a sus jefes de la banda a una reunión en Valencia, el municipio de Córdoba donde hoy es el rey. En esa reunión, pasada por música, mujeres y licor, los jefes terminaron embriagados y fusilados uno a uno. Sólo logró sobrevivir alias 'Carlitos', muerto un par de meses después a unos metros de la plaza de toros de Medellín, ciudad que don Berna domina en la distancia. Prueba de eso fue el paro de transportes del pasado miércoles en señal de protesta por su búsqueda en Ralito.

    Desde que en el año 2000 'Don Berna' se refugió en el territorio de Carlos Castaño, en Córdoba, se convirtió en el sostén económico de las AUC. Los cultivos y laboratorios de cocaína en los alrededores de Valencia y Tierralta quedaron bajo control de su frente 'Héroes de Tolová'. Ya en el paramilitarismo, entró en una guerra a muerte con el jefe paramilitar 'Doblecero', quien siempre se negó a reconocerlo como inspector y comandante de las AUC. Hace un año lo asesinó en El Rodadero de Santa Marta, Murillo dio otra vez más muestra de su eficacia y su poder para sacar de carrera a sus enemigos.

    Los problemas de salud de 'Don Berna' lo han puesto por momentos en riesgo frente a sus enemigos. Además de los daños que sufrió desde muy joven en una pierna y en su rostro, por un atentado de sus ex compañeros del EPL, en los últimos años Murillo Bejarano debía someterse a largas transfusiones de sangre debido a que sufría hepatitis B. Por eso camina lento, tal como lo hizo el viernes de la semana pasada cuando se entregó y escribió un capítulo más de su historia.

    Edición: 1204
    Fecha: 2005-05-28
    Sección: Nacion
    Caracteres: 3913

  • Don Berna dio la orden de matar a Carlos Castaño (archivo igital SEMANA)

    "Don Berna' dio la orden de matarlo"
    Doblecero', fundador de las autodefensas de Córdoba y Urabá, asegura que "los narcos de las AUC" son los responsables de su asesinato.

    Tras permanecer en silencio durante más de seis meses, luego de ser combatido ferozmente por los bloques Central Bolívar, Suroeste y Cacique Nutibara de las AUC, 'Rodrigo Franco' o 'Doblecero', antiguo jefe de las autodefensas del Bloque Metro, con presencia en el noreste y oriente de Antioquia, respondió a una entrevista de SEMANA sobre el ataque a Carlos Castaño por parte de sus antiguos aliados y los desafíos que se le avecinan al gobierno en el proceso de paz con los paramilitares.

    SEMANA: ¿Al fin Carlos Castaño, por lo que usted sabe, está vivo o muerto?

    Rodrigo Franco: Carlos Castaño está muerto.

    SEMANA: ¿Dónde está él o su cadáver?

    R.F.: Eso sólo lo saben sus asesinos. A ellos habría que preguntarles.

    SEMANA: En su versión, ¿quién dio la orden de matarlo y por qué?

    R.F.: Don Berna (Adolfo Paz, inspector de las AUC), como la cabeza del narcotráfico, no sólo dentro de las AUC sino en el país. Carlos se había convertido en un obstáculo insalvable para que los narcotraficantes lograran la unidad y el poder absoluto dentro de las AUC, para radicalizar sus posiciones en las negociaciones con el gobierno. Carlos se oponía a que los temas principales de las negociaciones fueran la no extradición y la defensa de los intereses de los narcotraficantes. También se opuso a lo que planteaban los narcos de confrontar militarmente al Estado y a su clase dirigente, como método para presionar en medio de las conversaciones.

    SEMANA: Se anuncia la creación de Colina (Colombia Libre de Narcotraficantes). ¿Usted sabe algo de esta organización o hace parte de ella?

    R.F.: El narcotráfico es un fenómeno socioeconómico que debe ser combatido integralmente por el Estado y por la sociedad, más con educación, cultura y mejoramiento de las condiciones de vida en el campo, que militarmente. Aunque el elemento criminal de éste debe desaparecer, como condición para que se pueda avanzar en los otros, consideramos que son el Estado y la sociedad los que deben adoptar su verdadero rol y no este tipo de organizaciones, que ya no tienen cabida dentro de la sociedad colombiana y que no traerían consigo sino más pérdidas inútiles.

    SEMANA: ¿Es previsible que se desate una guerra entre hombres leales a Castaño y quienes ahora se descubren como sus enemigos?

    R.F.: No tanto que se desarrolle una guerra de gente leal a Castaño, puesto que Castaño ya estaba prácticamente solo dentro de las AUC. La lógica dice que el poder adquirido por medio de la violencia, la intimidación y la corrupción necesita continuamente de dosis más altas de estos elementos para poder sostenerse. Esto continuará así dentro de las AUC hasta su completa autodestrucción.

    SEMANA: En estas condiciones, ¿para dónde va la negociación con las AUC?

    R.F: Cuando se narcotizan las AUC pierden la oportunidad histórica que tenían para aportar a la solución definitiva del conflicto. De ahí en adelante, se convierten más en un obstáculo para la paz. Ese obstáculo hay que superarlo, pero no a cualquier precio. Las demandas de los narcos de las AUC son inviables. Si el Estado claudica ante ellos se corre el riesgo de que este país se convierta en una narcodemocracia. El gran desafío del Estado es ¿cómo lograr desarmar a este actor de forma pacífica, antes que se consolide la unión, que ya existe, en torno al narcotráfico de las AUC con las guerrillas?

    SEMANA: El presidente Álvaro Uribe dijo que no negociará la extradición y exigió concentración de tropas de las AUC para que verifique la OEA. ¿Cómo ve usted esas condiciones en el panorama actual?

    R.F: Los narcos de las AUC no tienen ningún inconveniente en concentrar una gran masa de desempleados armados y uniformados, con tal de que el Estado les dé tiempo a ellos para seguir corrompiendo las ya muy permeadas instituciones colombianas y para seguir dirigiendo desde sus haciendas la exportación de narcóticos. El caso no es ese, y yo no me imagino a Berna (Adolfo Paz), Mancuso, Macaco y a los 'Mellizos' Mejía durmiendo en catres, en medio de las tropas concentradas.

    SEMANA: ¿Cuál es su diagnóstico sobre el rumbo que tomarán estos bloques, dispersos, sin jefe único y muchas veces dominados por el narcotráfico?

    R.F.: No es un diagnóstico sino una realidad que se está viviendo en el campo colombiano, desde hace ya algún tiempo, donde grupos de combatientes de las AUC se han convertido en salteadores, ladrones, pequeños narcos, etc., en algo igual o peor a lo que supuestamente dicen o decían combatir. Es que cuando se narcotizó a las AUC y se perdieron la ideología, la mística y la disciplina, eso es lo que quedó.

    SEMANA: ¿Sin poder militar, quedó su organización por fuera del conflicto y de la solución?

    R.F.: Esto no es de mucha gente ni de masas de desempleados armados, esto es más bien de muchas y buenas ideas, en la mente de muchos y buenos compatriotas. El hecho de que hayamos perdido poder militar no nos afecta demasiado, puesto que el poder nuestro era para combatir a la guerrilla. Si el Estado cumple con su función, probablemente no necesitemos desenterrar un solo fusil más. Esos eran para hacer la guerra, ahora para buscar la paz, el progreso y el desarrollo, nos quedan las ideas y la disposición, lo que pasa es que no nos podíamos meter en el mismo narcocostal con las AUC. Con esa gente es mejor estar enfrentado que enredado.

    Edición: 1148
    Fecha: 2004-04-30
    Sección: Nacion
    Caracteres: 5608