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  • HUMMMM... (Revivamos nuestra historia o las andanzas de dos pícaros y traviesos Generales)

    Ex paramilitar compromete al Ejército en muerte de cinco personas presentadas como guerrilleros

    Revista Cambio 02 de noviembre de 2008

     

    El general Leonardo Gallego, en el círculo, llegó a San Rafael el día de los hechos. ¿Què hacìa allì? Foto: AFP

    EL DOMINGO 10 DE MARZO de 2002, oficiales de la IV Brigada del Ejército escogieron un escenario poco usual para presentar ante un grupo de periodistas un balance de sus operaciones en materia de orden público: el solar del asilo de ancianos de San Rafael, un pueblo del oriente antioqueño. Allí pusieron en fila cinco camillas con cinco cadáveres  cubiertos con sábanas. A su lado, en un mesón de madera había cables y dispositivos metálicos usados en la fabricación de explosivos.

    Según el parte oficial,  los cadáveres eran de guerrilleros de las Farc muertos en combate con tropas del batallón de Artillería Número 4 que los sorprendieron cuando intentaban volar un puente y atentar contra la represa Guatapé-El Peñón-San Rafael, una de las represas de generación de energía más grandes del país. Como la noticia se conoció en vísperas de las elecciones regionales, tuvo amplio despliegue incluso en medios internacionales que destacaron el esfuerzo de las autoridades para impedir un sabotaje de impredecibles consecuencias.

    Salvo los dolientes de los muertos, todo el mundo se tragó entera la versión militar. Familiares de Érika Viviana Castañeda y Deisy Johana Carmona Usme, de 13 y 14 años, y estudiantes del Liceo San Rafael, pusieron el grito en el cielo porque las dos menores  fueron presentadas entre los supuestos guerrilleros abatidos. Sus compañeros de colegio, comerciantes y habitantes de San Rafael organizaron una protesta para rechazar lo que consideraban una gran injusticia.

    Gloria López, madre de Erika Viviana, recuerda que vio por última vez a su hija la tarde del sábado 9, cuando ella fue a pedirle permiso para ir a una fiesta en compañía de su amiga Deisy. Dos horas más tarde, los vecinos le informaron que ellas hacían parte de un grupo de cinco personas muertas por disparos hechos en un retén militar contra la volqueta en la que se dirigían hacia la vereda El Silencio.

    Al día siguiente -cuenta la señora López-, cuando se encontraba con otros familiares a las puertas del hospital a la espera de que les entregaran los cadáveres, llegó un grupo de militares para llevarse los cuerpos. "No se preocupen -les dijo uno de los uniformados-. Necesitamos los cadáveres unos minutos porque estamos en una investigación interna, pero los volvemos a traer dentro de un rato". En ese momento nadie imaginó que los cuerpos iban con destino al asilo donde los oficiales de la IV Brigada harían la rueda de prensa.

    Desde ese día, el caso pareció condenado al olvido: la fiscal de San Rafael se declaró impedida para asumirlo y trasladó la denuncia penal por homicidio presentada por los familiares de los muertos al juzgado 23 Penal Militar de Medellín El Tribunal Administrativo de Antioquia admitió una demanda contra la Nación pero no parece haber llegado lejos. Y el juez militar se limitó a abrir investigación y a recoger declaraciones de militares de bajo rango, pero no tomó ninguna decisión de fondo.

    Falso positivo

    Han pasado casi siete años y el caso recobró vida a finales de enero, cuando un ex paramilitar de nombre Parmenio de Jesús Usme García se presentó ante una fiscal de la Unidad de Justicia y Paz en Medellín para rendir versión libre. La diligencia se llevó a cabo los días 29 y 30.

    Familiares y amigos de los muertos que viajaron a Medellín reconocieron a Usme García como el hombre que manejaba el vehículo que había sido tiroteado por la patrulla militar y le pidieron, por medio de la fiscal Adriana Restrepo, que incluyera en su versión el relato de los hechos.

    Usme García aceptó hacerlo y además anunció que confesaría cerca de 200 crímenes. Durante la audiencia contó que se había desempeñado en San Rafael como segundo del Bloque Metro de las Auc, entonces al mando de Carlos Mauricio García, Doble Cero, y dijo que para sus operaciones usaba una volqueta del municipio en la que podía moverse libremente. En ella estaba recorriendo el pueblo ese sábado 9 de marzo de 2002, cuando dos jovencitas le hicieron señas para que parara y le pidieron que las llevara hasta El Silencio donde había una fiesta. Accedió y por el camino recogió a otros tres conocidos suyos: Giovanny Uribe Noreña, Nelson Alfredo López  y Jon Jairo Hincapié.

    Cuando se acercaban a la vereda El Jordán sintió varias descargas de fusil contra el vehículo, que quedó prácticamente partido por la mitad. Todos los pasajeros murieron, él recibió dos tiros y se salvó de milagro . Al día siguiente, cuando era atendido en el hospital se enteró de la versión falsa del Ejército sobre el combate y los guerrilleros muertos. Su vida estaba en peligro porque era el único sobreviviente que podía desmentir la versión oficial y con la ayuda de un hermano que había trabajado allí como enfermero salió por una puerta que no era de acceso público y huyó. 

    Usme García dijo que el episodio tenía toda la apariencia de lo que hoy se conoce como "falso positivo": un montaje de los militares para simular un éxito en la lucha contra el terrorismo.

    El de San Rafael había sido armado por oficiales de la IV Brigada en asocio con miembros de la Policía, encabezados entonces por Gallego.

    Los fiscales decidieron verificar la versión del ex paramilitar postulado para recibir los beneficios que otorga la Ley de Justicia y Paz,  y en las dos últimas semanas se dedicaron a revisar y a desempolvar documentos y testimonios sobre el caso.

    CAMBIO conoció el resultado de parte de esas diligencias y además consultó fuentes del oriente antioqueño, entre ellas familiares de las víctimas y personas que entonces tenían funciones públicas. También constató anomalías que habrían impedido a la Justicia establecer la verdad de los hechos. 

    El caso se desvió cuando la fiscal 77 de San Rafael se negó a hacerle a los cuerpos pruebas de absorción atómica, con el argumento de que carecía de los químicos necesarios y el personal idóneo para hacerlo, y dejó la investigación en manos de la justicia penal militar. La prueba habría permitido establecer que los presuntos guerrilleros no habían disparado -estaban inermes- contra la patrulla, como decía el parte oficial de la IV Brigada.

    Tanto la fiscal como el entonces Alcalde, Édgar Eladio Giraldo Morales, las otras autoridades y la dirección del Hospital, reconocieron como única autoridad en esas diligencias al entonces comandante de la IV Brigada, general Mario Montoya. Según un registro del hospital, el General llamó la noche del sábado 9 para pedir que, por ningún motivo, entregaran los cadáveres a alguien distinto de la autoridad militar, y anunció que al día siguiente él mismo, o alguien de su entera confianza, iría a San Rafael para ponerse al frente del caso.

    En efecto, el domingo 10 aterrizó en San Rafael un helicóptero de la IV Brigada con el general Leonardo Gallego a bordo. Pese a que Gallego era el comandante de la Policía de Medellín y de su área Metropolitana, sin jurisdicción sobre San Rafael u otro municipio, nadie pareció sorprenderse. Según el expediente abierto en el Tribunal Contencioso Administrativo de Antioquia, el General se presentó en el hospital para ordenar el traslado los cinco cadáveres hasta el asilo, donde los habrían vestido con uniformes de campaña. El 12 de marzo, El Colombiano de Medellín  publicó una foto de una agencia internacional en la que aparece Gallego cerca de los cuerpos.

    Compañeros y subalternos de esa época de los generales Montoya -hoy comandante general del Ejército- y Gallego -destituido tiempo después por la Procuraduría por un caso distinto-, dicen que no era extraño ver al oficial de la Policía actuando fuera de su jurisdicción y recuerdan que antes, durante y después de la cuestionada "retoma" de la Comuna 13 de Medellín, en la que los dos generales hicieron llave, era común que viajaran juntos o que se delegaran misiones.

    Investigadores de la Fiscalía encargados del caso han atado los cabos sueltos y preparan un informe en el cual le recomendarán al Fiscal General, Mario Iguarán, que pida a la justicia militar entregar el caso a la justicia ordinaria, pues la muerte de los cinco supuestos guerrilleros no se ajusta un "acto propio del servicio". También plantearán que, de ser necesario, la Corte Suprema debe investigar al general Montoya o a cualquier otro general involucrado en el episodio, pues se trata de establecer su responsabilidad en la muerte de cinco personas presentadas entonces como guerrilleros y que ahora pueden resultar inocentes. Por lo pronto, la historia confirma lo que alguna vez dijo Gabriel García Márquez: "La primera baja en una guerra suele ser la verdad".

    LA POSICIÓN DE LA DEFENSA

    Jorge Iván Palacio Restrepo, abogado de la Nación -representada en este caso por el Ejército Nacional- ha defendido con vehemencia en las instancias judiciales la manera como se desarrolló la operación militar en San Rafael.

    Ante el Tribunal Superior de Antioquia el jurista alegó la "culpa exclusiva de la víctima" y señaló: "(...) La menor Erika Bibiana Castañeda falleció en momentos en que se desplazaba acompañaba con subversivos que fueron muertos en combate".

    También anunció que las pruebas que se allegarán al expediente informarán si dicha menor, a pesar de fungir como estudiante de secundaria, hacía parte del grupo subversivo. "La experiencia, la cruda realidad, en varios casos nos ha mostrado a jóvenes entre los 10 y 18 años en las filas de los distintos grupos armados al margen de la legalidad, bien sea en el momento combatiendo o como milicias urbanas en pueblos y ciudades", añadió en uno de sus memoriales ante el tribunal.

    Fuentes del Ejército dijeron que la institución está dispuesta a colaborar en todas las verificaciones y diligencias que deba hacer la Fiscalía.


  • COMO SE EFECTUO EL GENOCIDIO DE LOS COMBATIENTES DEL BLOQUE METRO

    Nota del Editor: Que vergüenza que todo esto hubiera ocurrido a escasos kilometros de Medellín, y con la evidente complicidad  de sectores corruptos de el ejercito y la policia,  en ese momento bajo el mando  de los generales Montoya y Gallego en esa región y que hubiera ocurrido el deplazamiento forzado de cientos de campesinos y la muerte en combate y el asesinato fuera de combate de cientos de campesinos colombianos.

     

    Sigue sin aclararse cual fue el verdadero  y decisivo alcance de la participación de la fuerza publica en este genocidio; tampoco se ha aclarado si la orden de acabar el Bloque Metro provino de instancias superiores del poder en Colombia y si así ocurrió......¿por que tanto interés en este exterminio? Una pregunta que quizás nunca tenga respuesta.

    ¿por que el interés de sacar a los miembros  desmovilizados del BM del proceso de Justicia y Paz?  

    ¿por que siguen muriendo  asesinadas por sicarios o en "combates" con la fuerza publica, las personas que conocian los origenes del Bloque Metro, como "doblecero", "pana", "jota", "eliecer", "freddy" y ultimamente "arboleda"?

     

     

    tomado de "verdad abierta"

     

    La cuota de 'HH' en el exterminio del Bloque Metro

    El grupo que comandó 'HH' fue vital en la guerra que las Auc le declararon a 'Doble Cero'. Su bloque aportó armas, combatientes y al hombre encargado de liderar la cacería.

     

    Cuando en el país se empezó a escuchar sobre una posible negociación simultánea con los grupos paramilitares para que dejaran las armas, Carlos Mauricio García, alias 'Doble Cero', se declaró en rebeldía por la entrada de narcotraficantes camuflados como autodefensas en la mesa de diálogos con el Gobierno Uribe y sus ex compañeros no dudaron en sacarlo del camino.

     

    'Doble Cero' se ganó la enemistad de varios jefes de las Auc, especialmente la de Diego Fernando Murillo Bejarano, alias 'Don Berna', a raíz de sus denuncias sobre la “narcotización” de las autodefensas y de sus intensiones de entablar en solitario diálogos de paz con el Gobierno Nacional.

     

    La respuesta de sus ex compañeros de lucha no se hizo esperar y fue así como una coalición de varios grupos paramilitares le declararon la guerra a él y a su Bloque Metro, que delinquieron en el nororiente de Antioquia y las comunas marginales de Medellín.

     

    Durante la contextualización del Bloque Calima, en una audiencia de imputación de cargos a 90 desmovilizados en Bogotá, la Fiscalía de Justicia y Paz de Cali narró cómo fue esa confrontación fratricida en la que participaron los hombres de Éver Veloza, alias 'HH'.

     

    En versión libre ante la Fiscalía 17 de Justicia y Paz, Elkin Casarrubia Posada, alias 'El Cura', quien desde finales de 2000 fue jefe militar y segundo al mando del Bloque Calima, confesó que luego de una reunión de varios jefes de las Auc en Córdoba, le dieron la misión de comandar los operativos contra 'Doble Cero'.

     

    En esa reunión, según contó la Fiscalía, se gestó la orden de asesinar a 'Doble Cero' y a sus hombres, “porque estaba dando información de gente que trabajaba con el narcotráfico, como 'Don Berna' y 'Macaco'”.

     

    'El Cura' dijo que a mediados de 2003, alias 'HH' le ordenó trasladar a 50 de sus hombres del sur del país al municipio antioqueño de Santo Domingo. Además, le fijaron el mes de diciembre de ese año, como la fecha límite para exterminar a 'Doble Cero'.

     

    La persona encargada de conseguirle a 'El Cura' “lo que fuera” y ser su segundo al mando, fue alias 'El Negro Elkin', un hombre cercano a 'Don Berna'. El punto de concentración de las tropas fusionadas de paramilitares fue una finca en la zona rural de Guinea, en el municipio de Guarne, Antioquia.

     

    Bajo el mando de 'El Cura' y 'El Negro Elkin' estuvieron 30 hombres de 'Memín', ex jefe de Bloque Noroeste de Antioquia; alrededor de 20 hombres de 'El Gato', amigo de Rodrigo Zapata; 60 hombres de alias 'René', ex jefe del Bloque Suroeste de Antioquia; 30 hombres de alias 'Kenny', del Bloque Pacífico Héroes de Chocó; varios hombres del Bloque Minero de 'Cuco' Vanoy, y los 50 que aportó 'HH'.

     

    Con una tropa de alrededor 350 paramilitares, 'El Cura' los dividió por grupos y los dejó al mando de alias 'Federico', alias 'Nechí', alias 'King Kong', alias 'El Gato', alias 'Cobra', alias '90' y alias '25'. Esos paramilitares fueron dotados con armamento que el Bloque Calima envió desde el municipio de Cartago, ubicado en el norte de Valle del Cauca.

     

    En julio, un mes después de iniciar todos los preparativos, la coalición de las Auc incursionó en Santo Domingo, sitio de alta injerencia del Bloque Metro e iniciaron los primeros enfrentamientos.

     

    De acuerdo con el relato de la Fiscalía, los hombres de 'El Cura' tuvieron que regresar a Guarne, porque que helicópteros de la Fuerza Pública ametrallaron la zona montañosa donde se refugiaban. Salieron de Santo Domingo para atender a los heridos y reorganizarse.

     

    Alias 'René' se retiró a los pocos días de iniciar la guerra porque perdió a varios de sus hombres durante los combates. Según información de la Fiscalía, la resistencia de los hombres de 'Doble Cero' fue tan grande, que 'HH' le ordenó a 'El Cura' que llevara 100 fusiles más del Bloque Calima, los cuales fueron transportados en una camioneta por alias 'La Marrana' y un mayor del Batallón Pichincha de Cali conocido con el apellido de Figueroa.

     

    Además de los fusiles, 'El Cura' recibió más tropa procedente de Urabá y del Calima. Con los refuerzos de las Auc en Antioquia, los combates se recrudecieron en Santo Domingo, Amalfi, San Roque y lugares aledaños, en donde la población civil se desplazó despavorida por el fuego cruzado entre los paramilitares.

     

    Durante esos días, 'Doble Cero' se contactó por teléfono con 'El Cura', y le recriminó que lo estuvieran atacando por su negativa de aceptar la presencia de narcotraficantes dentro de las autodefensas.

     

    Sin embargo, su llamada no tuvo efecto y siguieron los enfrentamientos. Entre los nuevos hombres de 'HH' que llegaron para reforzar a la coalición de las Auc, estaba alias 'Sancocho', quien tuvo la misión de instalar y manejar los grupos de urbanos en Guarne, San Vicente y Barbosa, de donde fue expulsado el Bloque Metro.

     

    Pasaron tres meses para que 'Doble Cero' perdiera sus territorios históricos y saliera de la zona de los combates. Al parecer, en septiembre de 2003, el jefe del Bloque Metro abandonó la región en un helicóptero particular y varios de sus hombres se entregaron con el armamento a sus ex compañeros paramilitares.

     

    Entre el personal que se entregó estaban doce escoltas directos y de confianza de 'Doble Cero', entre ellos alias 'El Panadero', alias 'Daniel', Jaime Barrera, alias 'El Cholo' y alias 'Mosquito'. Inicialmente fueron asignados a 'El Cura' para que los ingresara al Bloque Calima, pero días después 'HH', 'Don Berna' y Vicente Castaño, ordenaron que fueran asesinados.

     

    Acatando esa orden, los 'paras' asesinaron a diez de los hombres de confianza de 'Doble Cero' y a cuatro más que ya habían cambiado de bando. La razón de asesinarlos fue que, supuestamente, éstos se negaron a dar información sobre el paradero de su jefe.

     

    'El Panadero', reconocido en la región por estar al frente del robo de gasolina, fue uno de los asesinados por desconfianza, pero su historia no terminó con las heridas de las Auc que causaron su muerte.

     

    Según contó la Fiscalía ante el magistrado de control de garantías, el cadáver de este ex paramilitar fue dejado entre San José de Nus y Cisneros, para que integrantes del Ejército de Puerto Berrío lo presentaran como positivo muerto en combate. Sobre los presuntos responsables, la Fiscalía indicó que “ese arreglo (lo) hicieron 'JJ' y 'El Negro Elkin' con los militares”.

     

    Aunque las Auc no pudieron obtener la cabeza de 'Doble Cero' en 2003, éste perdió la guerra contra sus 'hermanos' en octubre de ese año. Luego de su victoria, la coalición de las Auc se repartió el territorio que ocupó el Bloque Metro.

     

    Los municipios de San Carlos, El Jordán, Marinilla, Guarne y La Ceja, fueron dejados a cargo del Bloque Héroes de Granada. Al Bloque Central Bolívar le correspondieron los municipios de Cristales, San José de Nus, Yolombó y Puerto Berrío. El Bloque Calima se quedó con los territorios de Santo Domingo, Alejandría, Concepción, El Rayo, Termales, Cisneros, Pescadito, La Floresta, La Quiebra y Amalfi.

     

    Entre marzo y mayo de 2004, el Bloque Calima le entregó Concepción y Alejandría al Bloque Héroes de Granda. No obstante, continuó controlando el de resto de zonas hasta la desmovilización, ocurrida el 18 de diciembre de 2004.

     

    En Antioquia, a cientos de kilómetros de su epicentro, el Bloque Calima estuvo encabezado por 'HH', el encargado militar fue 'El Cura' -hasta su captura en agosto de 2004-, el jefe de urbanos fue alias 'Sancocho', y alias 'Nechí' fue el encargado de la zona rural, que tuvo como base al municipio de Santo Domingo.

     

    El control del municipio de Amalfi fue encargado especialmente a 'El Cura' por orden de Vicente Castaño, puesto que allí vivían algunos de sus familiares. Para protegerlos, montaron un grupo compuesto por alrededor de 60 hombres, entre rurales y urbanos.

     

    La Fiscalía concluyó la reconstrucción de este capítulo del Bloque Calima con la documentación de la financiación de estos paramilitares en Antioquia. El grupo de Amalfi se financió por medio de cobros a los mineros, los hombres de 'Sancocho' se abastecieron con el cobro de impuestos a los ladrones del poliducto de Ecopetrol y el resto de la nómina fue cancelada con los dineros que el grupo de 'HH' produjo en el sur del país.

     

    Cuando terminó la guerra varios hombres del Bloque Metro pasaron a otros bloques paramilitares y sus vidas les fueron respetadas. Algunos de ellos entraron Bloque Calima y fueron enviados a Valle de Cauca, como Juvenal Álvarez Yépez, alias 'Cocacolo', quien ya ha sido procesado en Justicia y Paz.

     

    Finalmente, Carlos Mauricio García, alias 'Doble Cero', fue asesinado en mayo de 2004 en Santa Marta, cuando hombres armados le dieron cinco disparos en la cabeza. Curiosamente, tras su muerte, se colaron al proceso de Justicia y Paz varios personajes vinculados históricamente con el narcotráfico como 'Don Berna', 'El Tuso' Sierra, Miguel Arroyave, 'Los Mellizos' Mejía, 'Gordolindo', entre otros.

     

    Actualmente, la desesperada guerra con la que las Auc acabaron al Bloque Metro, sigue causando estragos y angustias. Como los paramilitares de ese grupo no se pudieron desmovilizar -puesto que el grupo dejó de existir-, la magistratura de Justicia y Paz dice que no los puede procesar, con lo que sus víctimas se encuentran en el limbo jurídico y continúan a la espera de las tan ansiadas verdad, justicia y reparación.